Para Mí Son Enigmas

Un debate es una lucha que fortalece a todos los que participan.

EL CULTIVO DEL GUISANTE

El guisante es una de las plantas que más proteínas aportan y es por ello que se convierte en imprescindible cultivarla cuando se pretende vivir de lo que se produce. Es una planta leguminosa que crece y da abundante cosecha rápidamente, si se las cuida y mantiene, en forma de las conocidas vainas. Es ideal su cultivo en zonas de clima no demasiado cálido, pero tampoco excesivamente frío. Su temperatura óptima de crecimiento está entre 16 y 20 grados de media.

Si quieres cultivarlos, conoce el clima de tu zona a nivel regional y local (no es lo mismo en la ladera de una montaña que en un valle, por ejemplo) y escoge las fechas que más coincidan. Piensa que el guisante aguanta heladas leves, por lo que se lo puede sembrar incluso un mes antes de que llegue la última helada. Para acelerar la germinación y que las raíces crezcan más rápido, se puede poner las semillas en agua 1 día antes. Así se previene que las débiles raicillas sean invadidas por los hongos, cuando sus paredes son finas. La siembra se hace a unos 5 centímetros de profundidad.

Hay múltiples variedades, que se diferencian en la altura de la planta. Se trata de una trepadora, a la cual hay que ponerle siempre tutores, que pueden ser simples cañas o palos, a los que ir atando el tallo principal con hilos o cuerdecillas conforme crezca, para elevarla del suelo. Los palos se pueden poner antes de sembrar, y colocar una semilla a cada lado, formando hileras dobles. Por supuesto, esto es solo una de las posibles formas de siembra. Algo muy recomendable es combinarlo con otras hortalizas, por ejemplo, una hilera de guisantes y otra de lechugas, rábanos, zanahorias, nabos, pepinos, judías, espinacas, coliflor, brócoli… Evitando porque hay una incompatibilidad, juntar el guisante con las cebollas o los ajos. En todo esto hay que tener en cuenta que las fechas de siembra de una y de otra, y sus desarrollos, pueden ser muy diferentes. Se suele dejar de 80 a 120 centímetros entre hileras de guisantes.

Otra opción es la siembra en cuadros, y no en hileras. Esto es especialmente favorable en una variedad española llamada tirabeque, que es de enrame. Los palos son totalmente necesarios aquí.

El tipo de suelo también ha de tenerse en cuenta. El guisante no necesita apenas riego o materia orgánica aportada desde fuera, no es muy exigente en ello siempre que el suelo la tenga. Si hay carencia, obviamente hay que proporcionarle lo que necesita. El acolchado es muy bueno para retener el agua e impedir encharcamientos (que favorecen a hongos como la antracnosis y el oidio o blanquilla). Pero sí hay que regar antes de sembrar, como es habitual en muchas plantas, y también durante la época de floración y de engrosamiento de las vainas, al menos 3 o 4 veces. Fertilizar justo antes de sembrar también es necesario. Posteriormente, el cultivo de guisante aportará abundante nitrógeno al suelo, por su asociación con bacterias Rhizobium.

Tarda alrededor de 100 a 150 días en dar vainas maduras. Deben ir recolectándose por la mañana con las manos, antes de que endurezcan (en cuanto se noten llenas). Es un cultivo de invierno-primavera pero esto varía según el clima local.

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mayo 13, 2017 Posted by | Biología, Control de la sociedad, Cuidemos el planeta., Salud humana y Nutrición | 7 comentarios

SOBERANÍA Y RELACIONES DE AYUDA MUTUA.

Vivimos en un mundo difícil, expresamente diseñado para mantenernos en una situación de invalidez, infantilismo y parálisis. El objetivo de ello es que esta civilización moderna pueda mantenerse sin problemas. Todo iría bien si no fuera por los efectos directos sobre nuestra salud física y mental, sobre nuestra libertad para desarrollarnos, sobre la sagrada y preciosa naturaleza, sobre los valores tales como la justicia, la bondad, la honestidad y el respeto. En definitiva, sobre todo lo que vale la pena de ser experimentado una vez que venimos a esta existencia.

Sin embargo, no debemos tener miedo. Tenemos dos formas de defendernos, dos poderosos escudos que no ceden ante ninguno de los proyectiles que la sociedad lanza para contaminar nuestra esencia. Son los que dan nombre a este artículo: la soberanía y las relaciones de ayuda mutua. Si sientes que hay algo que no va bien con esta civilización, o si lo ves con tus propios ojos y lo consideras injusto, frustrante o desesperante, o si tu vida gira sin rumbo en torno a una angustiante rutina, quiero compartir contigo este análisis de la situación que, al mismo tiempo, supone una solución. Una solución compleja y ardua, que supone un largo camino de obstáculos, pero donde esperan también profundas satisfacciones: la felicidad por el mérito propio y el esfuerzo realizado por ti mismo, respirar la libertad de no depender de los demás para construir tu vida, y saberte a salvo de cadenas que mantienen en el fango a quienes no saben cómo romperlas.

La soberanía consiste en el desarrollo pleno de todo nuestro potencial. Muchos son los gurús que promueven que nosotros somos capaces de cambiarlo todo solo con el pensamiento, o que con solo modificar nuestras creencias, podemos controlar el rumbo de nuestra vida. ¡Incluso llegan a decir que con nuestro pensamiento somos responsables de los males del mundo y los propios!

Lo cierto es que para poder llegar a lo más alto, a lo más deseado, hacen falta una serie de medios y condiciones específicas en el entorno. Por ejemplo, hoy en día mucha gente está pendiente de defender sus derechos. Pues bien, un derecho significa que puedes hacer algo pero siempre a cambio de una serie de condiciones. Un derecho es un privilegio otorgado, no una libertad que nos es propia. Nuestro entorno nos permite hacer muchas cosas, pero casi siempre es a cambio de una serie de condiciones que convienen a la sociedad.

De ahí que la soberanía, o lo que es lo mismo, retomar nuestra verdadera capacidad de hacer cosas por nosotros mismos, sea un motivo de alarma para las instituciones. Nosotros somos los responsables de hacer un esfuerzo por ser soberanos. Adquirir conocimientos valiosos y útiles, ser autosuficientes (aprender sobre agricultura, carpintería, electricidad, programación web, o cualquier otro asunto que nos de autonomía vital [*Autonomía = αυτοσ / νομοσ => Ley propia*] ), tener un criterio propio en todo tipo de temas, no obedecer a los demás cuando nos quieren indicar qué camino prefieren para nosotros. Todo esto nos conduce a la soberanía, casi sin que nos demos cuenta.

Nuestra segundo método de defensa, esta vez colectivo, implica el fomentar las relaciones de ayuda mutua entre nosotros. Esta sociedad corporativa, fomenta por todos los medios posibles el aislamiento de los seres humanos en burbujas existenciales y en rutinas estancas, la desidia, y la apatía [*Apatía = α / παθοσ => Ausencia de pasiones*]. A esto se le considera la normalidad (es decir, una norma u orden que la sociedad nos presupone implícitamente).

Desde luego, la sociedad corporativa no desea que usted recupere su soberanía o que fomente relaciones de ayuda mutua con otros seres humanos. Por ello, hace que esté distraído el máximo tiempo posible. Usted quizá llega cansado de su trabajo [*Trabajo = Tripalium ‘máquina de tortura de 3 palos en la antigua Roma’*] y desea distraerse. El que esto sea hecho por muchos, sin embargo, favorece la opresión y el estrés que ésta conlleva, y el deseo de evadirse aún más de la realidad, en un círculo de retroalimentación que está llegando a niveles de perfección con la ayuda de los nuevos teléfonos móviles inteligentes (para seres estúpidos).

mayo 1, 2017 Posted by | Control de la sociedad, Revolución / Capitalismo | 5 comentarios

EL CULTIVO DEL TOMATE.

El tomate es una de las hortalizas que más se cultivan en todo el mundo, y más imprescindibles en nuestra alimentación. De nuevo, nos encontramos con miles de variedades, cada una de ellas de forma y tipo de crecimiento distinto pero en esencia se distinguen dos tipos de tomateras: las arbustivas, que dan todos los frutos de una sola vez (se utilizan para conservar el tomate, en forma de salsa, zumo… mediante congelación o enlatado) y las que tienen un crecimiento hacia lo alto (con ayuda de estacas) y que dan tomates a lo largo de toda la temporada.

Como se trata de una planta fundamental, voy a contar en detalle cómo cultivarlo de forma autosuficiente. Esta es una información que se puede encontrar en muchísimas páginas web y libros, de forma más profunda, pero una vez más lo hago para compartir con vosotros experiencias o dudas que nos surjan (todos nosotros en nuestra casa, si tenemos terraza y un clima caluroso, podríamos tener nuestros propios tomates, aunque es una planta de bastante crecimiento y necesita altura).

GERMINACIÓN

Las semillas del tomate pueden sembrarse en bandejas ya preparadas o en porciones de terreno especiales dedicadas a eso, o incluso en vasos de plástico. El tomate es una planta que no tolera las temperaturas bajo cero, de modo que se puede poner a germinar de 6 a 8 semanas antes del trasplante, que ocurrirá justo cuando ya hayan pasado las heladas (dependiendo de la variedad, será más temprano o más tarde). A los 5 o 10 días germinan las semillas. Hay que regarlas frecuentemente, sin inundarlas. Cuando tengan 2 hojitas o ramitas, se pasan a macetas más grandes. El sustrato de estas macetas ha de ser ligero, y una combinación que se recomienda, aunque hay otras es: 1 parte de turba de esfagno, 1 parte de vermiculita, y 1 parte de perlita, materiales que se pueden conseguir con facilidad, aunque con dinero (hay alternativas sin dinero). El esfagno tiene propiedades antifúngicas.

Sobre todo se ha de asegurar que el sustrato esté previamente esterilizado (sin otras semillas y sin posibles hongos perjudiciales). El suelo de nuestra huerta se puede usar pero solamente si se esteriliza: esto puede lograrse calentándolo a 82 grados C como mucho, si se sobrepasa esta temperatura el suelo emitirá elementos tóxicos.

Al pasar las plántulas de las bandejas de germinación a las macetas o cubos, hay que mirar atentamente si alguna tiene problemas de hongos (Pythium, Rhizoctonia, Phytophtora…) que suelen atacar en esta fase de fragilidad. Si observamos hongos, hay que retirar la plantita.

Antes de poner las semillas en el sustrato, hay que regarlo, e incluso, hay que mezclar previamente este sustrato con agua caliente removiendo ambos con una cuchara de madera u otro utensilio estéril.

PLANTACIÓN

Si estamos a 10 o 14 días de la última helada, y la temperatura es cálida tanto por el día como por la noche, es momento de poner las tomateras en su lugar definitivo. Es preferible hacerlo cuando el Sol no pegue fuerte, por ejemplo, un día nublado, o bien a horas del amanecer o atardecer: las plantas pueden quemarse pues ahora son débiles. Conviene dejar unos 50 centímetros entre cada planta, y 80 centímetros entre hileras.

En la siguiente imagen se ve un cultivo de tomate con estacas y con un acolchado de paja.

Para plantar, se cavan agujeros 2 veces más grandes que lo que ocupa una raíz de tomatera (o el cepellón de tierra a su alrededor) y de unos 15 centímetros de profundidad. 1 hora antes de plantar hay que regar bien las macetas de tomates. Una vez colocada la planta, un tercio del agujero se rellena con tierra de alrededor, y el resto con compost y algún fertilizante especial. Se añade agua, se entierra parcialmente la parte inferior del tallo, y se cortan las hojas inferiores.

Opcionalmente, se puede clavar una caña o estaca al lado de donde se pondrá cada planta, que servirá como tutor, para mantener a la tomatera erguida hacia arriba. Para eso, conforme vaya creciendo, tendremos que ir atando las nuevas ramas a dicha estaca o palo alto, con cuerdas o hilos. Esto tiene sus ventajas y desventajas pero es muy recomendable hacerlo: lo único, es que se necesitará regar un poco más.

CUIDADOS Y MANTENIMIENTO

El tomate necesita un riego muy frecuente y continuado en el tiempo, sin interrupciones. Esto es crucial para evitar grietas en los frutos y numerosas enfermedades.

Aquí es donde tenemos que mencionar el acolchado o mülch de nuevo. Para hacerlo tenemos que extender una capa de algún material (hay muchos: paja, hojas secas, césped, compost, hojas de periódico, o plástico negro) en nuestro terreno (al menos, en las hileras donde están los tomates). Conseguiremos con esto retener mucho mejor la humedad y evitar el crecimiento de otras plantas que nos perjudicarían, evitándonos el esfuerzo de quitarlas nosotros. Eso sí, ¡nunca hacer el acolchado hasta que hayan pasado de 3 a 5 semanas tras la plantación!

Los tomates dan fruto en pocas semanas. La fertilización ha de hacerse cada 3 o 4 semanas desde que aparecen los primeros frutos pequeños. Antes de eso, justo después de plantar, ver que las hojas amarillean es un indicio de que no se ha fertilizado bastante (el tomate es muy exigente en nutrientes). En tal caso simplemente hay que añadir más compost o el fertilizante especial de que se disponga. Preferentemente algo rico en calcio, como la harina de huesos, ya que la deficiencia de calcio es una de las causas de que aparezca una de las peores y más comunes plagas del tomate: la podredumbre.

Para fertilizar se retira la capa de mülch, se vierte el fertilizante y a continuación se riega. Luego se vuelve a poner el beneficioso acolchado.

A los tomates les salen primero hojas en las ramas principales, pero luego, del tallo principal directamente en la base de cada rama, salen unas hojas que luego darán nuevas ramas. Conviene quitar estos “chupones” ya que su desarrollo hace que no llegue tanta energía a los frutos. Es mejor tener pocas ramas con frutos gruesos y grandes, que muchas ramas con menos cantidad de frutos en total. También hay que ir quitando con el tiempo las hojas inferiores, que van amarilleando y pueden ser fuente de hongos y bacterias peligrosas.

De 60 a 85 días después de plantar ya se puede empezar a recolectar, según la variedad.

abril 25, 2017 Posted by | Biología, Cuidemos el planeta., Salud humana y Nutrición | 3 comentarios

EL CULTIVO DE LA PATATA.

La patata es una gran fuente de hidratos de carbono, y también contiene mucho potasio. Es además fácil de almacenar durante el invierno, por lo que cultivarla se convierte en algo casi esencial para el que quiera sobrevivir por sus propios medios.

Son miles las variedades de patata que existen, que aparte de ser distintas por su resistencia a las condiciones ambientales y a las enfermedades, dan lugar a una variedad de tubérculos muy grande, muy distintas de las que solemos ver en el mercado. Sin embargo a la hora de cultivar lo que tal vez sea más importante es distinguir entre variedades “tempranas”, que se pueden sembrar en pleno enero y plantarse en el exterior a mediadios de marzo, o variedades más tardías, que prefieren una época más calurosa.

Es una planta que viene de los Andes, y prefiere una temperatura que vaya de 13 a 18ºC. Como la mayoría de hortalizas, hay que plantarla en el suelo al exterior solo una vez que la temperatura sea superior a 7ºC. El proceso de formación de la patata se llama tuberización. Se trata de un tubérculo, es decir, no es un fruto sino una reserva de energía que se forma en las raíces de 90 a 100 días una vez plantada, y que utiliza para dar flores y frutos durante ese mismo año. Luego, las semillas atraviesan una etapa de letargo en el suelo hasta que encuentran buenas condiciones para germinar (recordemos que toda semilla necesita 3 condiciones para germinar: agua, aire y temperatura adecuada). La polinización suelen hacerla abejas, u otros insectos voladores, pero en general se intenta evitar la formación de frutos, o recoger el tubérculo antes de que esto ocurra, porque consume la energía almacenada dentro de la patata.

La planta es muy sensible a las heladas, si hay riesgo de noches por debajo de 0ºC hay que cubrirlas o protegerlas. Otra alternativa es esperar a que pase ese riesgo y hacer una siembra previa en un lugar interior, en un recipiente cualquiera: una maceta o una caja de huevos pueden servir para eso. No se utilizan semillas, sino que los de los tubérculos salen unas yemas o brotes que generarán nuevas plantas. También se les llama “ojos”. Hacer esto conviene sobre todo en variedades tempranas.

A la hora de sembrar los tubérculos con yemas ya aparecidas en la tierra, hay que evitar que estén muy cerca de la superficie porque el contacto con la luz solar los hace verdes. Hay que enterrarlos a 7 u 8 centímetros. Prefiere un suelo profundo, suelto, con mucha materia orgánica (que retendrá muy bien el agua) y con un pH entre 5,5 y 6. De todos modos, se adapta bastante bien a muchos tipos de suelo, exceptuando los pedregosos o excesivamente compactados. Por norma general se planta en hileras, dejando entre 50 y 70 centímetros entre cada hilera o surco. Se ve muy favorecida si se echa estiércol previamente a la plantación, pero este debe echarse 3 meses antes de la misma, porque el estiércol durante la época de calor se pudre y es fuente de enfermedades. Cuando se plante, ya debe estar bien descompuesto.

Nutrición de la patata: Para la patata son fundamentales nitrógeno, fósforo y potasio. El nitrógeno aumenta el crecimiento de las hojas y la tuberización. El fósforo también activa la tuberización (hace que se desarrolle antes) e impide el ennegrecimiento interno de la patata y aumenta su contenido en fécula (que hace al tubérculo comestible y dulce). El potasio es especialmente importante: da resistencia a heladas, sequía o enfermedades (en especial el mildiu, que es la peor de todas). También aumenta el tamaño de las patatas. Es muy sensible a la deficiencia de magnesio: esta se empieza a notar con amarilleamiento de los nervios de las hojas, y en casos graves la planta muere. Aportes de zinc la favorecen mucho. Es muy exigente de agua: variaciones entre períodos secos y húmedos hacen que aparezcan grietas, surcos y estrechamientos.

El aporcado: El aporcado consiste en cubrir con tierra, de un lado y del otro de la hilera, la planta hasta una cierta altura (sin llegar a tapar las hojas, claro). Esto tiene varios beneficios: hace que no le de la luz del sol a las patatas, así no enverdecen, hace que tengan más espacio para crecer, y se eliminan herbas adventicias de los surcos.

aporcado

Cultivo en contenedores:

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abril 8, 2017 Posted by | Biología, Control de la sociedad, Cuidemos el planeta., Salud humana y Nutrición | 7 comentarios

VIVIMOS RODEADOS DE EXCESOS

No sé si os habéis dado cuenta de que vivimos rodeados de excesos permanentemente a nuestro alrededor, muy distantes del modo de vida del que provenimos, y en el que nos desarrollaríamos naturalmente por nuestra propia cuenta si no fuera por la creación del entorno que ha erigido para nosotros la civilización moderna. Os voy a comentar algunos de los excesos que yo percibo y que siento que nos perjudican.

Una sobrecarga de información.

Una saturación de estímulos sensoriales.

Un exceso de ángulos rectos y de caminos trazados, y mucha gente siguiéndolos.

Un exceso de señales e indicaciones, de normas y prohibiciones, de advertencias y servicios para nuestra seguridad.

Un exceso de palabras vacías que no se concretan en acciones.

Un exceso de caras apagadas, de personas cabizbajas, de miradas desconfiadas y perdidas.

Un exceso de luces directas que nos ciegan al enfocarnos, en ausencia de la luz indirecta y reveladora de las estrellas.

Un exceso de seres humanos, y de muestras de su presencia.

Un exceso de tiempo perdido, desaprovechado en la inmovilidad de algún asiento.

Un exceso de incomunicación, y un exceso de frivolidad para compensarlo.

Un exceso de velocidad.

Un exceso de esperas y trámites.

Un exceso de presunta perfección tecnológica.

Un exceso de reclamos para pagar.

Un exceso de veneración a todo lo material.

Un exceso de comodidades.

Un exceso de barreras y límites para frenar nuestro desarrollo.

abril 5, 2017 Posted by | Control de la sociedad, Misterios y enigmas. | 1 comentario

MÁS VUELTAS EN LA RUEDA DE LA SOCIEDAD MODERNA.

Hace tiempo que me he marcado el objetivo de vivir de forma autosuficiente, es algo que considero una misión vital, algo que realmente necesito hacer, y cada día estudio y consigo conocimientos de agricultura y de otros tipos para conseguirlo. Sin embargo estoy frustrado por tener que verlo como algo a largo plazo, y mientras tanto tener que estar todas las tardes de lunes a viernes estudiando un curso que me podría abrir la puerta a un trabajo que no me motiva en absoluto, pero donde la certeza de lograr ese tipo de trabajo no existe (más la casi seguridad de tener que ser autónomo y lo que eso implica en España, a saber, la esclavitud), o tener que estar trabajando en un puesto donde ni siquiera me pagan y las posibles ganancias son escasísimas.

Sé que al igual que yo son muchas las personas que están frustradas porque estas ciudades, esta sociedad moderna, son un medio antinatural, y en ellas se nos fuerza a un estilo de vida reducido, vinculado al hecho de consumir y a dedicar nuestro tiempo a trabajar para conseguir el dinero que nos permitirá seguir consumiendo esto o aquello. Cada uno estará frustrado por motivos diferentes, pero la causa viene a ser la misma: esta civilización moderna.

A mí en particular me frustra no poder demostrar, por falta de medios, todo aquello de lo que sé que soy capaz. Para ello necesitaría un dinero que sólo un trabajo me podría proporcionar (o si no es así, yo no veo otra forma de hacerlo). Un trabajo sería también una forma de demostrarlo, pero mi fracaso en conseguir uno ha sido permanente: han sido muchos envíos de currículum, y muchos intentos de ser contratado: aparentemente, para estos técnicos de recursos humanos yo no valgo, o simplemente no me necesitan o han visto a alguien mejor, me da igual. Yo quiero demostrar las cosas porque lo necesito yo, no porque lo necesite una empresa para aumentar sus beneficios. Que una empresa me contrata, enseguida lo aceptaré, porque necesito el dinero.

Lamentablemente, no estoy haciendo lo que deseo en la vida, sino algo que no deseo ni me motiva, pero que quizás (y la incertidumbre de nuevo es total, quizás ni siquiera me sirva realmente, quién sabe si al final me necesitarán o no) me proporcione el dinero que necesito para adquirir un terreno rural o conseguir un alquiler humilde en algún lugar.

No lo consigo, me encuentro estancado, infantilizado por la situación. Día tras día noto que pierdo el tiempo, sin ponerme manos a la obra en lo que me llenaría. Me veo dando una vuelta más en la rueda, atrapado. Hace ya muchísimo tiempo que estoy así, pero la cosa se multiplica conforme pasa más tiempo, conforme adquiero aún más conocimientos y por ello mismo sé que soy capaz de mucho más pero sigo en las mismas.

Os invito a que en los comentarios habléis de vuestra situación, que estoy seguro que es similar en muchas personas. Yo voy a intentar seguir luchando por construir la vida que quiero, y por llevar adelante las ideas que me parecen positivas. Nada hay más satisfactorio que luchar por lo que se cree justo, hacer justicia. Puede que empiece a hablar más de esto en el blog, hoy llegué a un punto en el que necesitaba expresarlo por aquí.

Mi potencial se manifestará y os invito a que no os dejéis intimidar por las trabas burocráticas, por las dificultades de conseguir dinero, por los trabajos que no os gusten. Estemos por encima de todas esas herramientas que se utilizan para condicionarnos y mantenernos productivos y acelerados.

Mi situación:

Mi jaula:

abril 2, 2017 Posted by | Actualidad, Control de la sociedad, Revolución / Capitalismo | 17 comentarios

EL CULTIVO DEL NARANJO.

Tras el artículo sobre la cebolla, paso a describir el cultivo del que quizá sea el árbol cultivado más frecuente en mi tierra (Valencia), el naranjo. De hecho hay una variedad de naranja llamada Valencia que es una de las más habituales. Una fruta que recomiendo a todos comer a menudo cuando sea la temporada, por su contenido en vitamina C. Aunque es un árbol subtropical, crece muy bien en la zona mediterránea, ya que lo que más necesita este árbol es recibir una alta cantidad de luz solar, y no estar expuesta a un frío intenso (las heladas de hecho pueden matarlo). Es muy sensible también al exceso de humedad y a una alta salinidad. Requiere muchísima agua. Su nombre científico es Citrus sinensis L. Osbeck.

Empiezo contando un poco la vida de un naranjo. Como muchos árboles, nace a partir de una semilla, que se siembra en un vivero. En los viveros la plantita crece y se desarrolla durante 1 o 2 años, durante los cuales nunca produce flores ni frutos todavía. Pero en estos viveros hacen otra cosa: los injertos. En los naranjos que luego se llevan a un campo para plantarlos, hay dos variedades, e incluso a veces hasta dos especies distintas combinadas. Las raíces y el tronco pertenecen a lo que se llama el ‘portainjerto’. Este suele ser una variedad muy resistente al frío (aunque nunca tolera temperaturas bajo cero) y a varias enfermedades. El portainjerto más utilizado es sin duda el Citrange Carrizo, pero hay otros: Citrange Troyer, Citrumelo, Mandarino Cleopatra, naranjo amargo, etc.

El injerto corresponde a una variedad que da abundantes y dulces frutos. La naranja dulce es de la que nos ocuparemos en este artículo, pero hay multitud de cítricos: limones, limas, pomelos, mandarinas…

A los 2 años aproximadamente, se lo lleva a plantar en un campo, con las raíces rodeadas de tierra formando un cepellón, y dentro de un recipiente. A los cuatro o cinco años desde su germinación en el vivero, ya comienza a dar frutos. Producirá abundantes frutos durante 20 años, y desde entonces irá disminuyendo su producción, en lo que se llama el envejecimiento del árbol. Puede alcanzar los 10 metros de alto, pero suelen tener entre 3 y 7 metros.

Plantación: Una vez escogido del vivero el árbol que buscamos (aunque también podemos plantarlo nosotros mismos a partir de una semilla, lo que tarda más y requiere aún más cuidados) tenemos que elegir un lugar que sepamos que va a recibir abundante luz solar y que tenga un pH neutro o tan solo ligeramente ácido. Los suelos calcáreos o con pH mayores que 7 dan bastantes problemas sobre todo para la absorción de nutrientes como el hierro y el magnesio, dos minerales que suelen ser agregados como fertilizantes en los cultivos a gran escala.

Hay que cavar un agujero que sea el doble de ancho que el recipiente donde viene el naranjo, y alrededor de 1,5 veces más profundo. Luego mezclar esta tierra con compost que hayamos elaborado, y dicho compost preferentemente hecho con abundancia de elementos animales (restos de carnes o pescados, excrementos, gallinaza, etc) y añadir la mezcla a la base del agujero. Si el suelo es pesado o arcilloso, conviene añadirle algo de arena porque esto favorece el drenaje (el flujo de agua hacia abajo en el suelo, sin que haya encharcamientos, que son fatales para el naranjo). Se coloca el árbol dentro y se rellena con tierra. Se riega con abundancia. La plantación debe hacerse en primavera cuando todo riesgo de heladas haya pasado.

A los naranjos les beneficia mucho un mülch o acolchado de materia orgánica, por ejemplo de estiércol, hojas, o (mejor aún) de compost. Esto disminuirá la evaporación del agua del suelo, y liberará nutrientes de forma paulatina. Pero hay que estar muy atento a no echar este acolchado en las inmediaciones del tronco, porque la acumulación de humedad favorecería la aparición de hongos como Phytophtora citrophtora (causante de la gomosis de los cítricos) o la Armillaria mellea.

EL naranjo requiere mucha agua, más que el limonero. Generalmente se quitan hojas o algunas ramas del árbol cuando se acumulan demasiadas hojas en el centro, para asegurar que hay un flujo de aire en el interior de su copa (esto impedirá muchas plagas y favorecerá la fotosíntesis).

https://www.regenerative.com/magazine/seven-tips-growing-citrus-trees

abril 2, 2017 Posted by | Biología, Cambio climático / Ecología, Control de la sociedad, Cuidemos el planeta., Salud humana y Nutrición | Deja un comentario

¿DE DÓNDE VENIMOS?

Uno de los grandes enigmas en la historia de los seres humanos es de dónde venimos. No cabe duda de que tenemos un parentesco con un chimpancé y con el resto de la vida biológica de este planeta. Pero la interpretación de nuestro linaje se recubre de una niebla de confusión cuando uno se para a estudiarlo en libros oficiales de antropología. Uno de los grandes misterios fue la desaparición de distintas especies de seres humanos y su suplantación por una sola especie, el Homo sapiens, con origen en África. Según cuentan esos libros, los neandertales, que eran habitantes de Europa y cuyas poblaciones llegaban hasta el Medio Oriente, desaparecieron o se hibridaron completamente. Los hombres de Denisova, que habitaban en Asia, también.

En este blog hemos hablado en varias ocasiones sobre los Neandertales y los Cromañones, y me gustaría recuperar un comentario de MAGI, que dijo lo siguiente:

Mira, te puedo decir que hoy estoy segura de que no se extinguieron . En cráneos del neolítico y de la Edad Media aparecen rasgos neandertales, si te fijas también aparecen estos rasgos en Europeos que viven en la actualidad, no tiene ningún sentido que adquiriesen estos rasgos después .

Esto me ha hecho pensar que hablaban de la misma manera que nosotros y que no tenían mayor vellosidad que los europeos actuales .

Lo que ocurrió fue la mezcla y asimilación.

Probablemente nosotros en particular nos parezcamos bastante más a los cromañones, pero es probable que hasta tengamos algo neandertal, en una forma muy mezclada.

La extinción neandertal es un mito falso.

Comentario 14 de esta entrada: HABLEMOS SOBRE LOS NEANDERTALES

Lo cierto amigos, es que no hay ninguna prueba de que ni los neandertales ni los denisovanos se hayan extinguido nunca, o bien mezclado hasta desaparecer. Pero esto va contra el dogma de que todos tenemos un origen común en África, que todos somos Homo sapiens, y que no hay diferencias entre nosotros en cuanto a nuestro origen antropológico. Nada más lejos de la realidad. Tal y como decía este comentario, los neandertales no se extinguieron jamás. Sí se hibridaron con otras especies como el Homo sapiens de África o los denisovanos. De esta última hibridación surgió el hombre de Cro-Magnon, del que os podéis informar en este interesante artículo escrito también por MAGI: ¿QUIÉNES ERAN LOS CROMAÑONES?

Pero esa hibridación tuvo sus límites: los europeos seguimos conservando gran parte de herencia neandertal, y los asiáticos gran parte de herencia de los denisovanos. Los africanos tienen herencia de Homo sapiens (en el norte de África tienen además algo de herencia neandertal, pero en minoría) y en América no me atrevo a hablar pues lo desconozco, así como Australia y sus aborígenes. Abajo podéis ver un cráneo europeo (a la izquierda) y el de un neandertal (a la derecha). Las diferencias existen pero no son muy grandes.

esqueleto

A la pregunta de por qué nosotros tenemos el cráneo más reducido en volumen, los huesos y la musculatura más débiles, menor dimorfismo sexual (menos diferencias corporales entre hombres y mujeres) que los neandertales, hay una explicación que me ha dejado prácticamente sin palabras y que he escuchado en un video de Varg Vikernes. Aprovecho para recomendaros el canal de Youtube donde publica sus videos: Thulean Perspective ( https://www.youtube.com/user/ThuleanPerspective ).

En biología evolutiva hay un concepto llamado neotenia que sucede cuando una especie evoluciona retomando características, tanto físicas como etológicas y de comportamiento, que son propias de las crías de su misma especie. Esto sucede con los perros, que son realmente como las crías de los lobos en estado adulto (orejas caídas, menor densidad ósea, comportamiento más dócil y dependiente…). Seguramente lo mismo ha ocurrido con todas las especies domesticadas: ovejas, cabras, camellos, cerdos… (estará en proceso de ocurrir con los hurones también).

Lo sorprendente es que esto ha ocurrido también con los seres humanos. Hemos sido domesticados mediante el desarrollo de la tecnología, la revolución neolítica y mucho más desde la revolución industrial. Al crear la agricultura y volvernos sedentarios, ya no necesitábamos hacer largas caminatas, ni recorrer tantos Kilómetros en busca de alimento o cobijo de las tormentas y las frías noches. Poco a poco fuimos inventando cosas que nos hacían la vida más cómoda y con menos esfuerzo. Nuestra musculatura y fuerte dentadura y olfato se fueron haciendo innecesarios.

Y la neotenia se produjo en nosotros al igual que en muchos animales domésticos. Por eso se redujeron las diferencias corporales entre hombres y mujeres, nuestra densidad ósea y nuestro volumen craneal (también por las hibridaciones con otras especies humanas).

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marzo 30, 2017 Posted by | Biología, Evolución de la vida, Historia, Misterios y enigmas. | 8 comentarios

CÓMO CULTIVAR LA CEBOLLA.

Empezando con las cebollas, poco a poco iremos informando en el blog de cómo se cultivan las frutas, hortalizas y plantas que más necesitamos para vivir y alimentarnos. Nos centraremos en los aspectos más prácticos y en la perspectiva de un cultivo autosuficiente (sin recurrir al mercado) que sin duda es más difícil y requiere más esfuerzo, y también es más arriesgado, pero que merece la pena. Estos artículos son principalmente para que los que tengáis experiencia directa aportéis información, y para resolver dudas sobre cómo cultivar.

SIEMBRA

La cebolla normalmente se siembra en un almácigo o semillero. Las semillas tienen 3 milímetros de diámetro, por lo que se entierran en orificios de 1 centímetro (el triple) y esto ocurre con la mayoría de las plantas a la hora de sembrarlas. En cada agujero se recomienda meter 1 o 2 semillas, aunque son muy pequeñas, luego se cubre con tierra, se aprieta un poco y se riega. La brotación se observa a los 15 días. El semillero puede llegar a producir 1.000 plantas por metro2, y a los 3 o 4 meses hay que proceder al trasplante al lugar definitivo de crecimiento. El semillero es un lugar donde las plantas germinan y crecen un poco. Es un medio especial del que ya haremos un artículo: al inicio de su crecimiento las plantas son más sensibles. En el caso de la cebolla hay que trasplantar cuando las plántulas tengan de 6 a 8 centímetros de altura (la única hoja alargada y fina que tendrán por el momento).

TRASPLANTE

Antes de hacer el trasplante hay que aflojar el suelo y echar compost encima. Aflojar significa romper la costra superficial o los terrones que se hayan formado, para “ablandarlo”. Se pueden ubicar las plantas en la tierra directamente, pero también en camas de cultivo (fragmentos de terreno a un nivel más alto, rodeados de madera por ejemplo) o en macetas, pero siempre hay que asegurarse de que haya al menos 30 centímetros de profundidad, si no no podrá crecer bien.

Las pequeñas plantitas hay que cogerlas con sumo cuidado y no dañar las raíces. Hay que realizar orificios en el terreno que sean lo bastante profundos como para cubrir hasta donde empiece la hoja. Ubicar las plantas a unos 15 cms. de distancia en la hilera o caballón, si son de bulbo grande, y a unos 8 cms. si son de bulbo pequeño (esto depende de la variedad escogida). Una vez colocadas las plantas en sus agujeros, hay que tapar con tierra y regar inmediatamente. También habrá que regar desde este momento a intervalos de 15 a 20 días.

El ciclo total dura 3 o 4 meses. Primero crecen las hojas y raíces. Luego esto se detiene y es cuando el bulbo se empieza a formar y engrosar debajo de la tierra. El bulbo es un conjunto de hojas subterráneas encajadas entre sí, que acumulan nutrientes (azúcares y aminoácidos). La planta hace esto por ella misma: el bulbo es su reserva de energía para la época de floración y reproducción sexual. Esto se produce cuando comienza el segundo año. A los 3 o 4 meses la planta ya ha hecho el bulbo y ya se puede extraer para consumirlo o almacenarlo.

SALUD DEL CULTIVO

Numerosas plagas pueden afectar a la cebolla pero para evitarlas en la medida de lo posible, tenemos que tener en cuenta las preferencias de la cebolla. Se necesita un suelo con un pH de 6 a 6,5 es decir, un poco ácido, que no sea un suelo calcáreo. Respetar la mencionada densidad de siembra y la abundancia de materia orgánica. También hay que sembrar en el momento adecuado: cada variedad de cebolla es distinta. Unas son tempranas y se pueden plantar en pleno invierno, otras son más tardías (de día largo se llaman también) y no se han de plantar hasta que vengan los días más calurosos.

Asociaciones que se han visto muy positivas con la cebolla son: la lechuga, tomate, remolacha, fresa, manzanilla, calabacines… Muy conocida asociación es la de cebollas y zanahorias, puesto que la cebolla ahuyenta a la peligrosa mosca de la zanahoria. Puede plantarse una hilera de cada una, por ejemplo. Hay varias formas de hacer las asociaciones.

marzo 30, 2017 Posted by | Biología, Cambio climático / Ecología, Control de la sociedad, Cuidemos el planeta., Salud humana y Nutrición | 3 comentarios

CÓMO FABRICAR JABÓN.

En las grandes ciudades de hormigón en las que vivimos, con sus bosques de antenas y su alta tecnología, hemos olvidado algo tan simple como elaborar jabón. Hasta tal punto que vamos a comprar al supermercado o la droguería productos que contaminan la naturaleza y que resultan tóxicos para nosotros para lavarnos a diario. Si usted se para un momento a mirar la composición química de un champú o un gel de baño de los que se usan habitualmente, e investiga, encontrará que la cantidad de sustancias que contiene es enorme y además, muchas de ellas son perjudiciales para su salud (ftalatos, bisfenol, diversos cancerígenos).

Si queréis buscar información apropiada sobre alguna de estas sustancias, os recomiendo que pongáis su nombre en la siguiente web, donde pone ‘Search for Chemicals’: https://echa.europa.eu/

La ignorancia sobre la elaboración del jabón demuestra lo alejados que estamos de la experiencia y lo mal que se enseña la ciencia. La química detrás del proceso es muy simple. Que podamos estar asustados por el simple hecho de tener que ponernos unos guantes o gafas de protección, demuestra el miedo que nos han implantado a la experiencia real de las cosas. ¿Qué nos impide realmente hacer nuestros propios jabones, que en nada envidiarían a los industriales?

A un nivel muy básico todo lo que se necesita es agua, un hidróxido (puede ser la sosa o la potasa, y esto marca una importante diferencia) y un aceite vegetal (pueden ser muchos: oliva, girasol, coco, colza, palma…).

En primer lugar tenemos que echar al agua, muy poco a poco, la sosa (hidróxido de sodio) o la potasa (hidróxido de potasio). Si queremos conseguir un jabón sólido y firme, es preferible la sosa, y la potasa para jabones más viscosos o líquidos. Al contacto con el agua la parte positiva y negativa se separan y esto libera calor. Es una reacción que libera mucha energía y debemos estar protegidos de las salpicaduras, que son corrosivas si tocan nuestra piel.

Una vez se estabiliza la disolución, se echa el aceite vegetal poco a poco y se da vueltas con un un utensilio de madera (una cuchara) durante un tiempo de varias horas. Poco a poco, la mezcla irá cogiendo la consistencia de un puré. Este es el momento adecuado para agregarle esencias si queremos, las cuales son aceites esenciales (os recomiendo este artículo: ¿QUÉ SON LOS ACEITES ESENCIALES? ). Estos darán al jabón su olor agradable y aparte algunos aceites mejoran propiedades de la piel.

También se le ha podido añadir un colorante si queremos que el jabón tenga un determinado color: azul, rojo, amarillo, verde… Hay muchos colorantes de origen natural con todos estos tonos de color.

El jabón son sales de un ácido graso, y se hacen de la combinación de los triglicéridos del aceite con la parte positiva de la base. La reacción química se llama saponificación y es esta:

Sin embargo, ni siquiera es necesario entender esto para hacer el jabón uno mismo. La experiencia hace al maestro incluso sin los conocimientos teóricos que proporcionan los científicos.

MOLDEADO.

Para darle una forma determinada al jabón es necesario elegir un molde. Los más habituales son de silicona o de madera, aunque hay de más materiales. El jabón se solidifica lejos de la luz solar directa, en un entorno seco.

marzo 28, 2017 Posted by | Cambio climático / Ecología, Control de la sociedad, Cuidemos el planeta., Salud humana y Nutrición | 5 comentarios

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