Para Mí Son Enigmas

Un debate es una lucha que fortalece a todos los que participan.

LOS DISCURSOS DEL ODIO.

Hola, esta vez quiero tratar un tema que está muy de moda últimamente, y que se oye mucho en los llamados “medios de comunicación” (cuando en realidad, para que haya una comunicación debe haber alguien que emita un mensaje y alguien que responda, lo que excluye a la televisión, a la prensa y a la radio). Se trata de los discursos del odio. Escuchad, no hay dictadura más totalitaria que la que afirma ser ejercida en nombre de la libertad, del amor, de la paz, de la tolerancia. Ninguna dictadura podría funcionar a las claras, por lo que necesitan muchísimas capas de maquillaje lingüístico, palabras que suenen bien al oído, que deleiten al que escucha, que haga caer en sus redes a cualquiera que no sea crítico o que no piense por si mismo. Pues eso es lo que está pasando en los tiempos actuales sin que la inmensa mayoría de la población se dé cuenta de ello. Estamos llegando al punto alarmante en el que a cualquiera que discrepa de los temas predominantes en la “opinión pública” (opinión difundida mediante el marketing masivo y asimilada sin razonar por las masas) se le tacha de realizar algo llamado un discurso del odio.

Lejos de mi intención querer propagar el sentimiento del odio. Este sentimiento puede comprenderse cuando ha sucedido algo horrible en nuestras vidas, causado por otros, por ejemplo, si han asesinado a alguien muy querido, o si han quemado nuestro hogar, por poner algunos ejemplos. Sin embargo, nunca es un sentimiento que nos favorezca: lo ideal es mantenernos en un estado de calma, de serenidad sostenida. Sin embargo, el hecho de que se aplique la palabra odio a la simple discrepancia con un punto de vista predominante, es algo que no deberíamos permitir, y muy peligroso, pues nos acerca cada vez más a una dictadura ideológica, política y social.

Cuando veáis en lo sucesivo que alguien o algo (como la televisión o la prensa) habla de discurso del odio, hazte la siguiente pregunta: ¿realmente quien habla ha manifestado que desea algún mal a otras personas, o simplemente está hablando de lo que piensa?

Muy lejos de defender la libertad de expresión, quienes hablan de discursos del odio creen que hay una serie de dogmas que son incuestionables, que nunca pueden ni deben ser criticados, porque hacerlo es para ellos expresar odio. Por eso, imágenes como la siguiente no tienen ningún sentido (a veces, el supuesto discurso del odio es, precisamente, un simple uso de la libertad de expresión, aunque algunos totalitarios quieran llamarlo de otro modo):

Otra pregunta que podéis haceros es: ¿quién está cortando realmente la libertad de expresión, quién no permite hablar al otro, el que emite su opinión, aunque sea discrepante, o quien le tacha de emitir un discurso del odio por ello?

De este modo, usando el sentido común, podréis distinguir entre lo que es dar una simple opinión o punto de vista, y la ignorancia más profunda. Pongamos algunos ejemplos.

1) El feminismo.

Este es sin duda uno de los dogmas incuestionables de nuestro tiempo, si lo criticas se te califica como emisor de un discurso del odio (contra las mujeres en este caso) si no de cosas aún peores. Y sin embargo, ¿qué pasa si simplemente dudas de algunos de los postulados de este movimiento ideológico? Por ejemplo, si dudas que exista un patriarcado (pues los hombres son sometidos al mismo nivel o más que las mujeres) o de esa otra afirmación según la cual las mujeres cobran menos que los hombres en igualdad de condiciones, siendo que esto carece de datos o evidencias? Si dudas de esto, se te calificará como machista, agresor, o de odiar a las mujeres en general, o de considerarlas inferiores. Cosas todas muy distantes de la realidad, que no provienen del uso de la lógica, sino de la estupidez, y que no honra al movimiento feminista actual (le honraría más bien dar datos objetivos de lo que afirman sin alarmarse de que alguien se los pregunte).

1) La inmigración masiva a Europa.

Otro de los temas en los que se tergiversa la realidad es la inmigración de millones de personas de los inmensos continentes africano, asiático, etc, a la pequeña Europa. Muchas son las dudas o planteamientos que esto puede generar de un modo natural, pero todos serán calificados como ‘discurso del odio’ o xenofobia por todos aquellos que solo se centran en el dogma de que la inmigración es algo bueno y solidario, y que solo puede traer bien, o de que tenemos la obligación moral de aceptarlo. ¿Qué tiene que ver dudar de las ventajas de esta inmigración masiva de extranjeros a Europa con el odio personal a esas gentes? Creo yo que absolutamente nada. Pero cuidado con no estar conforme o de acuerdo con lo que está ocurriendo, con nada que tenga que ver con los extranjeros, porque ellos están “libres de crítica” como un limbo que escapa a la lógica humana, a la razón. Se esconde tras ello la ideología de que ellos son buenos y nosotros malos. Si te sales de ese patrón, serás tachado de racista, xenófobo, o fascista.

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agosto 20, 2019 Posted by | Actualidad, Control de la sociedad | 1 comentario

DE NUEVO ME CENSURAN EN TWITTER.

Hola a todos. Hace unos días publiqué este artículo, pidiendo que me siguiérais en una nueva cuenta de la red social Twitter.

OS INVITO A SEGUIR MI NUEVA CUENTA DE TWITTER.

Hola a todos. Como últimamente no estoy escribiendo casi nunca en el blog las visitas han descendido mucho (de 300 al día a 100 al día más o menos) y he creído que tengo que promocionar un poco el blog. Tenía una cuenta de Twitter hace tiempo pero por un motivo que desconozco no consigo entrar, me dice que la cuenta está suspendida, sin informarme del porqué, y a pesar de que he restablecido la clave varias veces, no me permite escribir ni agregar a nadie. Me enfadé con Twitter y no lo he vuelto a abrir hasta ahora, pero bueno, peores cosas pasan en la vida. Los casi 2.000 seguidores que tenía los tendré que ir recuperando poco a poco.

Os invito a que me sigáis en la siguiente cuenta:

Cuenta de Twitter del blog Para Mí Son Enigmas

Y a que me ayudéis a difundir mis artículos, que actualmente están completamente disgregados y separados uno de otro porque el formato gratuito de WordPress no me permite nada mejor. Cuando en un futuro alquile un servidor propio para este blog y pueda organizarlo a mi gusto, entonces estará todo más accesible y organizado, pero de momento, y aunque no es excesivo el dinero que cuesta, necesito ahorrarlo y dedicar tiempo a otras cosas, de ahí que no tenga ese tiempo para escribir con tanta frecuencia como antes.

En definitiva, os animo a que me ayudéis a revitalizar y dar visibilidad un poco a esto. Recordar que aquí tenéis los artículos del blog ordenados cronológicamente (en lugar de por temas, que sería lo óptimo, pero algo es algo).

TODAS LAS ENTRADAS DE ESTE BLOG

Pues bien, lo único que hice en esta cuenta fue agregar a dos o tres contactos, entre ellos la ONU (porque me salía recomendada y quería estar un poco al tanto de sus intenciones globalistas). Tuve la “osadía” de responder a una publicación de la ONU en la que decían tener 7 pruebas de que el calentamiento global es cierto. Yo les puse en un comentario:

‘Con todo respeto, esto se trata de pura propaganda. No existe ninguna prueba científica de que la temperatura del planeta a nivel global, la cual, por cierto, lleva 15 años sin subir según los datos científicos, se deba a la emisión de co2. Os recomiendo leer este artículo para profundizar: LA ACTIVIDAD DEL SOL INFLUYE EN EL CLIMA DE LA TIERRA‘.

Solo por esto, ya me han vuelto a censurar y anular la cuenta, de modo que no puedo usarlo. Me han cortado así una vez más una vía de difundir mis artículos. Y quiero llamar la atención sobre estas “redes sociales” respecto al nivel de censura que están ejerciendo, algo que también me ha pasado personalmente con Wikipedia y, según me cuentan, suede con muchos en Facebook. Independientemente de lo que uno piense sobre el tema del cambio climático, ¿no ha de existir la opción para todos de expresar libremente sus opiniones? Y otro tema relacionado con esto son los llamados ‘discursos del odio’. Se está llamando con este nombre a cosas que tan solo son mera discrepancia o tener un punto de vista distinto. Por ejemplo, si piensas que la inmigración masiva no es buena, o dudas de que sea algo bueno, a eso lo llaman un discurso del odio. ¿Por qué? Lo sería si se afirmase: ‘los extranjeros deben ahogarse en el mar’ o algo similar, que solo sería propio de una persona altamente frustrada o con muy pocas luces. Pero el hecho de preguntarse las causas o la necesidad, o los posibles efectos negativos del fenómeno de la inmigración masiva, ¿qué tiene de odio o desprecio hacia los extranjeros? Se están llevando las cosas hasta el extremo. Y hay una serie de dogmas que son incuestionables. Cuando alguien los critica, se le tacha de difundir el odio, de racista, xenófobo, fascista o cosas similares. Y así se pueden identificar de qué dogmas estamos hablando: el cambio climático es uno, la inmigración masiva otro, el holocausto otro, el feminismo otro. Y muchos más que seguramente conoceréis si lo pensais.

censura

agosto 9, 2019 Posted by | Control de la sociedad | 3 comentarios

NO PIENSO, PERO EXISTO.

Hola a todos, veréis, ayer paseando cerca de mi casa encontré una frase pintada en una pared: ‘No pienso, pero existo’. ¡Y qué frase amigos! Pensando en ello, me di cuenta de que ahí estaba escrito el lema que define los tiempos que estamos viviendo, o mejor dicho, el tipo de existencia que lleva la mayor parte de la población en nuestros días! En efecto, la sociedad esta creada para impedir que pensemos, y si lo hiciéramos, todos sus intereses se verían afectados negativamente, mientras que podríamos defender mucho mejor los nuestros. El engranaje social funciona sin embargo perfectamente, y el aceite que lo engrasa es nuestra ignorancia.

¿Cómo puede existirse sin pensar? Muy fácil: poniendo por delante lo visceral, lo puramente emocional, a la lógica. No preguntándose en ningún momento por qué algo es cierto o falso, sino aceptando lo que es globalmente aceptado por los que nos rodean, o asumiendo sin más lo que se vende desde multitud de ángulos como la vía adecuada de actuar o la postura correcta ante tal o cual asunto, ya sea la izquierda o la derecha, lo alternativo o lo oficial, lo científico o lo religioso, etc. De este modo es como la población engulle, sin pasarlo antes por filtro mental alguno, todo tipo de ideologías o creencias absurdas. Y así es como tantos se dejan llevar por un estilo de vida basado en puras apariencias.

Fuera de ese mundillo ilusorio en el que tantos viven, está el temor a razonar, a cuestionarse las propias creencias, a mirar los propios defectos, a hacer autocrítica, a ver la realidad más allá de una estrecha mirilla predeterminada. Miedo a romper los gruesos muros de la ignorancia por el riesgo a que los principios en los que se basa nuestra vida se pudieran romper. La famosa frase ‘la ignorancia da la felicidad’ es sencillamente falsa. No estamos hablando aquí de una ignorancia que consiste en no haber leído libros, sino en la de no conocerse a uno mismo, ni conocer una gran cantidad de facetas de la realidad que podríamos captar si no hubiéramos perdido la capacidad del raciocinio, la que nos hace humanos.

Lamentable realidad, duro mensaje el de este escrito en la pared. Descripción de la horrible realidad que muchos experimentan de una forma o de otra. Esta ignorancia nos lleva a no vivir nuestra verdadera vida, a no controlar nuestros propios pasos, a no poder disfrutar los unos de los otros. Vivimos aislados solo para que unos intereses completamente ajenos a los nuestros funcionen sin trabas ni obstáculos. Es por ello que no nos reunimos más entre nosotros, que no compartimos más unos con otros, y que no se promueve absolutamente nada que nos haga ver lo que tenemos en común, sino que todo está creado para dividirnos, separarnos, aislarnos en células estancas. Y es que si compartiéramos con los demás de manera más habitual lo que PENSAMOS, nuestra vida sería mucho más plena, nuestra mente y no necesariamente la sociedad funcionarían mejor, y nuestra felicidad aumentaría. No pensar y vivir aislados unos de otros van juntos en todo momento, como dos eslabones de la cadena que nos sujeta e inmoviliza a todos en general. Al ignorar las opiniones, pensamientos o aportes de aquellos que tenemos alrededor y que no salen ni en revistas, ni en la televisión ni en ninguna parte, la sociedad nos puede imponer mejor sus intereses puramente egoístas a través de sus expertos e ídolos de masas, en los que todo el mundo se fija, mientras que se ignoran o desprecian incluso a si mismos.

Hacernos preguntas nos causaría interés hacia los demás, como hacia tantas otras cosas, y el compartir con los demás nos haría pensar mucho más, al disponer de puntos de vista variados y ajenos al nuestro. Pensar nos hace diferentes, frente al imperante ideal de la igualdad que tanto se proclama, no por casualidad, en la sociedad moderna. No pensar nos hace parecer iguales, y comportarnos igual, cuando en el fondo, nuestras diferencias simplemente no se expresan por miedo a romper esa niebla igualitaria que todo lo invade. Y eso ya no es ni siquiera pensamiento único, es una anulación del raciocinio humano. Parece que alguien se ha dado cuenta de esto y lo ha plasmado en la pared.

agosto 2, 2019 Posted by | Actualidad, Control de la sociedad, Filosofía y autoconocimiento., Revolución / Capitalismo | 3 comentarios

LA INHUMANA REALIDAD DE LAS CIUDADES.

Muchos de nosotros, probablemente la gran mayoría, hemos nacido en alguna ciudad en el siglo XX o XXI. La costumbre nos ha hecho ver este entorno como un lugar propicio para vivir, apto para ofrecernos todo lo que necesitamos, o incluso mucho más. No sé desde qué ciudad me estás leyendo, pero creo que puedo hablarte con franqueza sea esta cual sea, puesto que las llamadas pequeñas ciudades, o incluso muchos de los llamados pueblos, se han urbanizado tanto que pueden incluirse dentro del mismo concepto de entorno urbano. A lo largo de todo el planeta, de sus cinco continentes, la urbe cumple unas mismas características, y en su interior, sea donde sea, se respira una misma sensación.

En un primer vistazo, las ciudades parecen lugares maravillosos, llenos de luces, de seres humanos que van de un sitio para otro, de altos edificios que requiere una increíble técnica construir. Los vehículos se coordinan con un alto grado de precisión, y hay multitud de cosas que se ofrecen por todas partes: servicios, negocios, tiendas, mercancías prefabricadas… El talento, el conocimiento puesto en este ambiente se percibe enseguida: se requiere un elevado grado de control para que algo así se mantenga. Con sus trabajos, con sus compras, con su ocio, todos contribuyen de una u otra manera al mantenimiento de la ciudad, la hacen funcionar, perdurar y crecer cada vez más.

Una primera impresión nos entusiasma, la novedad es constante, hay multitud de sitios que conocer. Sin embargo, conforme pasamos un cierto plazo de tiempo, pongamos que dos meses, en la ciudad, comenzamos a sentir una especie de pesadumbre. Sin duda, aquí falta algo, algo que no encontramos en ningún sitio, a pesar del bombardeo constante de la propaganda comercial que parece ofrecerlo todo. La tristeza y la soledad nos invaden de repente, y no entendemos por qué. Estos sentimientos parecen contradecir directamente lo que la realidad exterior expone: estamos rodeados de miles de personas cada día, hay miles de negocios ofreciéndonos la felicidad en forma de nuevos alimentos, nuevas experiencias, viajes de turismo, películas en el cine, supermercados, discotecas… ¿Qué clase de ser humano se sentiría triste o solo disponiendo de todo esto a su alcance de forma inmediata?

Muchos son incapaces de entender este enigma. Yo creo que puedo atreverme a responderlo, porque he analizado las causas de por qué a mí personalmente las urbes me provocan este tipo de emociones negativas, entre otras. Ya me diréis si estáis de acuerdo o cuáles son vuestras experiencias personales respecto al modo de vida de la ciudad.

En primer lugar, se nota que el motor de la ciudad es única y exclusivamente el dinero. Todo está enfocado a su ganancia. Lo que parece ofrecerse para nuestro bienestar, en realidad es un medio de conseguir billetes. Por lo tanto, aquellos que nos ofrecen en apariencia tanto, no lo hacen porque nos aprecien, sino porque nos quieren utilizar para su propio beneficio, desde el humilde pescadero hasta el jefe comercial de una gran empresa que manda colocar enormes paneles publicitarios.

En segundo lugar, se nota que las masas de gente que nos rodean, solo son eso: masas. Ni les importamos nada, ni ellos nos importan a nosotros. Nada hay que nos una. Obviamente, esto es imposible cuando somos tantos, ni siquiera podemos conocernos unos a los otros. Por lo tanto, cuando caminamos por la ciudad solos, estamos tan distanciados de los que nos rodean como de los seres humanos que viven en el otro extremo del planeta, en Japón por ejemplo. Es esta una soledad de escala planetaria.

En tercer lugar, se percibe que cualquier cosa que se salga de la normalidad, por ejemplo, colarse en la cola de un supermercado, genera un fuerte instinto en los demás de restablecer el orden, se sienten ultrajados, sienten que alguien se ha aprovechado de ellos. La desconfianza de unos hacia otros es inmensa. La amabilidad solo se mantendrá mientras lo haga el status quo cotidiano, es decir, mientras no se superen los estrechos límites de una serie de patrones de conducta admitidos como los únicos válidos, y normalmente esto ocurre cuando hay dinero de por medio por algún motivo, pues el dinero es lo único que se respeta en las ciudades. La comunicación entre los seres humanos es tan mínima, tan pobre, que en efecto hay millones de personas condenadas a la soledad, a la incomunicación, a la reclusión mental urbana.

Lo que demuestra todo esto es que faltan en la ciudad los valores más elevados de la mente humana. Todo está creado para activar la parte más reptil y primitiva de nuestro cerebro, mientras que la empatía, la comunicación profunda, los buenos sentimientos, la inteligencia, la sensibilidad, la imaginación, el simbolismo, todos quedan eliminados del entorno urbano. Nada llena el alma: solamente se llenan o se desembolsan los bolsillos. Incluso las relaciones humanas se vinculan con el dinero: pocos son los que pueden relacionarse sin alguna cerveza, comprada a alguna gran empresa, o sin consumir algo en alguna parte, algo que haya sido preparado para ellos de antemano, no ya el producto, sino la experiencia que viven y las palabras que dicen. Su mutua relación consiste igualmente en el consumo de algo.

Psicológicamente hablando, la ciudad es un entorno completamente inhumano, en el que estamos inevitablemente influenciados a nivel colectivo o de masas, para reducir nuestras capacidades mentales más altas y profundas. Y eso es lo que se vive en la ciudad: estupidez, consumismo, materialismo, mentiras, engaños, egoísmo, falta de empatía, miedo, desconfianza.

¿Cómo experimentas tú la ciudad? Si quieres dejar tu opinión, pon un comentario abajo.

Os dejo con un video que os recomiendo ver y compartir. Un gran saludo a todos los que me seguís leyendo.

junio 15, 2019 Posted by | Control de la sociedad, Cuidemos el planeta., Filosofía y autoconocimiento., Revolución / Capitalismo | 4 comentarios

¿QUÉ SON LAS CONDUCTAS PASIVO AGRESIVAS?

Las palabras ‘conducta pasivo-agresiva’ suenan demasiado complejas para algo que ocurre con tanta frecuencia. Imaginad por ejemplo a un padre que solo permite expresarse a su hijo siempre y cuando este no le lleve la contraria ni le critique, o incluso, sin permitirle hacer bromas acerca de su persona (o personaje). O a uno de esos niños a los que llaman ‘marginados’ porque todo el mundo les hace el vacío, y cuando intentan relacionarse o acercarse a algún grupo de gente de su edad le responden con agresividad o burlas. Es lógico que conforme crezcan se refugien en su mundo interior, el único lugar donde encuentran seguridad, aceptación y comprensión.

Imaginad a un trabajador que no puede quejarse de las pésimas, injustas o simplemente desagradables condiciones que le ponen sus jefes porque de lo contrario, podría perder su empleo. O a alguien que está dedicando mucho de su tiempo y energía en ayudar, cuidar o hacer el bien por otra persona o por los demás, y no recibe más que indiferencia. En efecto, no ver resultados positivos de tu esfuerzo, aunque solo sea el gesto amable del agradecimiento de los demás, o en general no recibir la recompensa que uno merece, es sin duda otro ejemplo de conductas pasivo agresivas. Día a día nos encontramos con gente soberbia, gente que no nos tiene en cuenta como realmente debería si no fuera por, en el fondo, su baja autoestima y su frustración.

Si notas que en tu vida tienes que callarte lo que piensas porque si no habrá consecuencias negativas (pareciera un mero condicionamiento operante) o que los demás tratan de rebajarte cuando hablas ‘demasiado’ o cuando eres ‘demasiado bueno’ (para ellos, que duda cabe) estás siendo sometido a este tipo de conductas y no deberías tolerarlas.

No dejes que te ridiculicen, que limiten tu potencial o que no te permitan expresar las cosas que creas oportunas si crees que son la Verdad.

marzo 21, 2019 Posted by | Control de la sociedad, Filosofía y autoconocimiento. | Deja un comentario

LA MANIFESTACIÓN FEMINISTA.

Hola a todos, esta tarde estaba recorriendo el centro de Valencia con la bici y he visto a muchas personas, en especial mujeres, con camisetas, logotipos pintados en su cara o pancartas feministas. Al parecer hoy, el 8 de marzo, es el llamado ‘día de la mujer’ por las instituciones globalistas que nos gobiernan. Mi sensación ha sido sencillamente, la de no entender nada, ya que en efecto, no comprendo qué es lo que se está reivindicando en este día en el que multitudinarias manifestaciones se han producido en las principales ciudades de España (desconozco si también en otros países).

Fotografía de la manifestación en Valencia.

En la fotografía pueden leerse varios mensajes en pancartas que indican la ideología que está detrás de estos actos, y que convencen a tantas personas. Lo que se lee y lo que demuestra no puede inducir más que un sentimiento de tristeza. Distingo uno que pone ‘Gritamos porque estamos vivas, pero no sabemos hasta cuando’. Lo que esto quiere decir es que, si esto es realmente representativo de todos los que han acudido a estas manifestaciones, que las mujeres sienten un peligro de amenaza, incluso mortal, por parte de los hombres en general, y no solo de aquellos de los que haya evidencia de que podrían hacer algo así, que son sin duda una minoría, aunque por desgracia existen, al igual que mujeres. Es algo muy de lamentar que se produzca un miedo generalizado a los hombres en general.

Otro asunto que también he visto reivindicar, aunque solo de pasada, es el tema del machismo, o del patriarcado, como enemigos a los que se debe frenar. Sin embargo, ¿qué significan estas palabras? Entiendo que se trata de una opresión unilateral que las mujeres en general sufren por parte de los hombres en general, y nunca a la inversa. ¿Realmente esto es una realidad? Para saberlo deberíamos plantearnos varias preguntas:

  • ¿Hay alguna prueba de que los hombres sufren una opresión menor que las mujeres en la sociedad?
  • ¿Hay alguna evidencia de que entre aquellos que oprimen a los demás, hay más hombres que mujeres?
  • ¿En qué sentido se oprime a las mujeres más que lo que se oprime a los hombres?
  • ¿Existen hombres o mujeres que son maltratados o que sufren violencia física o psicológica por parte de mujeres?
  • ¿Tienen estos los mismos derechos de protección por parte de los tribunales estatales?

Me gustaría intercambiar opiniones o información con vosotros sobre este tema. Yo en particular, lo que veo es que tanto los hombres como las mujeres somos oprimidos de las mismas formas, hacemos los mismos sacrificios, y entre los más ricos o desahogados hay tanto mujeres como hombres. No veo que a las mujeres se las pague un salario inferior por hacer las mismas funciones (quizá ocurra esto en algún caso puntual, como puede suceder en el caso de un hombre a quien se pague menos por no ser familia de cierto alto cargo), tampoco veo que las mujeres tengan prohibido el acceso a ningún puesto de trabajo o estudio. Si alguien tiene pruebas de esto, ¿podría ponerlas en los comentarios? ¿Dónde está, pues, el patriarcado?

Es cierto que en sociedades antiguas, como la de los romanos, o que algunas instituciones como la iglesia cristiana, han considerado a las mujeres como inferiores en muchos sentidos a los hombres. Si hablamos de esto, estoy de acuerdo en gran medida. Pero incluso en la época de los romanos había esclavos hombres, gladiadores que eran sacrificados en los circos, y que eran considerados escoria al igual que muchas mujeres lo eran. En esto no había distinción. La iglesia, por su parte, imponía sus normas a hombres y a mujeres, a monjes y a monjas. Todo ello me parece condenable, pero debería reivindicarse en conjunto, y no solo lo sucedido a las mujeres, pues esto es entonces bastante discriminatorio. En cuanto a los tiempos actuales, no veo que exista ese patriarcado, existe en cambio la explotación económica de hombres y de mujeres por igual.

Es algo sorprendente que no haya salido en esta manifestación una crítica al auge del Islam en España, cuando precisamente es una de las religiones que peor y con más desprecio trata o considera a las mujeres. ¿No debería ser esto motivo de alarma para el llamado feminismo, y uno de los elementos contra los que más deberían posicionarse o protestar?

islam2

Manifestaciones como estas son claramente organizadas por las mismas instituciones globalistas que nos explotan. Divide et impera dijo Julio César, el asesino de cientos de miles de celtas galos. Cuando las mujeres adquieren odio o miedo a los hombres en general, y pasan a ser sus enemigas, entonces seremos gobernados mucho más fácilmente. Nunca veo en cambio, manifestaciones por motivos razonables y auténticos. Por ejemplo, ¿cuándo se producirán por toda España manifestaciones multitudinarias contra las innumerables mentiras de los canales de televisión, o por la fraudulenta usura bancaria utilizada por todo el sistema bancario? ¿Cuándo por la continua acumulación de plásticos en los océanos, debido a que todo se envuelve con plástico hasta la exageración? Creo que nunca lo veré, porque todas las manifestaciones que alcanzan a tanta gente han sido organizadas por las mismas organizaciones internacionales globalistas que dirigen esta sociedad. No reivindicando nada claro, sirven de muy poco. Lo triste es que haya tantas personas que acudan creyendo estar haciendo algo bueno, no siendo más que instrumentos o herramientas de quienes ostentan el poder de influencia sobre las masas.

Si cada una de estas personas hiciera a nivel individual cambios para luchar contra la globalización (aquí tenéis unas 35 ideas, aunque hay otras muchas: CÓMO HACER FRENTE A LA GLOBALIZACIÓN) el llamado ‘sistema’ (la sociedad o civilización) cambiaría muchísimo. En lugar de eso, solo hacen caso a las consignas de ese mismo sistema, y engañadas siguen los pasos que les marcan los mismos a los que creen estar criticando.

feminismo

marzo 8, 2019 Posted by | Actualidad, Control de la sociedad, Revolución / Capitalismo | , , , | 6 comentarios

VIVIMOS EN UNA SOCIEDAD FRÍA, SOMBRÍA Y HOSTIL.

No puede haber suficientes palabras para describir lo sombría, hostil o fría que es esta sociedad. En otras épocas hubiera sido inconcebible lo que está sucediendo ahora. Cuando voy por la calle, lo único que veo es cómo nada, absolutamente nada une a unos viandantes con otros. Se respira hostilidad contenida, incluso. Es un aroma que flota en el aire, un sentimiento aguardando expresarse a la mínima. ¿De verdad no habéis tenido la misma sensación, no la experimentáis cada día? Aunque seas una persona con buenas intenciones o ideas, nada de eso cuenta para el resto del mundo, y no influye en lo que te conviertes cada vez que sales a la calle a dar una vuelta por la ciudad: en un ser que solo piensa en si mismo, que solo actúa para si mismo y sus asuntos, y que solo habla de si mismo. Cada cual trata de sobrevivir, como si esto fuera una jungla. Y es que, aunque el riesgo de muerte sea menor que en una jungla (cosa que empiezo a dudar) lo cierto es que el comportamiento de las masas está fundado por completo en el miedo a los demás, en el temor a ser aplastados por las circunstancias, en la urgente necesidad de ponerse a salvo, ya sea buscando un trabajo, comprando lo que necesitamos, o sacando dinero del banco. Pero de ahí no pasa: la gente se limita a esto, como si un gravísimo peligro acechara constantemente. Un peligro invisible… ¿cuál será?

Sinceramente, entiendo las altas tasas de ansiedad, depresión y otro tipo de problemas psicológicos. ¡Normal que los haya en una sociedad como esta! Todos podemos pasar por traumas, problemas o situaciones angustiantes. Sin embargo, si algo tiene esta época es que nadie te ayuda de una forma profunda ante ellos. Si ocurre es solo en unos pocos casos y dándose una enorme suerte, sin embargo ¿cuántos seres humanos están solos ante sus problemas, cuántos reciben tan solo una constante indiferencia, cuando no más hostilidad? En esta jungla, los problemas de cada uno nos impiden ayudar a los demás cuando lo necesitarían. El consumo de drogas, de la cual el alcohol es una de las más frecuentes, junto al consumo de ansiolíticos o antidepresivos, se debe a no encontrar solución a los problemas internos, algo que quizá se hubiera resuelto de recibir más apoyo, con una comunicación más profunda, respetuosa y empática, con una preocupación genuina por parte de alguien. Cuando vivíamos en clanes y tribus, esta soledad era inconcebible, y nuestros problemas eran también asunto de todo nuestro clan. Pero claro, ellos eran los primitivos…

Todo este orgullo y soberbia, que no se traduce más que en un profundo aislamiento de unos hacia otros, junto al hedonismo materialista en el que todo está centrado (hedonismo que solo sirve para APARENTAR estar bien o vivir bien), son claros síntomas de una sociedad decadente, próxima a extinguirse y desaparecer. Lo podéis comprobar vosotros mismos. Ocurrió también en la época de la peste negra en el siglo XIV: muchos se dedicaron a dilapidar sus dineros, a consumir, beber alcohol y hacer todo tipo de cosas en otro tiempo inviables. Todo ello motivado por la desesperación y el miedo. Oswald Spengler, el filósofo alemán, no se equivocaba en su obra ‘La Decadencia de Occidente’. Pero esto más que asustarnos, debe representar para quienes seáis inteligentes, un reto o desafío: una oportunidad para salir de esta sociedad, para vivir en el mundo de una forma más natural y autosuficiente, rodeados de gente que os aporte, que os nutra espiritual y anímicamente, y tratando de ampliar vuestra conciencia y de hacer a vuestro entorno todo el bien que podáis. Esta es una vida digna en tiempos como estos.

febrero 26, 2019 Posted by | Actualidad, Control de la sociedad, Filosofía y autoconocimiento. | Deja un comentario

MENSAJE EN DEFENSA DE UNA COMUNICACIÓN INTELIGENTE.

Buenos días, quería transmitir esta vez una reflexión sobre algo que me llama realmente la atención, creo que una gran mayoría de la gente no es muy consciente de esto. Y sin embargo se trata de algo que debería ser básico, para cualquier persona que se precie de inteligente. Todos sabemos que los verdaderos amigos se pueden contar con los dedos de una mano, y esto es así para cualquier ser humano, tal vez incluso sin excepción, ¡quizá esto sea un recuerdo de nuestro modo de vida ancestral, cuando no vivíamos en grupos numerosos como hoy, sino como máximo de 100 individuos!

Lo que de verdad sorprende y llega hasta a helar la sangre y el ánimo es que, lamentablemente, no son muchas más las personas con las que se pueda tener una comunicación en el genuino sentido de la palabra, quizás no se puedan contar con los dedos de ambas manos y pies. No se trata ya de que haya aprecio o mutua estima, sino simplemente respeto, sensatez y coherencia en lo que se dice. Desde mi punto de vista, relacionarse con otros seres humanos solo merece la pena en el caso de que exista un cierto intercambio de cosas valiosas y positivas para los unos y para los otros, un dar y recibir que beneficie a todos, que genere buenos sentimientos, que ayude, o que transmita simplemente una buena energía o vibración, como suele decirse.

Esto es algo que ha de ser realizado de forma consciente e intencionada por ambas partes, porque de lo contrario, se caería en algo tan insensato como decir cualquier cosa esperando que al otro le interese, normalmente para alimentar una soberbia o engreísmo. Son muchas las personas que, sin preocuparse de si un cierto tema o asunto te interesa o motiva ni lo más mínimo, te hablan de ello. Quienes esto hacen, no es por sondear, pues continúan haciéndolo de forma prolongada en el tiempo, sin preguntarte antes, sin detenerse en comprenderte. Tratan de imponerse, de quedar bien, y por supuesto no aceptan críticas. Incluso, pueden llegar a suscitar lástima si no se les atiende, ¡siendo como son aparentemente incapaces de cambiar su modo de actuar!

Para comunicarse de un modo sano, placentero, inteligente y realmente respetuoso, es imprescindible tener en cuenta al otro, y que esto sea mutuo por ambas partes. Muy lejos de esto, vivimos en la tiranía del quedar bien, en la cual salirse más allá de ciertos límites prestablecidos, prefabricados por los grandes medios de incomunicación (así los califico) o de ciertos patrones colectivamente validados por la sociedad (inducidos en realidad por solo unos cuantos, como bien dice Edward Bernays en su obra ‘Propaganda’) significa que la comunicación se frena en seco, se paraliza, no prospera. Es obvio que la cordialidad y el respeto imponen sus límites, los cuales son racionales, lógicos. Sin embargo, no me refiero a esas fronteras que la dignidad y la inteligencia determinan, sino a aquellas que se salen simplemente de una estupidez rutinaria, de lo que hablan las masas por todas partes porque están programadas colectivamente para hacerlo. Muy escasas son aquellas personas con las que se pueden entablar conversaciones que llenen, en las que no haya la intención expresa de quedar bien, en las que no se recurra a la memoria para el recuerdo de ‘mensajes enlatados o convencionales’.

Puede identificarse además a una persona soberbia porque es incapaz de aceptar o tolerar cualquier crítica. Ante un desacuerdo, esta persona responderá lo que sea para estar por encima, para autojustificarse, incluso cuando lo que hace o dice es despreciativo, insultante, o simplemente fruto de la ignorancia (de la cual es muy difícil sacarles, ya que nunca rectifican). O si no responde, cambiará de tema, eludiendo lo que se les ha intentado hacer ver, o la comunicación cesará en muy poco tiempo. Estas personas, o estas actitudes, no merecen la pena. Por desgracia, son tan frecuentes en la sociedad actual que parece inevitable toparse con alguna todos los días. El único modo de evitar esto es rodeándose el máximo de tiempo posible de gente buena, que aporte realmente cosas de provecho o simplemente agradables, y tratando de compensar una balanza que en esta sociedad en que vivimos, lamentablemente, se inclina mucho hacia la estupidez y la prepotencia.

¿Qué pensáis vosotros de todo esto, cómo lo vivís desde vuestra perspectiva?

febrero 26, 2019 Posted by | Actualidad, Control de la sociedad, Filosofía y autoconocimiento. | 2 comentarios

LA TIRANÍA DE LA AMABILIDAD OBLIGATORIA.

Buenas, hoy me ha pasado algo que me ha dejado helado por dentro, y pensativo a la vez. Resulta que iba en bici por la calle, por una acera (yo siempre voy con mucho cuidado por la gente) y me tuve que parar debido a que me encontré que una madre vestida como musulmana, un hombre y un niño pequeño bloqueaban el paso. Frené para no pasar cerca del niño por si acaso este no me veía. El padre de repente me pide perdón y yo le digo que no pasa nada. La madre coge entonces al niño como si hubiera hecho algo malo, de mala manera, llevando hacia abajo su cabeza, y luego le coge en brazos. Yo insisto al hombre: tranquilos que no pasa nada, no hay problema… Y lo peor no fue la exagerada reacción de la madre, sino lo que a continuación me dijo el hombre: es normal, si él (el niño) va por la carretera. ¿A qué se debe esto? Estaba ocurriendo en una acera, y si alguien estaba yendo por un lugar que no tocaba ir era yo. Mi pregunta es ¿estamos llegando a un punto, la población en conjunto, en el que nuestra actitud dócil o nuestro miedo nos llevan a negar la propia realidad?

Son varias las posibilidades para explicar una conducta así, que por cierto, está completamente al orden del día allí donde vayamos en todo tipo de circunstancias. Somos dóciles, excesivamente complacientes. Se respira en el entorno una amabilidad falsa, motivada solamente por el miedo a quedar mal, a ser rechazado, al conflicto con el otro, a la discrepancia. La misma amabilidad que podemos ver en las cajeras de un supermercado, en un comercial inmobiliario, o en las grabaciones de las compañías telefónicas. Fuera de esto, parece que veamos en los demás solo amenazas, que no sintamos otra cosa que desconfianza, y eso hasta el punto en el que cualquier interacción que sobrepase un umbral mínimo o establecido por la rutina, eleva los niveles de adrenalina y causa pánico.

Me parece que viene bien recordar unas frases de Etienne de la Boetie, autor de un libro que me quiero leer dentro de poco llamado ‘La Servidumbre Voluntaria’.

La primera dice: Siempre ha pasado que los tiranos, para fortalecer su poder, han empleado todo su esfuerzo en entrenar al pueblo no solo en la obediencia y el servilismo hacia ellos, sino también en adoración’.

Y la segunda: La libertad es la condición natural del pueblo. La servidumbre, sin embargo, se promueve cuando el pueblo es criado en la sumisión. La gente está entrenada para adorar a los dirigentes. Mientras la libertad está olvidada por muchos, siempre hay algunos que nunca se someten’.

Pero esto no es solo un fenómeno que se produzca hacia los gobernantes políticos ni personas de alta jerarquía. No se trata de un asunto político, sino psicológico. Ocurre cada día en las interacciones que se dan entre las personas en la calle, en las tiendas, entre los vecinos de un edificio, en los puestos de trabajo… Incluso con nuestros amigos podríamos estar siendo dóciles sin darnos cuenta, solo para mantener así su amistad. ¿Os han pasado situaciones parecidas?

La docilidad, la conducta pasiva, la amabilidad forzosa y obligada que mantenemos día tras día, acaba explotando en gestos o actitudes hostiles y agresivas. Tampoco es difícil encontrarse gente que a la mínima te manda a la mierda o te insulta, o gente que critica exageradamente a los demás, incluso sin conocerles, o personas que buscan bronca y conflicto. Ayer mismo vi como un chaval joven le daba una patada a un cristal de una famosa hamburguesería (no quiero hacer propaganda) y lo rompía en pedazos, para a continuación marcharse como si nada hubiera pasado. Nadie reaccionó a eso, se siguieron repartiendo hamburguesas y patatas. ¿Vivimos en una sociedad donde todo debe parecer bonito, agradable, hecho por nuestro bien, a toda costa? ¿No será este el dogma más incuestionable de nuestro tiempo, ante el que permanece ciega más proporción de gente? Por qué tanta depresión… ¿no será en parte por atribuirnos todo lo malo a nosotros mismos, por tener que aparentar que todo está bien cuando no es cierto?

Así parece la sociedad en la que vivimos. Habrá amabilidad mientras nada sea alterado en el orden establecido. Si ocurre cualquier alteración, será severamente castigada, y problema resuelto. El descontento, el malestar, la disconformidad, se tapan y ocultan como la mayor abominación que haya nunca existido. He aquí la imagen permanente de uno de los más grandes tiranos de nuestra época:

enero 8, 2019 Posted by | Control de la sociedad, Filosofía y autoconocimiento., Misterios y enigmas., Revolución / Capitalismo | 3 comentarios

LA LOBOTOMIZACIÓN DE LOS JÓVENES.

Buenas, me gustaría poner sobre la mesa un problema que veo cada vez más frecuente. Algo está pasando con los jóvenes. Cada día un mayor número de ellos están cayendo en una especie de lobotomía, convirtiéndose en verdaderos zombis. Ayer, mientras paseaba a los perros por el parque al que los llevo siempre, vi a unos seis o siete chavales, que tendrían unos 13 o 14 años, y me fijé en ellos porque no hablaban entre ellos, ni siquiera se miraban, estaban quietos con la mirada perdida en el vacío. Me recordaron a los alumnos que se aburren en clase y que no tienen ninguna motivación por nada. Yo ya soy consciente de que los jóvenes se degradan a si mismos, con los botellones, las drogas, el consumismo, lo superficial… No es nada nuevo. Pero esta vez me dio verdadera lástima: esos pobres diablos no parecían tener nada que decirse entre ellos. Ninguna actividad cerebral parecía expresarse en su actitud, como si su encefalograma estuviese plano. No decían estupideces, no bebían, no estaban distrayéndose con nada, ni siquiera eso. Es como si el mundo o la vida no significara nada para ellos, como si no esperasen ya nada. Intuí una aguda depresión en ellos.

Este caso no es para nada el único. Muchos de vosotros, imagino, habréis podido observar a grupos de jóvenes afectados por esta misma incomunicación o por comportamientos que dan a entender que están tirando su vida por el desagüe. No es difícil de identificar este nuevo ‘transtorno’. Por ejemplo, supongo que habréis observado el alto consumo de alcohol entre la población cada vez de menor edad. El consumo de esta droga se ha normalizado, se ha convertido en la distracción o evasión emocional cotidiana de muchísimos jóvenes, diríase que de la mayoría de ellos. Parece que no haya diversión o comunicación si no es acompañada por unos tanques de cerveza o un botellón. Es evidente que si beben tanto y de forma tan reiterada, es porque algo en su estado de ánimo no está bien. No les gusta la realidad, hay algo en sus vidas que no pueden solucionar, de lo que necesitan huir mediante el alcohol o cualquier otra droga o incluso medicamento (el consumo de antidepresivos o tranquilizantes es también asombrosamente alto en nuestros días, por desgracia). Lo curioso es que se trata de algo colectivo y generalizado. Desde luego que cada caso es diferente, pero debe haber también alguna causa compartida, algún factor común que haga a tantos jóvenes lanzarse a la bebida. Algo que no afrontan, que no miran de frente, algo de lo que muchos ni siquiera serán conscientes. Algo que tapan con químicos que alteran el sistema nervioso y bajan la actividad mental. Dejando aparte los motivos personales, familiares o privados, se trata de algo que está en la sociedad en la que vivimos. De ahí que sea la propia sociedad quien fomente el consumo de alcohol como algo bueno o festivo. No le conviene que se cobre consciencia de ciertas cosas.

Os contaré una historia. Antiguamente, nuestros antepasados (llamados paganos) desinfectaban el agua con objetos de plata o utilizando recipientes de plata. Cuando el cristianismo se impuso en Europa, mediante el edicto de Tesalónica del emperador Teodosio, la iglesia prohibió el uso de la plata porque lo consideraba un método o tradición pagana (para ellos eso significaba lo mismo que criminal o hereje). Las enfermedades infecciosas a partir del agua aumentaron en la población europea a raíz de esta prohibición. Entonces, la iglesia empezó a difundir que el alcohol era bueno para prevenirlas, vendiéndolo como Aqua Vitae (Agua de Vida). Su objetivo, supongo, era idiotizar o dominar más fácilmente a la población. El mismo objetivo que tienen hoy los que manejan la industria haciendo que el alcohol sea algo muy barato. El alcohol ya no necesita promocionarse: los jóvenes lo toman por adaptarse al grupo. Porque si no lo toman se les ve como raros o inadaptados. Con esta actitud, los mismos jóvenes están perjudicándose unos a otros, y no se dan cuenta de lo próximos que están del alcoholismo, si no han caído ya en él.

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Se puede ver también que las conversaciones en muchos de ellos son muy superficiales y que le dan una importancia o énfasis enorme a cosas que no la tienen para nada, y lo más llamativo es que son cosas que tampoco son importantes para ellos mismos, pero que sirven para intentar elevar la autoestima que no han podido forjar a lo largo de su vida. Aunque suene triste, todo ello es por adaptarse al grupo, por miedo a la soledad o al desprecio ajeno. La necesidad de seguir los comportamientos de los demás, aunque sean absurdos, estúpidos o inmorales, se compensa con la sensación de estar integrado. Hay un rechazo a quien no siga esa manera de actuar, desprecio a quien piense o actúe de una forma fuera de lo común. Todo ello es por el terror a que alguien destaque o mejor dicho, se destaque del resto (la uniformidad es el método de protección o seguridad empleado para sentirse igual de válidos que el resto). En realidad, no existe una verdadera comunicación entre ellos, solo una imitación. Para comunicarse no hace falta gritar ni ser agresivo. Además, siempre hay alguien que emite un mensaje y otro que lo recibe, y que contesta a su vez algo coherente. Esto es algo que se está perdiendo entre los jóvenes, no sé si os habéis dado cuenta. Por favor, observadlo porque es muy grave. El nivel de las conversaciones está degradando. Todo esto conduce a la destrucción de la mente, a la pérdida de la motivación, de la conciencia, de la vitalidad, de la chispa que hay en nosotros. Y si eso avanza, llegamos a convertirnos en zombis sin expresión, sin nada que decir o hacer. Tan solo agresividad y frases oídas de otros, de la televisión, de las canciones, igualmente degradantes y absurdas que se escuchan en esta época (muchas de ellas, no todas, claro) y de lo que sirva para ser como el vecino. Los jóvenes se transforman en meros productos de la industria, sin vida propia, sin ideas, sin mente, sin alma.

La agresividad o la hostilidad son actitudes que también se pueden ver en muchos jóvenes. He visto muchas veces como entre ellos se insultan ‘Hijo de puta, vas a morir’ o cosas semejantes, y cómo destrozan por las noches cubos de basura, papeleras o todo lo que puedan. Una vez más, esto es por un factor social: la impotencia, la falta de responsabilidad que sienten, quizás sin saberlo siquiera, al formar parte de instituciones sociales como la escuela, el trabajo escaso, los medios de comunicación manipuladores, falta de medios de subsistencia, de faenas propias, de estímulos… En lugar de analizar estas causas y tratar de ponerle remedio al problema, vuelcan su rabia y frustración en actitudes o actos hostiles que no sirven para nada.

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Es lo mismo que observo cuando cojo el metro o paseo por la calle y veo como un porcentaje altísimo de los presentes están centrados en su teléfono móvil ‘inteligente’ (quizás se llama así porque absorbe y anula la inteligencia de los usuarios). En los lugares donde nos concentramos en mayor densidad, como las grandes aglomeraciones, metros, autobuses, trenes, etc, se puede ver a la gente aislada, incomunicada, inexpresiva. Es algo muy deprimente. La interacción desaparece entre nosotros, como si no se pudiera sacar de ella nada valioso, como si nos viéramos mutuamente como nadas andantes, como seres insignificantes, con absoluta frialdad e indiferencia. No se trata de ser todos uno como venden las sectas que intentan manipularnos. Sin embargo, debe de ser por algo esa tendencia tan fuerte a aislarse y a no interaccionar.

¿Por qué tantas personas se abstraen en los móviles, escuchando música o leyendo?

¿Por qué no tenemos nada que decirnos? ¿Por qué la comunicación y el diálogo son tan escasos?

¿A qué hemos sido reducidos por esta sociedad, hasta el punto de que los demás seres humanos llegan a no existir, a no estar presentes?

Saco una reflexión de todo esto. En realidad, todo esto solo puede ocurrir por uno de los sentimientos más profundos y ancestrales de los seres humanos: Fobos, el miedo. Imaginemos que de repente se abriera la comunicación que está cerrada entre las masas humanas por tantas vías de distracción, propaganda, entretenimiento… ¿Cuántas cosas horribles saldrían al exterior, como si se tratara de una auténtica caja de Pandora? ¿Cuánta rabia, pensamientos de desprecio, de violencia contenida, de frustración, de lamento, de tristeza? ¿Cuántas cosas buenas, interesantes, positivas, cuántas posibilidades se echan a perder por otro lado, por mantener cerrada la caja?

Dejo una canción que me gusta:

 

diciembre 23, 2018 Posted by | Actualidad, Control de la sociedad, Filosofía y autoconocimiento., Misterios y enigmas. | 1 comentario

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