Para Mí Son Enigmas

"Un debate es una lucha que fortalece a todos los que participan."

LAS PLAGAS INDICAN LA CAÍDA DE LA CIVILIZACIÓN.

Antes que nada aprovecho para felicitaros a todos este 2019, deseo que sea para todos vosotros un avance. Eso es al fin y al cabo responsabilidad de cada uno de nosotros, pues solo dependemos de nosotros mismos. No somos esclavos de las circunstancias como muchísima gente piensa. Aunque siempre va a estar ahí el azar, todos tenemos la capacidad de cambiar nuestros actos y decisiones, lo cual nos llevará hacia una u otra dirección. Las circunstancias que viviremos serán completamente diferentes según lo que ahora hagamos. Y eso hace de esta vida un viaje interesantísimo. Sinceramente, si el mundo parece oscuro, malvado, desesperante, eso es algo que prefiero dejar atrás, una etapa de la vida que es necesario pasar pero que pasa como la página de un libro hacia otras visiones de la realidad más útiles. ¡Tan útil como pasar de la queja a la acción, de la impotencia al esfuerzo, de la indolencia a la imaginación! El vivir oprimidos, esclavizados o bloqueados se deja atrás como un lastre, y se pasa a vivir una vida llena de opciones, posibilidades y nuevos aprendizajes cada día. Se coge al fin el timón, y el riesgo que implica manejarlo.

Y bueno aparte de animaros a participar más en el blog este año (lo mismo haré yo, que tenía esto muy abandonado) quiero empezar hablando sobre las plagas, ya que es el mundo en el que me estoy metiendo. La lucha contra las plagas es uno de los ejemplos más claros de los últimos esfuerzos de esta civilización por mantenerse a flote. En cuanto ese esfuerzo tan enorme e ingenioso que se emplea cese, las plagas se multiplicarán a unos niveles que serán incontenibles, las enfermedades aumentarán de forma dramática, y será inviable seguir viviendo en las grandes ciudades. Solo como una muestra de esto, os pongo un video que he grabado en un parque que hay en mi barrio. Es un parque muy bonito, pero que nadie poda ni limpia a fondo. Las plantas invasoras (en concreto la acacia negra o australiana, Acacia mearnsii) están invadiendo todo el territorio, quitando todo el espacio a las autóctonas, como chopos negros, cipreses, romero o lavanda que hay allí plantados también. Los chopos van cayendo y muriendo poco a poco por falta de espacio para que sus raíces crezcan, la competencia con la invasora, y falta de nutrientes. Hace unas semanas dos chopos cayeron al suelo. Ayer me fijé en que uno tenía marcas de xilófagos (insectos comedores de madera). Al retirar la corteza me encontré esto:

Estas termitas son una recuperación del ciclo natural. Como este parque lleva evolucionando por si mismo varios años, es todo un ejemplo de lo que sucedería si se abandonara el mantenimiento de las ciudades. Puede que cuidar un jardín parezca sencillo, sin embargo, el agua que se requiere para regarlo proviene normalmente de muchos kilómetros más allá: necesita ser transportada a través de grandes conductos, y luego ser recogida por el sistema de alcantarillado, depurada para reutilizarse, etc. Siempre va a haber agua, porque el ciclo del agua no se puede detener, pero el hecho de disponer de ella en cualquier sitio en cualquier momento no es algo nada fácil, el gasto de energía y recursos es inmenso. Lo mismo pasa con la electricidad que se emplea para alumbrar o para que funcione el sistema de riego por goteo que tiene este parque del que os hablo. Debe generarse en alguna central, ser transportada, cambiado el voltaje a baja tensión, etc. Mantener todo nuestro estilo de vida es algo que, visto a escala global, es inviable a largo plazo, pero no se puede saber con exactitud cuándo empezará a fallar a un nivel que sea perceptible para nosotros (quizá en otros puntos del planeta ya lo están notando).

Por ejemplo, la acumulación de basuras y desperdicios es otra dificultad que afronta esta civilización. Y una vez más las plagas vuelven a cobrar protagonismo cuando este problema se vuelve insostenible. En China están criando enormes cantidades de cucarachas para poder deshacerse rápidamente de todos los residuos orgánicos que generan. Incluso las cucarachas pasan a ser alimento para el ganado y a estar en productos para la piel o cremas, con tal de darles uso y no perder beneficios económicos. Hasta ese punto se ha llegado en China por ahora. A pesar de todo, puede decirse que es algo muy inteligente por parte de los chinos a la hora de mantener la civilización en la que viven: realizan de forma controlada y regulada lo que sería inevitable de forma caótica y descontrolada. Reproducen en una fábrica lo que se produce en los vertederos cada día en todo el mundo. Lo podéis ver en el video aquí abajo:

Pero sin lugar a dudas el mayor problema de residuos en el mundo lo genera el plástico. De hecho os invito a que leáis todos los artículos en los que hemos tratado este tema en el blog, porque siempre viene bien tenerlo presente.

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enero 2, 2019 Posted by | Biología, Cuidemos el planeta., Filosofía y autoconocimiento. | Deja un comentario

LAS FEROMONAS DE LOS SERES HUMANOS.

Solemos pensar que los seres humanos somos muy distintos de los demás animales, que funcionamos de forma completamente distinta a ellos porque tenemos conciencia de lo que hacemos. Después de leer este artículo tu percepción va a cambiar. El instinto nos gobierna a unos niveles tan sutiles como la propia conciencia, de formas que nos pasan completamente desapercibidas. El entorno en el que vivimos nos influye y conduce nuestra conducta, y esto es lo que da pie a la ingeniería social. Cuando se dice que estamos manipulados por la sociedad, no se trata de que una serie de personas que controlan el mundo nos están dirigiendo a nosotros específicamente. En realidad, nos manipulamos los unos a los otros. Saber esto puede ayudar a comprender muchos de nuestros comportamientos que, vistos desde fuera, parecen automáticos, irracionales o absurdos. Y muchos de ellos lo son, pero no podemos evadirlos a menos que tengamos fuertes principios que nos impidan hacerlos.

Resulta que estaba leyendo un libro sobre control de plagas, y me he encontrado esta frase:

‘Al igual que los demás seres vivos el ser humano segrega hormonas que produce de forma natural para comunicarse a niveles inconscientes; esas señales pueden ser para comunicar estados de ánimo, para indicarle a la comunidad si un individuo está sano o enfermo, o bien, para indicar la disponibilidad y compatibilidad sexual’.

Existen muchísimos tipos de señales y feromonas distintas que los animales se envían unos a otros. Las feromonas se caracterizan porque se envían a miembros de la misma especie y producen algún efecto en el comportamiento de los que las reciben. Por ejemplo, las feromonas sexuales favorecen el encuentro y la atracción sexual de los machos hacia las hembras o de las hembras hacia los machos. Es bastante conocido que los humanos tenemos este tipo de feromonas, pero son las únicas de las que la mayoría de la gente ha oído hablar. Existen otras, las cuales son capaces de explicar muchísimos de nuestros comportamientos colectivos.

FEROMONAS DE AGREGACIÓN: Realizan un efecto llamada sobre todo tipo de individuo, sea cual sea la fase de desarrollo en la que se encuentre, hacia un lugar de concentración.

En nuestros grandes hormigueros urbanos a los que llamamos ciudades, es lógico que vivamos muy cerca unos de otros y que haya sitios en los que nos juntemos para diversas actividades. Sin embargo, en los lugares donde más densidad de humanos hay, ciertos comportamientos se contagian, todos parecen actuar de forma muy similar o incluso idéntica, como si una misma ‘energía’ les estuviera afectando. ¿No es evidente que esto solo puede deberse a que producimos una serie de hormonas que nos que regulan nuestro comportamiento cuando formamos grandes masas? En los enormes estadios deportivos, conciertos, manifestaciones políticas, sin duda ocurre, que nadie se sale de un cierto patrón de conducta limitado, y si lo hace es como si no tuviera sentido que esté ahí. Nuestras funciones más elevadas como la comunicación, quedan limitadas para que nada interrumpa lo que el conjunto está programado para hacer. Sucede lo mismo en las grandes avenidas urbanas, en los supermercados. En el conjunto de este hormiguero, todo lo que altere la normalidad, lo que se salga de lo establecido, se verá como extraño en un principio. Palabras, acciones, formas de vestir…

FEROMONAS DE ALARMA: Producen dos tipos de reacciones.
– Ataque en masa, como en el caso de las abejas que emiten acetato de amilo para producir un ataque en masa.
– Huida, como en el caso de los pulgones que suelen emitir señales de huida.

La primera situación, la del ataque en masa, ha de estar inducida por las hormonas. ¿Cómo si no los ejércitos han actuado con tanta sangre fría a lo largo de todas las épocas, si no viene esto ayudado por algún compuesto químico que altere nuestro estado de ánimo? Al igual que las abejas o las avispas se sienten atacadas y por eso se juntan y atacan de forma coordinada, con sacrificio incluso de su propia vida en el caso de las abejas, lo mismo hemos hecho los seres humanos a lo largo de la historia. En todos los ejércitos ha habido feromonas de alarma, inducidas mediante el profundo miedo al enemigo. Eso es lo que les ha hecho tan fríos, tan sanguinarios. Sin sentirse realmente amenazados, los soldados no serían tan efectivos en su trabajo. O eso, o se les dan drogas psiquiátricas para anular su conciencia, como ocurre en muchos casos hoy en día.

Se dice también que los perros o los animales huelen el miedo, pero en realidad lo detectan además escuchando las pulsaciones de nuestro latido cardíaco o el ritmo de nuestra respiración, y saben cuándo pasamos ansiedad o cuándo estamos tranquilos. Sin embargo, ¿qué ocurre si nosotros sentimos miedo ante otras personas que sientan agresividad o rabia? Esto también será detectado mediante feromonas de alarma y favorecerá que todo tipo de ataques, actos insultantes o desprecios se dirijan a nosotros. Con esto no quedan justificados tales actos. Simplemente significa que si no sentimos miedo, estaremos en gran medida protegidos frente a la hostilidad de los demás. Como en esta foto en la que un hombre se puso enfrente de unos tanques, de forma valiente y decidida.

tanque

diciembre 29, 2018 Posted by | Biología, Ciencia, Filosofía y autoconocimiento. | 3 comentarios

EL CONTROL DE PLAGAS URBANAS.

Buenas a todos, he estado bastante tiempo inactivo en el blog básicamente por un motivo: estoy centrado en escribir un libro, lo cual me está dando muchos quebraderos de cabeza. Escribir un libro no tiene nada que ver con compartir artículos para un blog, donde sí me siento cómodo. Un blog te permite mucha más libertad para expresarte, sin miedo por cometer algún ‘fallo’ o no hilar ni sintetizar de una manera precisa y exacta todo lo que llevas en la mente. El resultado es que, al menos en mi caso, los artículos me salen mucho mejores que los capítulos de un libro. En fin, he decidido volver para contar aquellos temas que me parezcan interesantes, sin necesidad de una gran profundización o síntesis completa de dicho tema.

Estoy actualmente completando una serie de cursos necesarios para dedicarme al control de plagas, principalmente las urbanas pero también las agrícolas o de jardines. En este trabajo se usan muchos productos químicos peligrosos y desde luego, tóxicos, pero recientemente se procura hacer de un modo en que el uso de esos productos sea la última opción, y se utilice lo mínimo posible. Personalmente, pienso que las plagas agrícolas son evitables en gran parte si se cambiase el modo de hacer la agricultura, evitando los monocultivos, permitiendo al suelo regenerarse, respetando a los animales beneficiosos (abejas, escarabajos, lombrices, avispillas que se comen las plagas, etc) por ello he preferido dedicarme al sector de las plagas urbanas, las cuales son realmente inevitables si es que existen ciudades. Además, casi todas las especies de plagas urbanas son alóctonas o extranjeras, vienen de otros lugares muy alejados de Europa, generalmente de zonas tropicales de Asia, África o América. Con lo cual, no es un trabajo que vaya contra especies naturales propias de aquí, sino contra especies que en condiciones normales no deberían vivir aquí.

La cucaracha roja tiene su origen en las selvas de África, y llegó alrededor del siglo XVIII a Europa y a América.

La rata negra proviene de Asia, y llegó a Europa en el siglo VIII. Fue la transportadora de una pulga que causó la peste negra.

La avispa asiática llegó hace muy poco tiempo a España, desde la región de Vietnam. Se dedica a asesinar a abejas, a otras avispas autóctonas, y a muchos insectos beneficiosos, contribuyendo así a la desaparición de estos que ya viene siendo causada por los productos tóxicos usados en la agricultura.

Voy a ir compartiendo artículos sobre plagas que os puedan ser interesantes y que nos sirvan para intercambiar información o experiencias personales sobre el tema. ¿Vosotros habéis tenido alguna vez alguna plaga? ¿Cómo os ha ido?

En el próximo os pondré imágenes de un parque que tengo cerca de mi casa, donde las plantas invasoras se están cargando a las autóctonas. Son varios ya los árboles derribados. Hay una serie de plantas que no se deberían plantar ni siquiera en nuestra propia casa, por el riesgo de que se reproduzcan fuera. Son plantas que crecen muy rápido, son difíciles de eliminar, y compiten con las de aquí. Os mostraré ejemplos para que sepáis cuáles son esas especies a las que podemos considerar enemigas de nuestro entorno.

En fin, lo dicho, me reincorporo al blog y cada semana iréis viendo nuevas entradas. Un saludo.

diciembre 6, 2018 Posted by | Biología, Cambio climático / Ecología, Cuidemos el planeta. | 4 comentarios

¿CÓMO PREPARAR UN SUELO PARA CULTIVARLO?

Una de las dudas principales que podemos tener cuando queremos empezar a cultivar un terreno, es cómo prepararlo. Muchas veces en Europa nos encontraremos, lamentablemente, con suelos que han sido profundamente erosionados, compactados y agotados. Es algo frecuente que hará que aunque respetemos adecuadamente las necesidades de un cultivo, la cosecha sea muy escasa e incluso que sea imposible tener un rendimiento que nos permita vivir. Los cultivos serán más susceptibles a plagas y su crecimiento estará limitado por falta de agua, materia orgánica y minerales. Una situación lamentable que ocurre debido a la agricultura intensiva, el uso de maquinaria pesada, el excesivo laboreo del suelo, la toxicidad acumulada de los fitosanitarios, la tala de bosques y el excesivo uso de aguas corrientes (ríos o arroyos) para los campos.

Sin embargo, el estado de un suelo no es realmente un factor limitante: ¡mucho es lo que podemos hacer para recuperarlo y devolverlo a la salud! No es como el clima, el cual sí que tenemos que tenerlo en cuenta a la hora de sembrar y planificar los ciclos de rotaciones, los riegos, etc.

Para preparar un suelo hay que hacer en esencia tres cosas.

Primero, si es un suelo que es terreno de pradera, de arbustos (como el matorral mediterráneo) o forestal, es necesario eliminar todas las plantas de dicho terreno, así como en lo posible sus semillas para que no vuelvan a surgir, ya que quitarlas más tarde sería un trabajo excesivo, si se hace a mano. Los árboles han de talarse, así como los arbustos grandes. Se pueden quemar y sus cenizas usarlas para abonar la tierra, o bien para obtener maderas, leña, estacas… Quitar las hierbas de una pradera se puede hacer mediante la cava de zanjas, un método que he leído en el libro “El Horticultor Autosuficiente”. Se trata de delimitar el área a cavar y dividirla en recuadros. Se cava el primero, y luego el agujero se rellena con la tierra del de al lado. Se va haciendo lo mismo con todos los cuadros. Con esto se habrá movido la tierra al completo, y las semillas habrán pasado a una zona profunda donde no puedan germinar. Con cavar a 50 centímetros de profundidad es suficiente.

Sin embargo, una cava en profundidad no es lo más aconsejable, a menos que sea una primera roturación de un terreno silvestre. Como vimos en este artículo: LA LABRANZA DEL SUELO la labranza profunda elimina gran parte de la vida del suelo y con el tiempo se acaba degradando: esto es lo que está ocurriendo a nivel mundial. La suerte es que hay varios métodos y herramientas que permiten convertir un suelo compacto en un suelo mullido y suelto sin necesidad de voltearlo. Podemos así evitar destruir así la vida y perturbar los horizontes del suelo.

En tercer lugar hay que abonar y fertilizar el suelo, echándole todos los nutrientes y materia orgánica necesaria para que recupere su capacidad de nutrir a las plantas. Realmente, el conjunto del suelo debe ser fértil, y estar lleno de organismos vivos. Esto podemos lograrlo de varias formas.

Estos tres esfuerzos han de hacerse no solo para convertir un terreno silvestre en otro cultivable, sino cada vez que se pretenda iniciar una nueva temporada, aunque a menos escala en este último caso.

1. LABRAR EL SUELO CON VOLTEO.

Si se ha dejado un terreno en barbecho y han crecido en él hierbas adventicias hay dos formas de quitarlas: o bien con la azada, o bien, regando y 1 o 2 días después, con el suelo húmedo, arrancarlas con la mano. Este método es más efectivo puesto que el total de las raíces salen con facilidad.

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Para mullir o airear el suelo, se utiliza una laya (horca de 4 dientes), una pala de cavar, una azada o un motocultor. Antes de utilizar la pala o la laya, hay que echar entre 20 y 25 cms. de compost o bien estiércol (de 3 a 4 carretillas por cada 50 metros2). El procedimiento es: primero se clava la horca en el suelo apoyando el pie, unos 25 o 30 cms, y se la mueve un poco hacia delante y detrás. Luego se aprieta hacia abajo con el mango y se voltea el suelo. Los terrones se golpean para disgregarlos. Luego se coloca la horca a 6 u 8 centímetros y se repite el proceso.

2. LABRAR EL SUELO SIN VOLTEO (LABRANZA SUPERFICIAL).

Afortunadamente, tenemos la posibilidad de descompactar el suelo sin necesidad de voltearlo. Con esto conseguiremos preparar un lecho de siembra, hundir los restos de cosecha anterior, abono verde o pradera pre-existente en la primera capita del suelo (no más de 2 o 3 centímetros) y eliminar las hierbas adventicias. Es muy importante respetar esta profundidad de 2 o 3 centímetros, sin superarla.

Para preparar el lecho de siembra, se puede usar un desterronador manual (arriba una imagen), azada, y rastrillo. Para combinar la materia orgánica de superficie con la primera capa, podemos usar un cultivador, o cualquier otro instrumento rotatorio que trabaje a escasa profundidad (pequeñas gradas de discos manuales). Esto logrará inducir un proceso de compostaje superficial.

El mullido del suelo y la eliminación de las hierbas se logra con binas y escardas.

El mullido se opone tanto a la desecación como a la compactación del suelo. Antes de la siembra se hace un “gradeo” (con un instrumento con discos) para quitar las plantas adventicias, y la bina se hace entre las hileras del cultivo ya implantado.

3. NO LABRAR EL SUELO: ACOLCHADO O MÜLCH.

Este método es muy distinto del anterior, ya que por muy degradado que esté el suelo, no hace falta removerlo ni labrarlo en absoluto. A la larga da buenos resultados, pero requiere un tiempo considerable para preparar el suelo. La gran ventaja es el enorme ahorro de agua. El acolchado hace que el suelo retenga mucho mejor la humedad, por dos motivos. El aporte de materia orgánica continuo lo hace muy esponjoso, por ello, capaz de retener mucha agua. Además impide la evaporación al privar al suelo del contacto directo con la luz solar.

Hay varias posibilidades, pongo solo una de ejemplo. El primer paso es cubrir el suelo con una gruesa capa de acolchado (pueden ser numerosos materiales, incluso cartones, con un espesor mínimo de 3 capas). Hay que esperar 1 mes hasta que las malezas se hayan ahogado e incorporado al suelo como humus. A continuación se siembra avena asociada a trébol rojo o blanco. Antes de que florezcan, se cortan y se dejan ahí, sin enterrarlos. Se preparan bancales de 0,8 a 1 metro de espesor, y el largo de lo que ocupe el terreno (accesible en todos los puntos sin pisarlo). Sobre la avena se echa paja o restos de poda previamente triturados (con un biotriturador o máquina chipeadora). Este colchón de avena y paja se tapa luego con una mezcla de compost o humus (70%) y arcilla (30%). Se riega el bancal, y se tapa con paja sin trocear de cobertura. Se esperan 2 meses y ya estará listo para sembrar.

mayo 28, 2017 Posted by | Biología, Cambio climático / Ecología, Cuidemos el planeta., Tecnología | 3 comentarios

EL CULTIVO DEL GUISANTE

El guisante es una de las plantas que más proteínas aportan y es por ello que se convierte en imprescindible cultivarla cuando se pretende vivir de lo que se produce. Es una planta leguminosa que crece y da abundante cosecha rápidamente, si se las cuida y mantiene, en forma de las conocidas vainas. Es ideal su cultivo en zonas de clima no demasiado cálido, pero tampoco excesivamente frío. Su temperatura óptima de crecimiento está entre 16 y 20 grados de media.

Si quieres cultivarlos, conoce el clima de tu zona a nivel regional y local (no es lo mismo en la ladera de una montaña que en un valle, por ejemplo) y escoge las fechas que más coincidan. Piensa que el guisante aguanta heladas leves, por lo que se lo puede sembrar incluso un mes antes de que llegue la última helada. Para acelerar la germinación y que las raíces crezcan más rápido, se puede poner las semillas en agua 1 día antes. Así se previene que las débiles raicillas sean invadidas por los hongos, cuando sus paredes son finas. La siembra se hace a unos 5 centímetros de profundidad.

Hay múltiples variedades, que se diferencian en la altura de la planta. Se trata de una trepadora, a la cual hay que ponerle siempre tutores, que pueden ser simples cañas o palos, a los que ir atando el tallo principal con hilos o cuerdecillas conforme crezca, para elevarla del suelo. Los palos se pueden poner antes de sembrar, y colocar una semilla a cada lado, formando hileras dobles. Por supuesto, esto es solo una de las posibles formas de siembra. Algo muy recomendable es combinarlo con otras hortalizas, por ejemplo, una hilera de guisantes y otra de lechugas, rábanos, zanahorias, nabos, pepinos, judías, espinacas, coliflor, brócoli… Evitando porque hay una incompatibilidad, juntar el guisante con las cebollas o los ajos. En todo esto hay que tener en cuenta que las fechas de siembra de una y de otra, y sus desarrollos, pueden ser muy diferentes. Se suele dejar de 80 a 120 centímetros entre hileras de guisantes.

Otra opción es la siembra en cuadros, y no en hileras. Esto es especialmente favorable en una variedad española llamada tirabeque, que es de enrame. Los palos son totalmente necesarios aquí.

El tipo de suelo también ha de tenerse en cuenta. El guisante no necesita apenas riego o materia orgánica aportada desde fuera, no es muy exigente en ello siempre que el suelo la tenga. Si hay carencia, obviamente hay que proporcionarle lo que necesita. El acolchado es muy bueno para retener el agua e impedir encharcamientos (que favorecen a hongos como la antracnosis y el oidio o blanquilla). Pero sí hay que regar antes de sembrar, como es habitual en muchas plantas, y también durante la época de floración y de engrosamiento de las vainas, al menos 3 o 4 veces. Fertilizar justo antes de sembrar también es necesario. Posteriormente, el cultivo de guisante aportará abundante nitrógeno al suelo, por su asociación con bacterias Rhizobium.

Tarda alrededor de 100 a 150 días en dar vainas maduras. Deben ir recolectándose por la mañana con las manos, antes de que endurezcan (en cuanto se noten llenas). Es un cultivo de invierno-primavera pero esto varía según el clima local.

mayo 13, 2017 Posted by | Biología, Control de la sociedad, Cuidemos el planeta., Salud humana y Nutrición | 7 comentarios

EL CULTIVO DEL TOMATE.

El tomate es una de las hortalizas que más se cultivan en todo el mundo, y más imprescindibles en nuestra alimentación. De nuevo, nos encontramos con miles de variedades, cada una de ellas de forma y tipo de crecimiento distinto pero en esencia se distinguen dos tipos de tomateras: las arbustivas, que dan todos los frutos de una sola vez (se utilizan para conservar el tomate, en forma de salsa, zumo… mediante congelación o enlatado) y las que tienen un crecimiento hacia lo alto (con ayuda de estacas) y que dan tomates a lo largo de toda la temporada.

Como se trata de una planta fundamental, voy a contar en detalle cómo cultivarlo de forma autosuficiente. Esta es una información que se puede encontrar en muchísimas páginas web y libros, de forma más profunda, pero una vez más lo hago para compartir con vosotros experiencias o dudas que nos surjan (todos nosotros en nuestra casa, si tenemos terraza y un clima caluroso, podríamos tener nuestros propios tomates, aunque es una planta de bastante crecimiento y necesita altura).

GERMINACIÓN

Las semillas del tomate pueden sembrarse en bandejas ya preparadas o en porciones de terreno especiales dedicadas a eso, o incluso en vasos de plástico. El tomate es una planta que no tolera las temperaturas bajo cero, de modo que se puede poner a germinar de 6 a 8 semanas antes del trasplante, que ocurrirá justo cuando ya hayan pasado las heladas (dependiendo de la variedad, será más temprano o más tarde). A los 5 o 10 días germinan las semillas. Hay que regarlas frecuentemente, sin inundarlas. Cuando tengan 2 hojitas o ramitas, se pasan a macetas más grandes. El sustrato de estas macetas ha de ser ligero, y una combinación que se recomienda, aunque hay otras es: 1 parte de turba de esfagno, 1 parte de vermiculita, y 1 parte de perlita, materiales que se pueden conseguir con facilidad, aunque con dinero (hay alternativas sin dinero). El esfagno tiene propiedades antifúngicas.

Sobre todo se ha de asegurar que el sustrato esté previamente esterilizado (sin otras semillas y sin posibles hongos perjudiciales). El suelo de nuestra huerta se puede usar pero solamente si se esteriliza: esto puede lograrse calentándolo a 82 grados C como mucho, si se sobrepasa esta temperatura el suelo emitirá elementos tóxicos.

Al pasar las plántulas de las bandejas de germinación a las macetas o cubos, hay que mirar atentamente si alguna tiene problemas de hongos (Pythium, Rhizoctonia, Phytophtora…) que suelen atacar en esta fase de fragilidad. Si observamos hongos, hay que retirar la plantita.

Antes de poner las semillas en el sustrato, hay que regarlo, e incluso, hay que mezclar previamente este sustrato con agua caliente removiendo ambos con una cuchara de madera u otro utensilio estéril.

PLANTACIÓN

Si estamos a 10 o 14 días de la última helada, y la temperatura es cálida tanto por el día como por la noche, es momento de poner las tomateras en su lugar definitivo. Es preferible hacerlo cuando el Sol no pegue fuerte, por ejemplo, un día nublado, o bien a horas del amanecer o atardecer: las plantas pueden quemarse pues ahora son débiles. Conviene dejar unos 50 centímetros entre cada planta, y 80 centímetros entre hileras.

En la siguiente imagen se ve un cultivo de tomate con estacas y con un acolchado de paja.

Para plantar, se cavan agujeros 2 veces más grandes que lo que ocupa una raíz de tomatera (o el cepellón de tierra a su alrededor) y de unos 15 centímetros de profundidad. 1 hora antes de plantar hay que regar bien las macetas de tomates. Una vez colocada la planta, un tercio del agujero se rellena con tierra de alrededor, y el resto con compost y algún fertilizante especial. Se añade agua, se entierra parcialmente la parte inferior del tallo, y se cortan las hojas inferiores.

Opcionalmente, se puede clavar una caña o estaca al lado de donde se pondrá cada planta, que servirá como tutor, para mantener a la tomatera erguida hacia arriba. Para eso, conforme vaya creciendo, tendremos que ir atando las nuevas ramas a dicha estaca o palo alto, con cuerdas o hilos. Esto tiene sus ventajas y desventajas pero es muy recomendable hacerlo: lo único, es que se necesitará regar un poco más.

CUIDADOS Y MANTENIMIENTO

El tomate necesita un riego muy frecuente y continuado en el tiempo, sin interrupciones. Esto es crucial para evitar grietas en los frutos y numerosas enfermedades.

Aquí es donde tenemos que mencionar el acolchado o mülch de nuevo. Para hacerlo tenemos que extender una capa de algún material (hay muchos: paja, hojas secas, césped, compost, hojas de periódico, o plástico negro) en nuestro terreno (al menos, en las hileras donde están los tomates). Conseguiremos con esto retener mucho mejor la humedad y evitar el crecimiento de otras plantas que nos perjudicarían, evitándonos el esfuerzo de quitarlas nosotros. Eso sí, ¡nunca hacer el acolchado hasta que hayan pasado de 3 a 5 semanas tras la plantación!

Los tomates dan fruto en pocas semanas. La fertilización ha de hacerse cada 3 o 4 semanas desde que aparecen los primeros frutos pequeños. Antes de eso, justo después de plantar, ver que las hojas amarillean es un indicio de que no se ha fertilizado bastante (el tomate es muy exigente en nutrientes). En tal caso simplemente hay que añadir más compost o el fertilizante especial de que se disponga. Preferentemente algo rico en calcio, como la harina de huesos, ya que la deficiencia de calcio es una de las causas de que aparezca una de las peores y más comunes plagas del tomate: la podredumbre.

Para fertilizar se retira la capa de mülch, se vierte el fertilizante y a continuación se riega. Luego se vuelve a poner el beneficioso acolchado.

A los tomates les salen primero hojas en las ramas principales, pero luego, del tallo principal directamente en la base de cada rama, salen unas hojas que luego darán nuevas ramas. Conviene quitar estos “chupones” ya que su desarrollo hace que no llegue tanta energía a los frutos. Es mejor tener pocas ramas con frutos gruesos y grandes, que muchas ramas con menos cantidad de frutos en total. También hay que ir quitando con el tiempo las hojas inferiores, que van amarilleando y pueden ser fuente de hongos y bacterias peligrosas.

De 60 a 85 días después de plantar ya se puede empezar a recolectar, según la variedad.

abril 25, 2017 Posted by | Biología, Cuidemos el planeta., Salud humana y Nutrición | 3 comentarios

EL CULTIVO DE LA PATATA.

La patata es una gran fuente de hidratos de carbono, y también contiene mucho potasio. Es además fácil de almacenar durante el invierno, por lo que cultivarla se convierte en algo casi esencial para el que quiera sobrevivir por sus propios medios.

Son miles las variedades de patata que existen, que aparte de ser distintas por su resistencia a las condiciones ambientales y a las enfermedades, dan lugar a una variedad de tubérculos muy grande, muy distintas de las que solemos ver en el mercado. Sin embargo a la hora de cultivar lo que tal vez sea más importante es distinguir entre variedades “tempranas”, que se pueden sembrar en pleno enero y plantarse en el exterior a mediadios de marzo, o variedades más tardías, que prefieren una época más calurosa.

Es una planta que viene de los Andes, y prefiere una temperatura que vaya de 13 a 18ºC. Como la mayoría de hortalizas, hay que plantarla en el suelo al exterior solo una vez que la temperatura sea superior a 7ºC. El proceso de formación de la patata se llama tuberización. Se trata de un tubérculo, es decir, no es un fruto sino una reserva de energía que se forma en las raíces de 90 a 100 días una vez plantada, y que utiliza para dar flores y frutos durante ese mismo año. Luego, las semillas atraviesan una etapa de letargo en el suelo hasta que encuentran buenas condiciones para germinar (recordemos que toda semilla necesita 3 condiciones para germinar: agua, aire y temperatura adecuada). La polinización suelen hacerla abejas, u otros insectos voladores, pero en general se intenta evitar la formación de frutos, o recoger el tubérculo antes de que esto ocurra, porque consume la energía almacenada dentro de la patata.

La planta es muy sensible a las heladas, si hay riesgo de noches por debajo de 0ºC hay que cubrirlas o protegerlas. Otra alternativa es esperar a que pase ese riesgo y hacer una siembra previa en un lugar interior, en un recipiente cualquiera: una maceta o una caja de huevos pueden servir para eso. No se utilizan semillas, sino que los de los tubérculos salen unas yemas o brotes que generarán nuevas plantas. También se les llama “ojos”. Hacer esto conviene sobre todo en variedades tempranas.

A la hora de sembrar los tubérculos con yemas ya aparecidas en la tierra, hay que evitar que estén muy cerca de la superficie porque el contacto con la luz solar los hace verdes. Hay que enterrarlos a 7 u 8 centímetros. Prefiere un suelo profundo, suelto, con mucha materia orgánica (que retendrá muy bien el agua) y con un pH entre 5,5 y 6. De todos modos, se adapta bastante bien a muchos tipos de suelo, exceptuando los pedregosos o excesivamente compactados. Por norma general se planta en hileras, dejando entre 50 y 70 centímetros entre cada hilera o surco. Se ve muy favorecida si se echa estiércol previamente a la plantación, pero este debe echarse 3 meses antes de la misma, porque el estiércol durante la época de calor se pudre y es fuente de enfermedades. Cuando se plante, ya debe estar bien descompuesto.

Nutrición de la patata: Para la patata son fundamentales nitrógeno, fósforo y potasio. El nitrógeno aumenta el crecimiento de las hojas y la tuberización. El fósforo también activa la tuberización (hace que se desarrolle antes) e impide el ennegrecimiento interno de la patata y aumenta su contenido en fécula (que hace al tubérculo comestible y dulce). El potasio es especialmente importante: da resistencia a heladas, sequía o enfermedades (en especial el mildiu, que es la peor de todas). También aumenta el tamaño de las patatas. Es muy sensible a la deficiencia de magnesio: esta se empieza a notar con amarilleamiento de los nervios de las hojas, y en casos graves la planta muere. Aportes de zinc la favorecen mucho. Es muy exigente de agua: variaciones entre períodos secos y húmedos hacen que aparezcan grietas, surcos y estrechamientos.

El aporcado: El aporcado consiste en cubrir con tierra, de un lado y del otro de la hilera, la planta hasta una cierta altura (sin llegar a tapar las hojas, claro). Esto tiene varios beneficios: hace que no le de la luz del sol a las patatas, así no enverdecen, hace que tengan más espacio para crecer, y se eliminan herbas adventicias de los surcos.

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Cultivo en contenedores:

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abril 8, 2017 Posted by | Biología, Control de la sociedad, Cuidemos el planeta., Salud humana y Nutrición | 7 comentarios

EL CULTIVO DEL NARANJO.

Tras el artículo sobre la cebolla, paso a describir el cultivo del que quizá sea el árbol cultivado más frecuente en mi tierra (Valencia), el naranjo. De hecho hay una variedad de naranja llamada Valencia que es una de las más habituales. Una fruta que recomiendo a todos comer a menudo cuando sea la temporada, por su contenido en vitamina C. Aunque es un árbol subtropical, crece muy bien en la zona mediterránea, ya que lo que más necesita este árbol es recibir una alta cantidad de luz solar, y no estar expuesta a un frío intenso (las heladas de hecho pueden matarlo). Es muy sensible también al exceso de humedad y a una alta salinidad. Requiere muchísima agua. Su nombre científico es Citrus sinensis L. Osbeck.

Empiezo contando un poco la vida de un naranjo. Como muchos árboles, nace a partir de una semilla, que se siembra en un vivero. En los viveros la plantita crece y se desarrolla durante 1 o 2 años, durante los cuales nunca produce flores ni frutos todavía. Pero en estos viveros hacen otra cosa: los injertos. En los naranjos que luego se llevan a un campo para plantarlos, hay dos variedades, e incluso a veces hasta dos especies distintas combinadas. Las raíces y el tronco pertenecen a lo que se llama el ‘portainjerto’. Este suele ser una variedad muy resistente al frío (aunque nunca tolera temperaturas bajo cero) y a varias enfermedades. El portainjerto más utilizado es sin duda el Citrange Carrizo, pero hay otros: Citrange Troyer, Citrumelo, Mandarino Cleopatra, naranjo amargo, etc.

El injerto corresponde a una variedad que da abundantes y dulces frutos. La naranja dulce es de la que nos ocuparemos en este artículo, pero hay multitud de cítricos: limones, limas, pomelos, mandarinas…

A los 2 años aproximadamente, se lo lleva a plantar en un campo, con las raíces rodeadas de tierra formando un cepellón, y dentro de un recipiente. A los cuatro o cinco años desde su germinación en el vivero, ya comienza a dar frutos. Producirá abundantes frutos durante 20 años, y desde entonces irá disminuyendo su producción, en lo que se llama el envejecimiento del árbol. Puede alcanzar los 10 metros de alto, pero suelen tener entre 3 y 7 metros.

Plantación: Una vez escogido del vivero el árbol que buscamos (aunque también podemos plantarlo nosotros mismos a partir de una semilla, lo que tarda más y requiere aún más cuidados) tenemos que elegir un lugar que sepamos que va a recibir abundante luz solar y que tenga un pH neutro o tan solo ligeramente ácido. Los suelos calcáreos o con pH mayores que 7 dan bastantes problemas sobre todo para la absorción de nutrientes como el hierro y el magnesio, dos minerales que suelen ser agregados como fertilizantes en los cultivos a gran escala.

Hay que cavar un agujero que sea el doble de ancho que el recipiente donde viene el naranjo, y alrededor de 1,5 veces más profundo. Luego mezclar esta tierra con compost que hayamos elaborado, y dicho compost preferentemente hecho con abundancia de elementos animales (restos de carnes o pescados, excrementos, gallinaza, etc) y añadir la mezcla a la base del agujero. Si el suelo es pesado o arcilloso, conviene añadirle algo de arena porque esto favorece el drenaje (el flujo de agua hacia abajo en el suelo, sin que haya encharcamientos, que son fatales para el naranjo). Se coloca el árbol dentro y se rellena con tierra. Se riega con abundancia. La plantación debe hacerse en primavera cuando todo riesgo de heladas haya pasado.

A los naranjos les beneficia mucho un mülch o acolchado de materia orgánica, por ejemplo de estiércol, hojas, o (mejor aún) de compost. Esto disminuirá la evaporación del agua del suelo, y liberará nutrientes de forma paulatina. Pero hay que estar muy atento a no echar este acolchado en las inmediaciones del tronco, porque la acumulación de humedad favorecería la aparición de hongos como Phytophtora citrophtora (causante de la gomosis de los cítricos) o la Armillaria mellea.

EL naranjo requiere mucha agua, más que el limonero. Generalmente se quitan hojas o algunas ramas del árbol cuando se acumulan demasiadas hojas en el centro, para asegurar que hay un flujo de aire en el interior de su copa (esto impedirá muchas plagas y favorecerá la fotosíntesis).

https://www.regenerative.com/magazine/seven-tips-growing-citrus-trees

abril 2, 2017 Posted by | Biología, Cambio climático / Ecología, Control de la sociedad, Cuidemos el planeta., Salud humana y Nutrición | Deja un comentario

¿DE DÓNDE VENIMOS?

Uno de los grandes enigmas en la historia de los seres humanos es de dónde venimos. No cabe duda de que tenemos un parentesco con un chimpancé y con el resto de la vida biológica de este planeta. Pero la interpretación de nuestro linaje se recubre de una niebla de confusión cuando uno se para a estudiarlo en libros oficiales de antropología. Uno de los grandes misterios fue la desaparición de distintas especies de seres humanos y su suplantación por una sola especie, el Homo sapiens, con origen en África. Según cuentan esos libros, los neandertales, que eran habitantes de Europa y cuyas poblaciones llegaban hasta el Medio Oriente, desaparecieron o se hibridaron completamente. Los hombres de Denisova, que habitaban en Asia, también.

En este blog hemos hablado en varias ocasiones sobre los Neandertales y los Cromañones, y me gustaría recuperar un comentario de MAGI, que dijo lo siguiente:

Mira, te puedo decir que hoy estoy segura de que no se extinguieron . En cráneos del neolítico y de la Edad Media aparecen rasgos neandertales, si te fijas también aparecen estos rasgos en Europeos que viven en la actualidad, no tiene ningún sentido que adquiriesen estos rasgos después .

Esto me ha hecho pensar que hablaban de la misma manera que nosotros y que no tenían mayor vellosidad que los europeos actuales .

Lo que ocurrió fue la mezcla y asimilación.

Probablemente nosotros en particular nos parezcamos bastante más a los cromañones, pero es probable que hasta tengamos algo neandertal, en una forma muy mezclada.

La extinción neandertal es un mito falso.

Comentario 14 de esta entrada: HABLEMOS SOBRE LOS NEANDERTALES

Lo cierto amigos, es que no hay ninguna prueba de que ni los neandertales ni los denisovanos se hayan extinguido nunca, o bien mezclado hasta desaparecer. Pero esto va contra el dogma de que todos tenemos un origen común en África, que todos somos Homo sapiens, y que no hay diferencias entre nosotros en cuanto a nuestro origen antropológico. Nada más lejos de la realidad. Tal y como decía este comentario, los neandertales no se extinguieron jamás. Sí se hibridaron con otras especies como el Homo sapiens de África o los denisovanos. De esta última hibridación surgió el hombre de Cro-Magnon, del que os podéis informar en este interesante artículo escrito también por MAGI: ¿QUIÉNES ERAN LOS CROMAÑONES?

Pero esa hibridación tuvo sus límites: los europeos seguimos conservando gran parte de herencia neandertal, y los asiáticos gran parte de herencia de los denisovanos. Los africanos tienen herencia de Homo sapiens (en el norte de África tienen además algo de herencia neandertal, pero en minoría) y en América no me atrevo a hablar pues lo desconozco, así como Australia y sus aborígenes. Abajo podéis ver un cráneo europeo (a la izquierda) y el de un neandertal (a la derecha). Las diferencias existen pero no son muy grandes.

esqueleto

A la pregunta de por qué nosotros tenemos el cráneo más reducido en volumen, los huesos y la musculatura más débiles, menor dimorfismo sexual (menos diferencias corporales entre hombres y mujeres) que los neandertales, hay una explicación que me ha dejado prácticamente sin palabras y que he escuchado en un video de Varg Vikernes. Aprovecho para recomendaros el canal de Youtube donde publica sus videos: Thulean Perspective ( https://www.youtube.com/user/ThuleanPerspective ).

En biología evolutiva hay un concepto llamado neotenia que sucede cuando una especie evoluciona retomando características, tanto físicas como etológicas y de comportamiento, que son propias de las crías de su misma especie. Esto sucede con los perros, que son realmente como las crías de los lobos en estado adulto (orejas caídas, menor densidad ósea, comportamiento más dócil y dependiente…). Seguramente lo mismo ha ocurrido con todas las especies domesticadas: ovejas, cabras, camellos, cerdos… (estará en proceso de ocurrir con los hurones también).

Lo sorprendente es que esto ha ocurrido también con los seres humanos. Hemos sido domesticados mediante el desarrollo de la tecnología, la revolución neolítica y mucho más desde la revolución industrial. Al crear la agricultura y volvernos sedentarios, ya no necesitábamos hacer largas caminatas, ni recorrer tantos Kilómetros en busca de alimento o cobijo de las tormentas y las frías noches. Poco a poco fuimos inventando cosas que nos hacían la vida más cómoda y con menos esfuerzo. Nuestra musculatura y fuerte dentadura y olfato se fueron haciendo innecesarios.

Y la neotenia se produjo en nosotros al igual que en muchos animales domésticos. Por eso se redujeron las diferencias corporales entre hombres y mujeres, nuestra densidad ósea y nuestro volumen craneal (también por las hibridaciones con otras especies humanas).

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marzo 30, 2017 Posted by | Biología, Evolución de la vida, Historia, Misterios y enigmas. | 8 comentarios

CÓMO CULTIVAR LA CEBOLLA.

Empezando con las cebollas, poco a poco iremos informando en el blog de cómo se cultivan las frutas, hortalizas y plantas que más necesitamos para vivir y alimentarnos. Nos centraremos en los aspectos más prácticos y en la perspectiva de un cultivo autosuficiente (sin recurrir al mercado) que sin duda es más difícil y requiere más esfuerzo, y también es más arriesgado, pero que merece la pena. Estos artículos son principalmente para que los que tengáis experiencia directa aportéis información, y para resolver dudas sobre cómo cultivar.

SIEMBRA

La cebolla normalmente se siembra en un almácigo o semillero. Las semillas tienen 3 milímetros de diámetro, por lo que se entierran en orificios de 1 centímetro (el triple) y esto ocurre con la mayoría de las plantas a la hora de sembrarlas. En cada agujero se recomienda meter 1 o 2 semillas, aunque son muy pequeñas, luego se cubre con tierra, se aprieta un poco y se riega. La brotación se observa a los 15 días. El semillero puede llegar a producir 1.000 plantas por metro2, y a los 3 o 4 meses hay que proceder al trasplante al lugar definitivo de crecimiento. El semillero es un lugar donde las plantas germinan y crecen un poco. Es un medio especial del que ya haremos un artículo: al inicio de su crecimiento las plantas son más sensibles. En el caso de la cebolla hay que trasplantar cuando las plántulas tengan de 6 a 8 centímetros de altura (la única hoja alargada y fina que tendrán por el momento).

TRASPLANTE

Antes de hacer el trasplante hay que aflojar el suelo y echar compost encima. Aflojar significa romper la costra superficial o los terrones que se hayan formado, para “ablandarlo”. Se pueden ubicar las plantas en la tierra directamente, pero también en camas de cultivo (fragmentos de terreno a un nivel más alto, rodeados de madera por ejemplo) o en macetas, pero siempre hay que asegurarse de que haya al menos 30 centímetros de profundidad, si no no podrá crecer bien.

Las pequeñas plantitas hay que cogerlas con sumo cuidado y no dañar las raíces. Hay que realizar orificios en el terreno que sean lo bastante profundos como para cubrir hasta donde empiece la hoja. Ubicar las plantas a unos 15 cms. de distancia en la hilera o caballón, si son de bulbo grande, y a unos 8 cms. si son de bulbo pequeño (esto depende de la variedad escogida). Una vez colocadas las plantas en sus agujeros, hay que tapar con tierra y regar inmediatamente. También habrá que regar desde este momento a intervalos de 15 a 20 días.

El ciclo total dura 3 o 4 meses. Primero crecen las hojas y raíces. Luego esto se detiene y es cuando el bulbo se empieza a formar y engrosar debajo de la tierra. El bulbo es un conjunto de hojas subterráneas encajadas entre sí, que acumulan nutrientes (azúcares y aminoácidos). La planta hace esto por ella misma: el bulbo es su reserva de energía para la época de floración y reproducción sexual. Esto se produce cuando comienza el segundo año. A los 3 o 4 meses la planta ya ha hecho el bulbo y ya se puede extraer para consumirlo o almacenarlo.

SALUD DEL CULTIVO

Numerosas plagas pueden afectar a la cebolla pero para evitarlas en la medida de lo posible, tenemos que tener en cuenta las preferencias de la cebolla. Se necesita un suelo con un pH de 6 a 6,5 es decir, un poco ácido, que no sea un suelo calcáreo. Respetar la mencionada densidad de siembra y la abundancia de materia orgánica. También hay que sembrar en el momento adecuado: cada variedad de cebolla es distinta. Unas son tempranas y se pueden plantar en pleno invierno, otras son más tardías (de día largo se llaman también) y no se han de plantar hasta que vengan los días más calurosos.

Asociaciones que se han visto muy positivas con la cebolla son: la lechuga, tomate, remolacha, fresa, manzanilla, calabacines… Muy conocida asociación es la de cebollas y zanahorias, puesto que la cebolla ahuyenta a la peligrosa mosca de la zanahoria. Puede plantarse una hilera de cada una, por ejemplo. Hay varias formas de hacer las asociaciones.

marzo 30, 2017 Posted by | Biología, Cambio climático / Ecología, Control de la sociedad, Cuidemos el planeta., Salud humana y Nutrición | 3 comentarios

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