Para Mí Son Enigmas

Un debate es una lucha que fortalece a todos los que participan.

LA INHUMANA REALIDAD DE LAS CIUDADES.

Muchos de nosotros, probablemente la gran mayoría, hemos nacido en alguna ciudad en el siglo XX o XXI. La costumbre nos ha hecho ver este entorno como un lugar propicio para vivir, apto para ofrecernos todo lo que necesitamos, o incluso mucho más. No sé desde qué ciudad me estás leyendo, pero creo que puedo hablarte con franqueza sea esta cual sea, puesto que las llamadas pequeñas ciudades, o incluso muchos de los llamados pueblos, se han urbanizado tanto que pueden incluirse dentro del mismo concepto de entorno urbano. A lo largo de todo el planeta, de sus cinco continentes, la urbe cumple unas mismas características, y en su interior, sea donde sea, se respira una misma sensación.

En un primer vistazo, las ciudades parecen lugares maravillosos, llenos de luces, de seres humanos que van de un sitio para otro, de altos edificios que requiere una increíble técnica construir. Los vehículos se coordinan con un alto grado de precisión, y hay multitud de cosas que se ofrecen por todas partes: servicios, negocios, tiendas, mercancías prefabricadas… El talento, el conocimiento puesto en este ambiente se percibe enseguida: se requiere un elevado grado de control para que algo así se mantenga. Con sus trabajos, con sus compras, con su ocio, todos contribuyen de una u otra manera al mantenimiento de la ciudad, la hacen funcionar, perdurar y crecer cada vez más.

Una primera impresión nos entusiasma, la novedad es constante, hay multitud de sitios que conocer. Sin embargo, conforme pasamos un cierto plazo de tiempo, pongamos que dos meses, en la ciudad, comenzamos a sentir una especie de pesadumbre. Sin duda, aquí falta algo, algo que no encontramos en ningún sitio, a pesar del bombardeo constante de la propaganda comercial que parece ofrecerlo todo. La tristeza y la soledad nos invaden de repente, y no entendemos por qué. Estos sentimientos parecen contradecir directamente lo que la realidad exterior expone: estamos rodeados de miles de personas cada día, hay miles de negocios ofreciéndonos la felicidad en forma de nuevos alimentos, nuevas experiencias, viajes de turismo, películas en el cine, supermercados, discotecas… ¿Qué clase de ser humano se sentiría triste o solo disponiendo de todo esto a su alcance de forma inmediata?

Muchos son incapaces de entender este enigma. Yo creo que puedo atreverme a responderlo, porque he analizado las causas de por qué a mí personalmente las urbes me provocan este tipo de emociones negativas, entre otras. Ya me diréis si estáis de acuerdo o cuáles son vuestras experiencias personales respecto al modo de vida de la ciudad.

En primer lugar, se nota que el motor de la ciudad es única y exclusivamente el dinero. Todo está enfocado a su ganancia. Lo que parece ofrecerse para nuestro bienestar, en realidad es un medio de conseguir billetes. Por lo tanto, aquellos que nos ofrecen en apariencia tanto, no lo hacen porque nos aprecien, sino porque nos quieren utilizar para su propio beneficio, desde el humilde pescadero hasta el jefe comercial de una gran empresa que manda colocar enormes paneles publicitarios.

En segundo lugar, se nota que las masas de gente que nos rodean, solo son eso: masas. Ni les importamos nada, ni ellos nos importan a nosotros. Nada hay que nos una. Obviamente, esto es imposible cuando somos tantos, ni siquiera podemos conocernos unos a los otros. Por lo tanto, cuando caminamos por la ciudad solos, estamos tan distanciados de los que nos rodean como de los seres humanos que viven en el otro extremo del planeta, en Japón por ejemplo. Es esta una soledad de escala planetaria.

En tercer lugar, se percibe que cualquier cosa que se salga de la normalidad, por ejemplo, colarse en la cola de un supermercado, genera un fuerte instinto en los demás de restablecer el orden, se sienten ultrajados, sienten que alguien se ha aprovechado de ellos. La desconfianza de unos hacia otros es inmensa. La amabilidad solo se mantendrá mientras lo haga el status quo cotidiano, es decir, mientras no se superen los estrechos límites de una serie de patrones de conducta admitidos como los únicos válidos, y normalmente esto ocurre cuando hay dinero de por medio por algún motivo, pues el dinero es lo único que se respeta en las ciudades. La comunicación entre los seres humanos es tan mínima, tan pobre, que en efecto hay millones de personas condenadas a la soledad, a la incomunicación, a la reclusión mental urbana.

Lo que demuestra todo esto es que faltan en la ciudad los valores más elevados de la mente humana. Todo está creado para activar la parte más reptil y primitiva de nuestro cerebro, mientras que la empatía, la comunicación profunda, los buenos sentimientos, la inteligencia, la sensibilidad, la imaginación, el simbolismo, todos quedan eliminados del entorno urbano. Nada llena el alma: solamente se llenan o se desembolsan los bolsillos. Incluso las relaciones humanas se vinculan con el dinero: pocos son los que pueden relacionarse sin alguna cerveza, comprada a alguna gran empresa, o sin consumir algo en alguna parte, algo que haya sido preparado para ellos de antemano, no ya el producto, sino la experiencia que viven y las palabras que dicen. Su mutua relación consiste igualmente en el consumo de algo.

Psicológicamente hablando, la ciudad es un entorno completamente inhumano, en el que estamos inevitablemente influenciados a nivel colectivo o de masas, para reducir nuestras capacidades mentales más altas y profundas. Y eso es lo que se vive en la ciudad: estupidez, consumismo, materialismo, mentiras, engaños, egoísmo, falta de empatía, miedo, desconfianza.

¿Cómo experimentas tú la ciudad? Si quieres dejar tu opinión, pon un comentario abajo.

Os dejo con un video que os recomiendo ver y compartir. Un gran saludo a todos los que me seguís leyendo.

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junio 15, 2019 Posted by | Control de la sociedad, Cuidemos el planeta., Filosofía y autoconocimiento., Revolución / Capitalismo | 4 comentarios

¿EXISTE EL MUNDO ESPIRITUAL?

Uno de los más grandes enigmas para los seres humanos es la muerte, o si existe una vida que podamos seguir llevando de un modo independiente de este cuerpo en el que estamos en este momento. Hasta hace unos pocos años, yo no rechazaba esta idea (al fin y al cabo, sería demasiado soberbio por mi parte decretar que no hay nada más allá, pues lo desconocía totalmente) pero me inclinaba a pensar que, como lo único comprobable de un modo material o científico (a través de los sentidos, de las mediciones de la materia o la energía) es la vida corpórea, entonces cuando el cuerpo dejara de autorregularse, toda experiencia acabaría. Actualmente, algunas cosas que me han sucedido en la vida me han hecho cambiar de opinión. Y es por ello que me quiero animar a lanzar posibles hipótesis sobre cómo podría ser la experiencia en lo que solemos llamar lo espiritual, por oposición a lo corporal o material. Me baso en mis propios pensamientos, no en las ideas de ninguna corriente o autor sobre estos temas. Lógicamente, ignoro lo que pasará cuando abandonemos este cuerpo, así que esto son simplemente suposiciones que me hago, utilizando la lógica, descartando cosas que para mí no tienen sentido ni explicación.

En primer lugar, existe una experiencia que vivimos por medio de los sentidos, con los cuales podemos contactar, a partir de un vehículo (el cuerpo) con una realidad material. Al estar dentro del cuerpo, los límites son obvios, y también el condicionamiento que inevitablemente ejerce sobre nosotros la realidad circundante. Un hecho en el que también podríamos estar todos de acuerdo es que todos nosotros compartimos el mismo escenario aun siendo, en principio, seres independientes o separados. ¿Cómo es posible que todos vivamos en un mismo lugar, al que llamamos cosmos o universo, y lo compartamos? No es una pregunta fácil. Hay quienes dicen que la realidad la creamos nosotros, pero yo pienso que más bien, nosotros somos parte de la realidad, intervenimos en ella, vivimos en ella, teniendo la oportunidad de experimentarla hasta niveles inimaginables. Los límites que nos pone el cuerpo dentro de este escenario, quedan anulados al 100% si tenemos en cuenta la variedad o cantidad de experiencias que podemos tener a través de las herramientas de que disponemos: ideas, pensamientos, emociones, sensaciones… Todo ello son medios de acceder a aspectos de la realidad que, aunque estén conectados o vinculados a la materia a través del cuerpo, no forman una parte directa de la materia. En este sentido, se puede decir que hay algo en nosotros que no conoce límites, pero obviamente eso no es nuestro cuerpo material, que se frena frente a un tronco o una pared, o que puede morir y degradarse. Es lo que se llama el alma. La vida es un viaje del alma en el mundo material. También considero que es una prueba para ese alma, por las dificultades que impone esta vida y por las enseñanzas que aporta.

Los pensamientos provienen muchas veces del mundo material en origen, por ejemplo las imágenes mentales, los recuerdos, los sonidos guardados en la memoria… Los sentimientos, por su parte, se traducen también en emisiones de hormonas, alteraciones del ritmo cardíaco y la respiración, corrientes eléctricas a través del sistema nervioso… Todo el sistema corporal está conformado de una manera increíblemente precisa y compleja, necesaria para permitirnos acceder a tantos aspectos de la realidad. Nuestra alma proviene de una vivencia no corporal, ilimitada, en la que todo se hace visible al mismo tiempo. Al estar en un cuerpo, empiezan los límites, las restricciones, las condiciones. Sin embargo la puerta está abierta: la vida consiste precisamente en acceder a lo que hay detrás de los muros que la vida nos presenta. Quebrar muros, romper límites, ir más allá, eso nos acerca al potencial que tenemos, ¡así es como el alma intenta salirse del cuerpo y volver a lo que realmente es!. Es más, si no rompemos nuestras barreras ni nuestros límites, si nos quedamos estancados y bloqueados, fácilmente acabaremos quitándonos la vida, porque ese es el propósito de la existencia. Nuestra alma puede expresar o vivir mucho a través del cuerpo, pero para ello debemos pasar por muchas pruebas, ser valientes. Sentirnos bien es un indicativo de que lo estamos haciendo bien, pero sentirnos mal es lo que nos indica lo que tenemos que hacer para continuar avanzando. El sufrimiento es una guía, la plenitud es la meta.

La pregunta entonces es: ¿debemos nuestras experiencias a nuestro cuerpo físico, sin el cual estas desaparecerían, o por el contrario, el cuerpo es un vehículo con el cual podemos traspasar nuestras experiencias al mundo material, a un ser individual? ¿Cómo son nuestras experiencias sin ese cuerpo, sin esa identidad, sin los sentidos de la vista, el oído, etc?

La idea de que tal experiencia es posible, obviamente supone la premisa de que esta realidad es mucho más amplia de lo que nosotros podemos conocer. Si la vida más allá es real, entonces tras la muerte formaremos parte de la misma realidad en la que vivimos ahora, pero de un modo completamente distinto. Si la vida corporal nos pone límites, pero nos abre al mismo tiempo la puerta a tantas vivencias, y en cambio el alma es aquello que también existe pero que no conoce límites, entonces surge un dilema. O bien el alma es algo individual, separado de otras almas, pero que puede desplazarse por toda la realidad sin restricciones, o bien el alma es la realidad en si, en su conjunto, con lo cual existiría una única alma común a todos, la cual sería la Naturaleza. Yo creo que ambas cosas son verdad. Si miramos la Naturaleza, esta se basa en equilibrios, en los que todo nace y muere, para luego volver a renacer. Es por ello que me inclino a pensar que el alma necesita vivir nuevas experiencias constantemente. Al igual que nosotros vivimos en un instante único (el tiempo no existe, tengo esa firme creencia) pero en ese instante todo está cambiando continuamente, evolucionando y luego siendo destruido de forma cíclica, también el alma aunque sea única, necesita reproducir su experiencia una y otra vez, y lo hace en innumerables vidas y existencias, de ahí que existan tantos planetas, seres vivos, galaxias, estrellas… pero al mismo tiempo, todo sucede en el mismo lugar y tiempo, en un instante único, en un mismo Cosmos o Universo, como quiera llamársele.

¿Qué somos nosotros en todo esto? Solo una de las múltiples experiencias que la Naturaleza recrea, produce o fabrica, para poder seguir existiendo. Cuando nuestro cuerpo muere, eso no constituye el final, porque nosotros somos la propia Naturaleza en una de sus múltiples manifestaciones, y la Naturaleza nunca muere. No existe un Creador del Mundo, sino que el propio mundo se crea a si mismo, y lo hace creándose y destruyéndose permanentemente.

Cuando nos alejamos de la civilización artificial que hemos construido, y vamos a un entorno natural inalterado por la mano humana, podemos darnos cuenta de que allí hay mucho más que simplemente una comunidad de seres vivos, agua o viento. Esto es solamente lo que podemos ver con los sentidos corporales. Todo lo que vivimos o experimentamos a lo largo de nuestra vida, forma parte de la experiencia de un único ser, realmente existente, que es la Naturaleza misma que, desde un cuerpo limitado, estando en un planeta específico, solamente podemos admirar y disfrutar.

bosque

Os invito a plantearos cómo afecta el estilo de vida que muchos llevan teniendo en cuenta la existencia del alma. Es evidente que estar cerca de un entorno natural nos sienta bien, porque, en el fondo, se trata como nosotros mismos somos, de manifestaciones de la misma Naturaleza a la que pertenecemos. Lo que hacemos en la vida o los límites que nacer en un determinado lugar nos impone, condicionan la experiencia que el alma está viviendo en el mundo material. Hay una serie de cosas que colocan vendas ante los ojos, que sujetan al alma impidiéndole salir de una cáscara demasiado estrecha. Estamos hechos para crecer, evolucionar, contribuir a la Naturaleza que nos ha engendrado. Si nos quedamos estancados, nuestra existencia no habrá cumplido su función. La propia Naturaleza aprende, ¡de si misma! Quizás por eso ha llegado a un grado tan alto de armonía, de belleza, que se puede ver en las imágenes del Hubble o en el cambio de las estaciones. El cuerpo condiciona a nuestra alma, porque nuestras decisiones hacen que la vida tenga o no tenga sentido. La Naturaleza se alimenta del sentido. Perder el sentido de vivir es como un suicidio. Es por ello que debemos dejar que nuestra alma conduzca a nuestra mente y cuerpo, como un aúriga conduce a unos caballos. La Naturaleza que somos puede guiarnos, pues es la que desea crecer, romper sus límites, tomar conciencia de si misma. Si no se lo permitimos, es porque vamos en su contra, dejando que lo antinatural se apodere de nosotros. Lo artificial, la depresión, la soledad, el materialismo, son cosas antinaturales que nos alejan de nuestra inconmensurable e increíble Verdad.

Y dicho todo esto, ¿cómo es la experiencia de morir? Con la muerte, nuestra alma se libera de nuestro cuerpo, deja de ocuparse de él, y por tanto, de estar influenciada por lo que suceda en la realidad material o corpórea. Sin embargo, el alma ha experimentado todo eso que ignoramos en la vida corporal solo porque no lo podemos ver ni tocar. Continúa existiendo, pero ahora liberada de las limitaciones de un ser individual. Recupera todo su poder, su grandeza, su infinitud. Tras la muerte, podemos seguir indagando, resolviendo nuestras más profundas necesidades y anhelos, acudiendo sin fronteras a la solución de todo lo que nos haya hecho sentir tristes en la vida actual. Es por ello que morir es, en el fondo, algo muy bueno, incluso necesario. No debemos tener miedo alguno a la muerte, pues gracias a ella, nos desapegamos de todas las dificultades, dolores, tristezas, malestar, etc, que esta vida haya podido ocasionarnos, comprendiendo que, en lugar de desaparecer, nos podemos expandir hasta donde queramos.

Al morir, volvemos a ser la Naturaleza, que es un ser único, y que ya somos en vida. Ese ser evoluciona, se mantiene con sus múltiples manifestaciones, y alberga todo el potencial que ya tenemos en nuestra vida, pero que solo alcanzaremos plenamente al morir. Ninguna depresión, circunstancia adversa o dolor podrá poner límites a ese potencial que hoy, en nuestra vida, vemos tan coartado por tantas causas al mismo tiempo, tanto internas como externas, pero siempre materiales o corpóreas. Nuestro esfuerzo aquí se verá recompensado tras la muerte. Volveremos al mayor estado de felicidad que recordemos haber tenido jamás. En realidad, la convicción de que esto será así, nos puede llenar de una tranquilidad y una sensación de orgullo tan grande, que no podríamos hacer de nuestra vida otra cosa que un homenaje a eso tan grande que somos, ya en vida, pero que alcanzaremos plenamente cuando muramos. Recuperaremos toda una sensibilidad que ahora nos permanece oculta.

Por todo ello, lo que nos debería preocupar no es si vamos a morir o no, sino si durante nuestra existencia hemos tenido una experiencia digna de las oportunidades que la vida nos ha dado.

mayo 11, 2019 Posted by | Filosofía y autoconocimiento., Misterios y enigmas. | Deja un comentario

¿QUÉ ES LO QUE NOS HACE ESTAR VIVOS REALMENTE?

Hola a todos. Quiero hablar hoy de un tema que la vida, siempre dura y difícil en un sentido u otro, la civilización moderna en la que vivimos y la falta de ayuda que nos prestamos por tener que salir a flote nosotros mismos, nos hace ignorar u olvidar con frecuencia. Muchas son las personas que hoy en día se sienten mal, tristes o deprimidas, o aguantan situaciones de rabia de las que quisieran salir pero no se ven con fuerzas, o están simplemente desmotivadas. Ningún alimento ni bebida les llena realmente, y su ánimo vital gotea hacia un sumidero sin fondo constantemente. La vida pasa a verse gris, monótona, perdiendo todo su sentido disfrutar, salir adelante o intentar hacer cosas nuevas. Profundos sentimientos de dolor, angustia, tristeza, miedo o ansiedad se apoderan de la existencia y queman, a veces, más que el fuego. Los días se vuelven todos iguales, no ofrecen en apariencia ninguna oportunidad. La salida ni siquiera se vislumbra, ni se desea.

Todos podemos pasar por estas situaciones a lo largo de nuestra vida. Sin embargo, existe un factor común que se da en todos estos casos: dejamos de creer en nosotros mismos. Los candados que mantienen a tanta gente en una prisión emocional, son siempre del mismo tipo: argumentos que juegan en nuestra contra, que se justifican de formas muy complejas. Ponemos todo nuestra capacidad de usar la lógica o el raciocinio al servicio de esos argumentos perjudiciales. Llegamos a creer que no somos valiosos, que no podemos superar límites, que nos merecemos el mal que nos acontece… Todo ello, es lo que nos mantiene así. Y mucho de lo que razonamos es cierto: puede haber cosas en el pasado que nos hayan afectado muy dolorosamente, el mundo es arriesgado (nos exponemos a más dolor), la vida es muy difícil muchas veces. Sin embargo, lo que no es cierto en ningún caso es que no somos valiosos o que no merecemos vivir plenamente. Esto es lo que nos hace realmente hundirnos. Incluso en la peor de las situaciones, tener una gran autoconfianza es útil o incluso nos puede llegar a salvar la vida. Pero esta confianza en uno, debe mantenerse aun en contra de todos los sufrimientos, creencias erróneas o dificultades de la existencia. Cuanto más fuerte o dura sea la situación, más debemos creer, con más razón. La fe en nosotros mismos es mucho más vital que en cualquier religión, concepto o idea externa.

La Naturaleza nos muestra un ejemplo que es equivalente a lo que nos sucede a nosotros. Cuando tenemos un grave problema, somos como un árbol caído recientemente al suelo. En esta situación pueden pasar dos cosas. La primera, es que el árbol tenga aún la suficiente fuerza como para echar ligeras raicillas al suelo con las que alimentarse, y que salgan pequeños brotes nuevos del mismo en la primavera, intentando ese tronco, devuelto a la vida debido a un titánico esfuerzo que solo él podría haber realizado, reforzar su inmensamente debilitado sistema inmunológico.

Un ser humano que, a pesar de estar en el más profundo abismo imaginable, sigue creyendo en si mismo, se niega a ser vencido, y no le da nunca la razón a los argumentos que su propia mente inventa para mantenerle en la miseria espiritual, conseguirá rebrotar e incluso extenderse y dar lugar a nuevos árboles con el tiempo, poblando el bosque con su verdor, su belleza, y dando al planeta entero un ejemplo de sabiduría. En cambio, un ser humano que se dedique a boicotearse estando mal, que se deje llevar por el miedo a lo que pueda suceder o que de aunque solo sea un instante la más mínima credibilidad a ideas sobre si mismo incapacitantes o negativas, entonces será como un árbol que no consigue sobrevivir, se llenará de ambiciosos hongos y larvas que lo carcomerán por dentro, y cada día le será todavía más difícil resurgir.

Sin embargo, nosotros podemos llegar a estar invadidos por miles de larvas mentales (pensamientos que nos generan angustia) o de hongos que nos vayan degradando poco a poco (como las emociones de tristeza, dolor o miedo) y aún así luchar contra todo ello. Incluso en el peor de los casos, aun cuando hubieran pasado 10, 20 o 50 años en ese tipo de estados anímicos, podríamos decidirnos valientemente a vivir, sabiendo que eso es algo que no se lograría en un día, sino quizás, en largos períodos de tiempo, en los que no notaríamos ni siquiera una ligera mejoría al principio. Solo bastaría con creer en nosotros mismos todo el tiempo, sin vacilar en esto, de forma férrea y absoluta, como un dogma. Y ocurrirá entonces que el dogma se irá haciendo ver en la realidad, pasando a ser una verdad comprobable. Y cada acto de nuestra valía que comprobemos, cada decisión valiente que tomemos, nos irá devolviendo la salud. Y quizá al cabo de mucho esfuerzo y tiempo, notemos el primer brote de nuestra ennegrecida madera, la primera sensación del cálido sol o del fresco viento como algo agradable y que merece la pena. Y entonces, sabremos valorar todo lo bueno que hay en esta existencia mucho más que la inmensa mayoría de la gente, porque lo habíamos perdido y sabemos lo que es estar sin ello.

mayo 10, 2019 Posted by | Filosofía y autoconocimiento. | Deja un comentario

¿QUÉ SON LAS CONDUCTAS PASIVO AGRESIVAS?

Las palabras ‘conducta pasivo-agresiva’ suenan demasiado complejas para algo que ocurre con tanta frecuencia. Imaginad por ejemplo a un padre que solo permite expresarse a su hijo siempre y cuando este no le lleve la contraria ni le critique, o incluso, sin permitirle hacer bromas acerca de su persona (o personaje). O a uno de esos niños a los que llaman ‘marginados’ porque todo el mundo les hace el vacío, y cuando intentan relacionarse o acercarse a algún grupo de gente de su edad le responden con agresividad o burlas. Es lógico que conforme crezcan se refugien en su mundo interior, el único lugar donde encuentran seguridad, aceptación y comprensión.

Imaginad a un trabajador que no puede quejarse de las pésimas, injustas o simplemente desagradables condiciones que le ponen sus jefes porque de lo contrario, podría perder su empleo. O a alguien que está dedicando mucho de su tiempo y energía en ayudar, cuidar o hacer el bien por otra persona o por los demás, y no recibe más que indiferencia. En efecto, no ver resultados positivos de tu esfuerzo, aunque solo sea el gesto amable del agradecimiento de los demás, o en general no recibir la recompensa que uno merece, es sin duda otro ejemplo de conductas pasivo agresivas. Día a día nos encontramos con gente soberbia, gente que no nos tiene en cuenta como realmente debería si no fuera por, en el fondo, su baja autoestima y su frustración.

Si notas que en tu vida tienes que callarte lo que piensas porque si no habrá consecuencias negativas (pareciera un mero condicionamiento operante) o que los demás tratan de rebajarte cuando hablas ‘demasiado’ o cuando eres ‘demasiado bueno’ (para ellos, que duda cabe) estás siendo sometido a este tipo de conductas y no deberías tolerarlas.

No dejes que te ridiculicen, que limiten tu potencial o que no te permitan expresar las cosas que creas oportunas si crees que son la Verdad.

marzo 21, 2019 Posted by | Control de la sociedad, Filosofía y autoconocimiento. | Deja un comentario

UN HOMENAJE MUSICAL A LA NATURALEZA.

Buenas, últimamente he estado pensando cómo escribir más activamente en el blog y cuando tenga tiempo voy a aprovecharlo para comentar noticias de actualidad dando una visión personal de cómo veo que va este mundo, y así podemos hablar sobre todos estos temas. Por otro lado os animo a que dejéis comentarios los que leéis los artículos o los que seguís el blog, sin vuestra participación esto se queda muy frío 😉 .

Hace poco publiqué una entrada sobre la música tradicional europea (MÚSICA TRADICIONAL EUROPEA) para difundir aquella cultura que nos fue arrebatada con la implantación del cristianismo en suelo europeo (en todo el imperio romano en realidad) y luego con el Islam. Estas dos religiones mantienen que la Naturaleza (los animales y las plantas) fue creada para servir a los humanos, así lo dice el Génesis, que es compartido por cristianos e islámicos. Esto iba completamente en contra de lo que nuestros antepasados, por ejemplo los celtas o los griegos creían. Nuestros dioses (desecho al dios abrahámico Yahveh como el nuestro, y lo hago objetivamente con conocimiento de la historia) eran símbolos de las fuerzas de una naturaleza a la que admiraban y adoraban, o al menos a la que tenían respeto y veneración. Los elementos naturales, los procesos vitales, ¡no podéis imaginar cuánto de ello podéis encontrar si entendéis los mitos, las tradiciones y la cosmovisión de nuestros auténticos ancestros mal llamados ‘paganos’! ¿Y no es obvio que los cristianos siempre han despreciado lo natural, lo corpóreo, la sensualidad, para centrarse en una vida ajena por completo a este mundo, la cual era mucho más importante según ellos?

En fin, sin más voy a poner unas canciones que particularmente me gustan mucho, y que son auténticos homenajes a la Madre Naturaleza. Amigos, tenemos que amar a la Naturaleza profundamente, respetarla y venerarla como nuestros antepasados hacían. ¡Basta ya de consumir plásticos innecesarios, de consumir lo que no necesitamos o que ha sido fabricado a miles de Kilómetros! ¡Llevemos una vida sencilla y con valores! ¡Muerte a la globalización mundial!

La primera es Earth Song de Michael Jackson. Abajo con la letra completa.

La segunda, Mother Gaia, del grupo Stratovarius.

Este tercer video incluye una canción de música electrónica (trance) que contiene preciosas filmaciones y que si os fijáis se titula ‘Futuros Recuerdos’ lo que quiere decir que eso que se muestra, en un futuro podríamos dejar de verlo para siempre.

La última, y personalmente de las que más me gustan por lo acertado del mensaje, es Mother Earth de Within Temptation. De todas, es la única que no es catastrofista, pues en efecto, por mucho que destruyamos nosotros, o alteremos, la Naturaleza es inmortal, eterna y siempre todo vuelve al equilibrio.

marzo 17, 2019 Posted by | Cuidemos el planeta., Filosofía y autoconocimiento. | 2 comentarios

VIVIMOS EN UNA SOCIEDAD FRÍA, SOMBRÍA Y HOSTIL.

No puede haber suficientes palabras para describir lo sombría, hostil o fría que es esta sociedad. En otras épocas hubiera sido inconcebible lo que está sucediendo ahora. Cuando voy por la calle, lo único que veo es cómo nada, absolutamente nada une a unos viandantes con otros. Se respira hostilidad contenida, incluso. Es un aroma que flota en el aire, un sentimiento aguardando expresarse a la mínima. ¿De verdad no habéis tenido la misma sensación, no la experimentáis cada día? Aunque seas una persona con buenas intenciones o ideas, nada de eso cuenta para el resto del mundo, y no influye en lo que te conviertes cada vez que sales a la calle a dar una vuelta por la ciudad: en un ser que solo piensa en si mismo, que solo actúa para si mismo y sus asuntos, y que solo habla de si mismo. Cada cual trata de sobrevivir, como si esto fuera una jungla. Y es que, aunque el riesgo de muerte sea menor que en una jungla (cosa que empiezo a dudar) lo cierto es que el comportamiento de las masas está fundado por completo en el miedo a los demás, en el temor a ser aplastados por las circunstancias, en la urgente necesidad de ponerse a salvo, ya sea buscando un trabajo, comprando lo que necesitamos, o sacando dinero del banco. Pero de ahí no pasa: la gente se limita a esto, como si un gravísimo peligro acechara constantemente. Un peligro invisible… ¿cuál será?

Sinceramente, entiendo las altas tasas de ansiedad, depresión y otro tipo de problemas psicológicos. ¡Normal que los haya en una sociedad como esta! Todos podemos pasar por traumas, problemas o situaciones angustiantes. Sin embargo, si algo tiene esta época es que nadie te ayuda de una forma profunda ante ellos. Si ocurre es solo en unos pocos casos y dándose una enorme suerte, sin embargo ¿cuántos seres humanos están solos ante sus problemas, cuántos reciben tan solo una constante indiferencia, cuando no más hostilidad? En esta jungla, los problemas de cada uno nos impiden ayudar a los demás cuando lo necesitarían. El consumo de drogas, de la cual el alcohol es una de las más frecuentes, junto al consumo de ansiolíticos o antidepresivos, se debe a no encontrar solución a los problemas internos, algo que quizá se hubiera resuelto de recibir más apoyo, con una comunicación más profunda, respetuosa y empática, con una preocupación genuina por parte de alguien. Cuando vivíamos en clanes y tribus, esta soledad era inconcebible, y nuestros problemas eran también asunto de todo nuestro clan. Pero claro, ellos eran los primitivos…

Todo este orgullo y soberbia, que no se traduce más que en un profundo aislamiento de unos hacia otros, junto al hedonismo materialista en el que todo está centrado (hedonismo que solo sirve para APARENTAR estar bien o vivir bien), son claros síntomas de una sociedad decadente, próxima a extinguirse y desaparecer. Lo podéis comprobar vosotros mismos. Ocurrió también en la época de la peste negra en el siglo XIV: muchos se dedicaron a dilapidar sus dineros, a consumir, beber alcohol y hacer todo tipo de cosas en otro tiempo inviables. Todo ello motivado por la desesperación y el miedo. Oswald Spengler, el filósofo alemán, no se equivocaba en su obra ‘La Decadencia de Occidente’. Pero esto más que asustarnos, debe representar para quienes seáis inteligentes, un reto o desafío: una oportunidad para salir de esta sociedad, para vivir en el mundo de una forma más natural y autosuficiente, rodeados de gente que os aporte, que os nutra espiritual y anímicamente, y tratando de ampliar vuestra conciencia y de hacer a vuestro entorno todo el bien que podáis. Esta es una vida digna en tiempos como estos.

febrero 26, 2019 Posted by | Actualidad, Control de la sociedad, Filosofía y autoconocimiento. | Deja un comentario

MENSAJE EN DEFENSA DE UNA COMUNICACIÓN INTELIGENTE.

Buenos días, quería transmitir esta vez una reflexión sobre algo que me llama realmente la atención, creo que una gran mayoría de la gente no es muy consciente de esto. Y sin embargo se trata de algo que debería ser básico, para cualquier persona que se precie de inteligente. Todos sabemos que los verdaderos amigos se pueden contar con los dedos de una mano, y esto es así para cualquier ser humano, tal vez incluso sin excepción, ¡quizá esto sea un recuerdo de nuestro modo de vida ancestral, cuando no vivíamos en grupos numerosos como hoy, sino como máximo de 100 individuos!

Lo que de verdad sorprende y llega hasta a helar la sangre y el ánimo es que, lamentablemente, no son muchas más las personas con las que se pueda tener una comunicación en el genuino sentido de la palabra, quizás no se puedan contar con los dedos de ambas manos y pies. No se trata ya de que haya aprecio o mutua estima, sino simplemente respeto, sensatez y coherencia en lo que se dice. Desde mi punto de vista, relacionarse con otros seres humanos solo merece la pena en el caso de que exista un cierto intercambio de cosas valiosas y positivas para los unos y para los otros, un dar y recibir que beneficie a todos, que genere buenos sentimientos, que ayude, o que transmita simplemente una buena energía o vibración, como suele decirse.

Esto es algo que ha de ser realizado de forma consciente e intencionada por ambas partes, porque de lo contrario, se caería en algo tan insensato como decir cualquier cosa esperando que al otro le interese, normalmente para alimentar una soberbia o engreísmo. Son muchas las personas que, sin preocuparse de si un cierto tema o asunto te interesa o motiva ni lo más mínimo, te hablan de ello. Quienes esto hacen, no es por sondear, pues continúan haciéndolo de forma prolongada en el tiempo, sin preguntarte antes, sin detenerse en comprenderte. Tratan de imponerse, de quedar bien, y por supuesto no aceptan críticas. Incluso, pueden llegar a suscitar lástima si no se les atiende, ¡siendo como son aparentemente incapaces de cambiar su modo de actuar!

Para comunicarse de un modo sano, placentero, inteligente y realmente respetuoso, es imprescindible tener en cuenta al otro, y que esto sea mutuo por ambas partes. Muy lejos de esto, vivimos en la tiranía del quedar bien, en la cual salirse más allá de ciertos límites prestablecidos, prefabricados por los grandes medios de incomunicación (así los califico) o de ciertos patrones colectivamente validados por la sociedad (inducidos en realidad por solo unos cuantos, como bien dice Edward Bernays en su obra ‘Propaganda’) significa que la comunicación se frena en seco, se paraliza, no prospera. Es obvio que la cordialidad y el respeto imponen sus límites, los cuales son racionales, lógicos. Sin embargo, no me refiero a esas fronteras que la dignidad y la inteligencia determinan, sino a aquellas que se salen simplemente de una estupidez rutinaria, de lo que hablan las masas por todas partes porque están programadas colectivamente para hacerlo. Muy escasas son aquellas personas con las que se pueden entablar conversaciones que llenen, en las que no haya la intención expresa de quedar bien, en las que no se recurra a la memoria para el recuerdo de ‘mensajes enlatados o convencionales’.

Puede identificarse además a una persona soberbia porque es incapaz de aceptar o tolerar cualquier crítica. Ante un desacuerdo, esta persona responderá lo que sea para estar por encima, para autojustificarse, incluso cuando lo que hace o dice es despreciativo, insultante, o simplemente fruto de la ignorancia (de la cual es muy difícil sacarles, ya que nunca rectifican). O si no responde, cambiará de tema, eludiendo lo que se les ha intentado hacer ver, o la comunicación cesará en muy poco tiempo. Estas personas, o estas actitudes, no merecen la pena. Por desgracia, son tan frecuentes en la sociedad actual que parece inevitable toparse con alguna todos los días. El único modo de evitar esto es rodeándose el máximo de tiempo posible de gente buena, que aporte realmente cosas de provecho o simplemente agradables, y tratando de compensar una balanza que en esta sociedad en que vivimos, lamentablemente, se inclina mucho hacia la estupidez y la prepotencia.

¿Qué pensáis vosotros de todo esto, cómo lo vivís desde vuestra perspectiva?

febrero 26, 2019 Posted by | Actualidad, Control de la sociedad, Filosofía y autoconocimiento. | 2 comentarios

MÚSICA TRADICIONAL EUROPEA

Abro este artículo para que entre todos hagamos aportes sobre música tradicional europea, la cual por supuesto incluye toda nuestra música clásica, sin embargo, tenemos también una música más bien calificada como folklórica, que muchos no reconocerían como propia de aquí, que para la mente de muchos evocaría países lejanos o exóticos. Nuestra cultura es mucho más antigua de lo que parece, antiguamente había pueblos celtas por toda Europa, los cuales extendían toda una red de druidas y bardos por todo el territorio europeo (incluida la actual España). Aún antes de eso, durante 800.000 años los neandertales habitaron estas tierras, y es prácticamente seguro que nosotros somos sus descendientes directos (en contra de la teoría de que todos provenimos de la estirpe africana Homo sapiens). ¿Quién puede asegurarnos que el neandertal se extinguió o se cruzó completamente con otras estirpes? Pero ese no es el tema. Muchos verían en la historia de la música un comienzo allá por el siglo V, con los cánticos gregorianos iniciados por el papa Gregorio e implantados más tarde en todos los monasterios. Es obvio que los romanos, los griegos, los egipcios, los celtas, los germánicos, los nórdicos, tenían su música, que es a la que hoy llamamos folklórica (y de la que queda muy poca original, por cierto, al menos que yo sepa).

Honestamente, nuestra cultura fue aniquilada especialmente cuando el cristianismo se impuso en Europa, mediante el edicto de Tesalónica del emperador Teodosio. La arquitectura, la pintura, la música, la literatura, las tradiciones religiosas, todo fue eliminado sin contemplaciones de forma violenta, todo amparado por las altas autoridades y los ejércitos. Pienso que al compartir estos videos musicales os puede acercar un poco a ese antiguo espíritu que intentó ser exterminado, y que debemos recuperar a toda costa, pues está en nuestra sangre, en nuestro ADN, y puede reavivar nuestras almas dentro de esta sociedad tan corrupta a nivel espiritual.

Os voy a lanzar solamente unas recomendaciones, pero con la esperanza de que hagáis más aportes de lo que conozcáis. Ojalá los comentarios se llenen de videos de música recomendados por vosotros, y que se haga un rico intercambio. ¡Ponedle unos buenos altavoces y a disfrutar! 😉

Welsh_Druid_playing_the_harp_02400.jpg

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febrero 24, 2019 Posted by | Filosofía y autoconocimiento., Historia, Misterios y enigmas. | 1 comentario

LA TIRANÍA DE LA AMABILIDAD OBLIGATORIA.

Buenas, hoy me ha pasado algo que me ha dejado helado por dentro, y pensativo a la vez. Resulta que iba en bici por la calle, por una acera (yo siempre voy con mucho cuidado por la gente) y me tuve que parar debido a que me encontré que una madre vestida como musulmana, un hombre y un niño pequeño bloqueaban el paso. Frené para no pasar cerca del niño por si acaso este no me veía. El padre de repente me pide perdón y yo le digo que no pasa nada. La madre coge entonces al niño como si hubiera hecho algo malo, de mala manera, llevando hacia abajo su cabeza, y luego le coge en brazos. Yo insisto al hombre: tranquilos que no pasa nada, no hay problema… Y lo peor no fue la exagerada reacción de la madre, sino lo que a continuación me dijo el hombre: es normal, si él (el niño) va por la carretera. ¿A qué se debe esto? Estaba ocurriendo en una acera, y si alguien estaba yendo por un lugar que no tocaba ir era yo. Mi pregunta es ¿estamos llegando a un punto, la población en conjunto, en el que nuestra actitud dócil o nuestro miedo nos llevan a negar la propia realidad?

Son varias las posibilidades para explicar una conducta así, que por cierto, está completamente al orden del día allí donde vayamos en todo tipo de circunstancias. Somos dóciles, excesivamente complacientes. Se respira en el entorno una amabilidad falsa, motivada solamente por el miedo a quedar mal, a ser rechazado, al conflicto con el otro, a la discrepancia. La misma amabilidad que podemos ver en las cajeras de un supermercado, en un comercial inmobiliario, o en las grabaciones de las compañías telefónicas. Fuera de esto, parece que veamos en los demás solo amenazas, que no sintamos otra cosa que desconfianza, y eso hasta el punto en el que cualquier interacción que sobrepase un umbral mínimo o establecido por la rutina, eleva los niveles de adrenalina y causa pánico.

Me parece que viene bien recordar unas frases de Etienne de la Boetie, autor de un libro que me quiero leer dentro de poco llamado ‘La Servidumbre Voluntaria’.

La primera dice: Siempre ha pasado que los tiranos, para fortalecer su poder, han empleado todo su esfuerzo en entrenar al pueblo no solo en la obediencia y el servilismo hacia ellos, sino también en adoración’.

Y la segunda: La libertad es la condición natural del pueblo. La servidumbre, sin embargo, se promueve cuando el pueblo es criado en la sumisión. La gente está entrenada para adorar a los dirigentes. Mientras la libertad está olvidada por muchos, siempre hay algunos que nunca se someten’.

Pero esto no es solo un fenómeno que se produzca hacia los gobernantes políticos ni personas de alta jerarquía. No se trata de un asunto político, sino psicológico. Ocurre cada día en las interacciones que se dan entre las personas en la calle, en las tiendas, entre los vecinos de un edificio, en los puestos de trabajo… Incluso con nuestros amigos podríamos estar siendo dóciles sin darnos cuenta, solo para mantener así su amistad. ¿Os han pasado situaciones parecidas?

La docilidad, la conducta pasiva, la amabilidad forzosa y obligada que mantenemos día tras día, acaba explotando en gestos o actitudes hostiles y agresivas. Tampoco es difícil encontrarse gente que a la mínima te manda a la mierda o te insulta, o gente que critica exageradamente a los demás, incluso sin conocerles, o personas que buscan bronca y conflicto. Ayer mismo vi como un chaval joven le daba una patada a un cristal de una famosa hamburguesería (no quiero hacer propaganda) y lo rompía en pedazos, para a continuación marcharse como si nada hubiera pasado. Nadie reaccionó a eso, se siguieron repartiendo hamburguesas y patatas. ¿Vivimos en una sociedad donde todo debe parecer bonito, agradable, hecho por nuestro bien, a toda costa? ¿No será este el dogma más incuestionable de nuestro tiempo, ante el que permanece ciega más proporción de gente? Por qué tanta depresión… ¿no será en parte por atribuirnos todo lo malo a nosotros mismos, por tener que aparentar que todo está bien cuando no es cierto?

Así parece la sociedad en la que vivimos. Habrá amabilidad mientras nada sea alterado en el orden establecido. Si ocurre cualquier alteración, será severamente castigada, y problema resuelto. El descontento, el malestar, la disconformidad, se tapan y ocultan como la mayor abominación que haya nunca existido. He aquí la imagen permanente de uno de los más grandes tiranos de nuestra época:

enero 8, 2019 Posted by | Control de la sociedad, Filosofía y autoconocimiento., Misterios y enigmas., Revolución / Capitalismo | 3 comentarios

LAS PLAGAS INDICAN LA CAÍDA DE LA CIVILIZACIÓN.

Antes que nada aprovecho para felicitaros a todos este 2019, deseo que sea para todos vosotros un avance. Eso es al fin y al cabo responsabilidad de cada uno de nosotros, pues solo dependemos de nosotros mismos. No somos esclavos de las circunstancias como muchísima gente piensa. Aunque siempre va a estar ahí el azar, todos tenemos la capacidad de cambiar nuestros actos y decisiones, lo cual nos llevará hacia una u otra dirección. Las circunstancias que viviremos serán completamente diferentes según lo que ahora hagamos. Y eso hace de esta vida un viaje interesantísimo. Sinceramente, si el mundo parece oscuro, malvado, desesperante, eso es algo que prefiero dejar atrás, una etapa de la vida que es necesario pasar pero que pasa como la página de un libro hacia otras visiones de la realidad más útiles. ¡Tan útil como pasar de la queja a la acción, de la impotencia al esfuerzo, de la indolencia a la imaginación! El vivir oprimidos, esclavizados o bloqueados se deja atrás como un lastre, y se pasa a vivir una vida llena de opciones, posibilidades y nuevos aprendizajes cada día. Se coge al fin el timón, y el riesgo que implica manejarlo.

Y bueno aparte de animaros a participar más en el blog este año (lo mismo haré yo, que tenía esto muy abandonado) quiero empezar hablando sobre las plagas, ya que es el mundo en el que me estoy metiendo. La lucha contra las plagas es uno de los ejemplos más claros de los últimos esfuerzos de esta civilización por mantenerse a flote. En cuanto ese esfuerzo tan enorme e ingenioso que se emplea cese, las plagas se multiplicarán a unos niveles que serán incontenibles, las enfermedades aumentarán de forma dramática, y será inviable seguir viviendo en las grandes ciudades. Solo como una muestra de esto, os pongo un video que he grabado en un parque que hay en mi barrio. Es un parque muy bonito, pero que nadie poda ni limpia a fondo. Las plantas invasoras (en concreto la acacia negra o australiana, Acacia mearnsii) están invadiendo todo el territorio, quitando todo el espacio a las autóctonas, como chopos negros, cipreses, romero o lavanda que hay allí plantados también. Los chopos van cayendo y muriendo poco a poco por falta de espacio para que sus raíces crezcan, la competencia con la invasora, y falta de nutrientes. Hace unas semanas dos chopos cayeron al suelo. Ayer me fijé en que uno tenía marcas de xilófagos (insectos comedores de madera). Al retirar la corteza me encontré esto:

Estas termitas son una recuperación del ciclo natural. Como este parque lleva evolucionando por si mismo varios años, es todo un ejemplo de lo que sucedería si se abandonara el mantenimiento de las ciudades. Puede que cuidar un jardín parezca sencillo, sin embargo, el agua que se requiere para regarlo proviene normalmente de muchos kilómetros más allá: necesita ser transportada a través de grandes conductos, y luego ser recogida por el sistema de alcantarillado, depurada para reutilizarse, etc. Siempre va a haber agua, porque el ciclo del agua no se puede detener, pero el hecho de disponer de ella en cualquier sitio en cualquier momento no es algo nada fácil, el gasto de energía y recursos es inmenso. Lo mismo pasa con la electricidad que se emplea para alumbrar o para que funcione el sistema de riego por goteo que tiene este parque del que os hablo. Debe generarse en alguna central, ser transportada, cambiado el voltaje a baja tensión, etc. Mantener todo nuestro estilo de vida es algo que, visto a escala global, es inviable a largo plazo, pero no se puede saber con exactitud cuándo empezará a fallar a un nivel que sea perceptible para nosotros (quizá en otros puntos del planeta ya lo están notando).

Por ejemplo, la acumulación de basuras y desperdicios es otra dificultad que afronta esta civilización. Y una vez más las plagas vuelven a cobrar protagonismo cuando este problema se vuelve insostenible. En China están criando enormes cantidades de cucarachas para poder deshacerse rápidamente de todos los residuos orgánicos que generan. Incluso las cucarachas pasan a ser alimento para el ganado y a estar en productos para la piel o cremas, con tal de darles uso y no perder beneficios económicos. Hasta ese punto se ha llegado en China por ahora. A pesar de todo, puede decirse que es algo muy inteligente por parte de los chinos a la hora de mantener la civilización en la que viven: realizan de forma controlada y regulada lo que sería inevitable de forma caótica y descontrolada. Reproducen en una fábrica lo que se produce en los vertederos cada día en todo el mundo. Lo podéis ver en el video aquí abajo:

Pero sin lugar a dudas el mayor problema de residuos en el mundo lo genera el plástico. De hecho os invito a que leáis todos los artículos en los que hemos tratado este tema en el blog, porque siempre viene bien tenerlo presente.

enero 2, 2019 Posted by | Biología, Cuidemos el planeta., Filosofía y autoconocimiento. | Deja un comentario

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