DOCUMENTAL: FRENTE A LA GRAN MENTIRA.

Os dejo con este documental que han realizado exponiendo la falsedad de la política en España (y en muchos otros países del mundo donde esto coincide, por no decir todos) con las ideas de Antonio García Trevijano. Lo han hecho muy bien y haciendo hincapié en el uso de la emocionalidad antes que la racionalidad, que es algo de lo que casi nunca se habla, exponiendo así una parte de nuestro control mental. Es importante que lo veáis. ¡Un saludo!

DIVIDE ET IMPERA.

Inevitablemente, todos nos decantamos por un determinado bando en cuestiones políticas e ideológicas de toda índole, es algo natural. Y es algo que saben también las élites globalistas que están condicionando a la sociedad humana en todo el planeta hacia sus intereses exclusivos y particulares. Saben que ante un determinado líder de opinión, tendemos a seguirlo en base a nuestras ideas, y que nos ponemos en sus manos, esperándolo todo de ese líder antes que de nosotros mismos. Saben que si provocan un determinado conflicto, habrá una respuesta que surja automáticamente como oposición a ese factor discordante. Y saben que esto es algo que no tiene límite alguno: si potencian este tipo de conflictos entre una población o un país, sus habitantes se dejarán llevar por sus propios deseos de desahogo, de participación en algo colectivo, de frustración tanto personal como con la sociedad en la que vive, y en ese ser arrastrados no habrá freno alguno. Hasta llegar al punto en que los habitantes olviden lo que tienen en común, lo que les une, y solo sean capaces de ver en el otro a un extraño, a alguien que es de otra ideología, de otro pensamiento, que sigue a otro líder, a otro partido o equipo de fútbol, a otro movimiento social. Los verdaderos intereses de toda esa población no serán ya importantes, desviados por la corriente de numerosos conflictos y disensiones que son creadas a propósito por los globalistas, con todo el dinero y la influencia que tienen mediante sus medios de comunicación, asuntos triviales en los que toda la población acaba enfocando sus energías y que no llevan a ninguna parte.

Esto es lo que está sucediendo con el coronavirus. La política está siendo el jugoso anzuelo en el que todos acabamos picando. Como digo es lógico que unos se sientan más afines a un partido u otro (a pesar de que vivimos en una oligarquía de partidos donde todo viene elegido desde arriba, y donde nosotros no tenemos ni la más mínima influencia, solo una ilusión generada por los mass media y las “elecciones” de listas ya establecidas por los partidos). Pero si miramos las cosas desde un punto de vista de meros observadores, sin decantarnos, como si fuéramos un científico frío y neutral (así es como nos ven las élites globalistas, aunque con la clara intención de condicionar nuestras vidas hacia lo que ellos desean) lo que vemos no son más que bucles de retroalimentación positivos. Ha ocurrido esta pandemia, y esto ha dado ocasión a un bucle en el que un bando ataca al otro, y recibe ataques en respuesta. Esos ataques pueden ser dialécticos o duras críticas, algo que es bueno que suceda, sin embargo, eso nos divide a todos los españoles según cuál pensamos que tiene razón. Los de un bando alaban a los suyos como a héroes y denigran a los contrarios como a tiranos o dictadores, y desde el otro punto de vista ocurre lo mismo. Y no nos damos cuenta de que de ese modo nadie habla de los temas que realmente deberían importarnos a todos sin distinción. ¿Quién habla sobre los intereses globalistas que hay detrás de esta pandemia de coronavirus? ¿Quién habla del sistema de la usura y la deuda que oprime a todos los países del mundo por parte de la Banca internacional, que va a enriquecerse enormemente con la crisis económica que ellos mismos han provocado? ¿Quién habla del impulso que va a producirse en la digitalización de la sociedad, o del avance hacia la robotización que ellos tienen claramente pensado? ¿Quién habla de las consecuencias que va a tener todo esto en nuestras vidas, de los cambios que va a haber en la sociedad con lo que llaman la “nueva normalidad”? Solo oigo o leo críticas a un bando u otro, y de lo importante, absolutamente nada.

Así es como César consiguió vencer a los galos, azuzando divisiones entre ellos y haciéndoles olvidar a su enemigo común mediante halagos y promesas falsas, como las que nos hacen los partidos políticos a nosotros. Nuestro enemigo son los globalistas, de los que no oirás nada en los mass media, no son los españoles que siguen otras ideologías, religiones, o partidos políticos. ¡Eso es precisamente lo que los enemigos quieren que pienses! Y por supuesto, digo esto para todo el mundo, siga al bando que siga. Os animo a dar importancia a lo que realmente la tiene para todos, no solo para un determinado sector prefabricado intencionadamente para dividirnos. Dejemos a un lado cuestiones sin importancia, y hablemos de lo que nos debe unir, de lo que temen que nos una. Dejemos a un lado la absurda lucha entre feministas y antifeministas, entre partidarios y opuestos de la “ideología de género”, entre izquierdas y derechas, entre cristianos o no cristianos, entre veganos u omnívoros. Y dirijámonos todos a luchar contra lo que a todos nos afecta: la globalización que nos trata de volver dependientes a todos los niveles, económico, político, social, cultural, psicológico… Y que trata de imponer un gobierno mundial controlado por quienes realmente mueven los hilos. Recientemente la página oficial de la ONU ha cambiado su logotipo, y ha incluido las palabras “New World Order” (Nuevo Orden Mundial) del que han hablado tantos políticos globalistas durante décadas. Es eso lo que nos debería dar escalofríos y hacer salir a las calles. Si nos desviamos de eso, estamos contribuyendo a la globalización sin ni siquiera saberlo.

UN New Economic Paradigm

[Si lo pensáis, los que se enfrentan furibundamente al feminismo, por ejemplo, le dan a este movimiento social excusa y justificación para sus propias afirmaciones cada vez más absurdas e irracionales, para su violencia, aumentando además con esa oposición el número de feministas. Si se ignorase tal movimiento, o se le diera solo la escasa importancia que pueda tener actualmente, entonces se disolvería. Lo mismo ocurriría con fascistas y antifascistas, con derechas o izquierdas, se necesitan unos a otros para subsistir, y no tienen sentido sin su opuesto. Si quieres ir contra algo, no te opongas furibundamente a ello, porque de ese modo lo potencias, ¡ignóralo y caerá por su propia insignificancia! Es por ello que los políticos, los mass media, siempre atizan estas llamas para dividirnos y controlarnos mejor, desviándonos de lo importante.]

DISCREPAR: UN SANO DEPORTE.

Dedico este artículo a un gran amigo, con el que comparto algunas trabas psicológicas (estoy seguro de que también con muchísima gente).

Uno de los grandes problemas de mucha gente es el miedo a discrepar. Discrepar es dar tu opinión frente a otras personas que tienen una opinión distinta ante un asunto determinado. Es algo que debería ser fácil, pues no hay nada malo en pensar de forma distinta a como otros piensan, ni por supuesto en manifestarlo claramente. Seguramente lo hagamos en numerosas ocasiones, con personas con las que tenemos confianza, o que sabemos que nos van a respetar. Sin embargo, hay otro tipo de personas con las que no resulta tan fácil. Se trata de personas que tienen baja autoestima, que no confían en si mismos, y que en vez de nutrirse espiritualmente de sus propios logros, se nutren de hundir o quedar por encima de los demás. Otras veces se trata de personas que están “por encima” de nosotros en una jerarquía laboral, por ejemplo, un encargado, un jefe, etc. Las consecuencias de discrepar con unos u otros nos provocan muchas veces miedo, y en lugar de expresar claramente nuestro desacuerdo acerca de algún tema, ya sea importante o intrascendente, bajamos la cabeza y cedemos a aquello con lo que no concordamos en absoluto. A veces esa opinión contraria puede incluso jugar en nuestra contra, y al tener esta actitud dócil y complaciente, estamos dando la razón a aquellos que solo pueden causarnos problemas.

¿En qué deriva esta docilidad ante estas personas? Solo en una cosa: en rabia y frustración. Aunque se trate de una cuestión sin importancia, el hecho de que otra persona no nos respete hasta el punto de prohibirnos dar nuestra visión del asunto es de por si humillante, algo que atenta a la libertad de expresión individual a la que todos tenemos derecho en todo momento de nuestra vida. Sin embargo, esto es aún peor cuando el asunto es realmente relevante. No expresándonos, damos pie a tergiversaciones, engaños y manipulaciones por parte de otros acerca de nosotros mismos, lo cual, con el tiempo, puede traernos numerosos problemas en la vida. Esa rabia puede interpretarse de dos maneras. O bien como un sentimiento negativo del cual solo nosotros tenemos la culpa y que debemos eliminar a toda costa, o bien como un indicador de algo que hemos dejado de hacer y que deberíamos haber hecho. Si lo piensas, la rabia siempre proviene de eso. Por ejemplo, si no te atreviste a hacer algo (por ejemplo, competir en un concurso, o hablar en público) por miedo, eso te causará rabia contra ti mismo. Si no te defendiste cuando te insultaron o agredieron, eso indudablemente generará un gran nivel de estrés y rabia, de nuevo contra uno mismo. Pues lo mismo sucede cuando no expresamos nuestra verdadera opinión ante determinadas personas, generalmente hostiles, tóxicas y con baja autoestima. Los niveles de rabia irán creciendo, a medida que tales situaciones suceden una y otra vez, sumándose unas a otras, añadiendo leña al fuego de nuestra ira. Y con el tiempo, cada vez será más difícil hacer con calma algo que debería ser lo más simple y cotidiano: expresar nuestros pensamientos e ideas. Hacerlo nos parecerá algo conflictivo, algo malo por nuestra parte, un atrevimiento u osadía, un atravesar una frontera infranqueable.

Y es entonces cuando tenemos un problema de ámbito psicológico. Llegamos hasta el punto de no entender de dónde viene esa rabia, creemos que hay algo malo en nosotros, y que somos efectivamente unos fracasados en uno u otro aspecto de la vida, cuando en realidad, lo que sucede es que hemos sido mansos, sumisos, ante situaciones en las que no deberíamos serlo. No es una falta de capacidad, sino una carencia de actitud decisiva, de valentía. El comportamiento manso y dócil ha sido elogiado por el cristianismo, sin embargo, es todo lo contrario a los valores tradicionales europeos. ¡Hoy en día, se llega a comparar la expresión personal o la discrepancia con el egoísmo! Esta creencia tóxica y perjudicial en que discrepar es negativo si a otra persona le puede disgustar o enojar, es con lo que juegan precisamente aquellos que quieren dejarnos en mal lugar, ¡se aprovechan de nuestras creencias limitantes, y tratan de hacernos ver el mal en nosotros mismos para engrosar, esta vez sí, su egoísmo!

Cuando no expresamos nuestro desacuerdo con los demás por miedo o por creencias malas acerca de nosotros mismos, estamos contribuyendo a dos grandes males. En primer lugar estamos actuando en contra de uno de los grandes valores humanos: el respeto. Si permitimos que otros nos falten el respeto, estamos aceptando (como se aceptan las condiciones de un contrato al firmarlo) que eso es algo bueno, que está bien que alguien no nos respete. Y en segundo lugar, estamos alimentando la baja autoestima y la mala actitud de otras personas, que se crecerán en esa toxicidad en el futuro con nosotros mismos o con otras personas similares a nosotros en este sentido del miedo a discrepar. Y así, en lugar de aportar algo bueno a la humanidad, nos convertimos en el engranaje y la víctima de algo malo, ayudando a su propagación.

LA IMPORTANCIA QUE SE ATRIBUYE A JESÚS DE NAZARET.

Una de las bases del cristianismo, de ahí su nombre, es dar una importancia y atención a las (supuestas) palabras de Jesús de Nazareth, un profeta de origen judío, como si fueran más valiosas o relevantes que las de muchos filósofos, sabios o pensadores que ha habido en este planeta. Todo esto se justifica en que ‘sus palabras proceden del dios judío Jehovah o Yahveh’. En primer lugar, nada nos asegura que las palabras que aparecen en la Biblia, en el nuevo testamento, sean las que realmente pronunció esta persona, ya que ese libro no fue escrito ni redactado por el propio Jesús (es más, los capítulos que hoy conforman la Biblia son resultado de una recopilación de la que fueron excluidos muchos otros, llamados apócrifos). En segundo lugar, nada hace pensar que el dios judío Yahveh tenga por qué ser, como ellos proclaman, el único verdadero, y todos los demás ‘falsos’, lo cual proviene de un falso concepto de lo que es un dios. En las religiones indoeuropeas (esto incluye tanto a la religión hindú como al paganismo europeo, y también a los egipcios, babilónicos…) los dioses no eran considerados seres reales, exteriores a nosotros, que habitan en algún lugar específico que no podemos ver y que lo controlan todo a su antojo. Los dioses eran símbolos de lo que realmente era digno de admirar: la Naturaleza. Es por ello que existía un dios del Sol, llamado Helios, otro para el fuego (Vulcano) otro para los océanos (Neptuno), una diosa para los bosques y la caza (Artemisa), otra diosa para el amor y lo sexual (Venus o Afrodita), otro dios para la armonía y la belleza en el arte (Apolo), incluso dioses para emociones como el miedo (Pan) o virtudes como la sabiduría (Atenea o Minerva para los griegos, u Odín para los nórdicos). Se creía que estos dioses eran la vía de ponerse en relación con todos esos elementos, de forma que nos favorecieran, pero de ningún modo que fueran seres reales o físicos con formas humanas o animales. Este es un concepto principalmente judío y monoteísta. Y al igual que esto, los acontecimientos de la mitología no se consideraban hechos históricos sino metáforas que hay que analizar para descubrir su auténtico significado. Por poner tan solo un ejemplo, el mito dice que la diosa Atenea nació de un hachazo en la frente de Zeus, brecha de la cual nació la diosa. ¿Qué significa esto? Pues seguramente, que la sabiduría (Atenea es la diosa que la representa) nace de los duros golpes de la vida. Si se analizan otros mitos pueden sacarse lecciones o aprendizajes similares.

Jesús de Nazareth

El cristianismo es una religión de origen judío, es más, puede decirse que en un principio era una variante más de la religión judía. Una de las características del pueblo judío es que consideran a todos los demás pueblos humanos bajo una misma categoría, los gentiles o en su lenguaje, los ‘goyyim’. Es algo similar a los gitanos, que llaman payos a quienes no pertenecen a su etnia. Los judíos tienen una religión con muchísimas normas, que requieren para aprenderlas un largo proceso de adoctrinamiento por parte de los rabinos, en el entorno de las sinagogas. Los judíos se plantearon, quizás por venganza por haber sido conquistados por los romanos, expandir su religión por todo el planeta, pero eso no era fácil porque en su religión había normas muy enrevesadas, y muchas cosas que no eran aceptables para el resto de pueblos, entre ellas la circuncisión del pene de los recién nacidos, la prohibición de comer cerdo, las complejas normas del Sabbat (el sábado, día festivo de origen judío). Con el tiempo descubrieron que, si simplificaban en extremo su propia religión, quitándole lo que pudiera ser inaceptable, podrían expandirla más fácilmente. Esto fue realizado por Pablo de Tarso, el cual, en el concilio de Jerusalén del año 50, eliminó la circuncisión, la prohibición de comer cerdo y las normas del sábado. En lugar de ello, el cristianismo adoptó una serie de rituales muy sencillos: el bautismo, ir a misa, la eucaristía o división del pan, los rezos. Cosas que eran fácilmente asumibles por todo el mundo. Con esto, el judaísmo bajo un nuevo nombre podía ser aceptado por millones de personas, y como tal se fue planteando. El cristianismo se convirtió en una auténtica empresa al estilo moderno, con sus departamentos de recursos humanos, de finanzas, de marketing, comercial, administrativo, etc. A día de hoy, puede considerarse la empresa que más éxito ha tenido en la historia de la humanidad.

Pero centrémonos en la figura de Jesús de Nazareth. Lo más conocido y cacareado por los cristianos es su sacrificio en la cruz, según dicen ellos, por toda la humanidad. En realidad, no fue la única persona que los romanos crucificaron. ¿No fue aún más importante lo que trató de hacer Espartaco, que pretendió liberar al imperio romano de la esclavitud? También él y muchos miles de esclavos más fueron crucificados, sufriendo lo mismo que en teoría sufrió Jesús. ¿Por qué no se le alzan iglesias a Espartaco, por qué no se le reza o se cree ciegamente en sus palabras por haber sido crucificado?

espartaco esclavos

Podemos analizar también el mensaje de Jesús. Los cristianos creen por ejemplo en la existencia del alma, pero esto no es nada nuevo. Nuestros antepasados europeos ya creían en la inmortalidad del alma y en un ciclo de reencarnaciones. Para comprobarlo, podéis leer los diálogos el Fedón y Apología de Sócrates, escritos por Platón entre 300 y 400 años antes de que Jesús naciera. Textos aún más antiguos lo atestiguan. Jesús hablaba según la Biblia de amor al prójimo, algo que filósofos como Epicuro de Samos ya defendían en su época. Lo característico de Jesús son en cambio sus amenazas contra todo el que no crea en él, así como prometer la salvación a cualquiera que crea en él (dos caras de la misma moneda). Y la afirmación de que Yahveh es el único dios verdadero: ¡y nadie se da cuenta de la soberbia de esta afirmación! Esto es lo que está detrás de la enorme violencia y dogmatismo ejercido por los cristianos a lo largo de la historia, y sí, viene ya en la Biblia. Estas son palabras de la epístola a los corintios de Pablo de Tarso, invitando a los corintios a abandonar sus dioses tradicionales amenazándoles con que son cosa inmunda y puede perjudicarles:

pablo corintios

Por otro lado, los cristianos lanzaban mensajes bíblicos pensados por auténticos estrategas del marketing en aquellos tiempos, en los que hacían parecer que solo creyendo ciegamente en Jesús uno puede salvarse, aprovechando así sentimientos que muchas personas sienten: desesperación, angustia, culpa, soledad, vacío interior, y otros muchos, para convencerles de que el cristianismo puede llenar y cubrir todo eso. Por ejemplo aquí, en Mateo:

https://paramisonenigmas.files.wordpress.com/2020/01/a3f550bead13b13a69c09e36c2805aab.jpg

O traducido a palabras más actuales:

omilia

En líneas generales, el cristianismo aún hoy en día, es una religión que se atribuye la exclusiva de todas las cosas buenas: el amor, la paz, la solidaridad, el apoyo mutuo, el sentimiento de comunidad, el respeto, la verdad… Como si esas cosas solo pudieran obtenerse siguiendo a Cristo. Con esto, el cristianismo ha tratado siempre de anular el raciocinio humano: hay que abandonarlo todo por la fe ciega. Hay que dejar de pensar por uno mismo. Y es que, es la duda lo que nos hace inteligentes, no creernos todo lo que nos dicen, para tener pensamiento propio y no limitarnos a absorber y repetir lo ajeno. La fe nos vuelve ignorantes, porque nos impide dudar, hacernos preguntar y llegar a conclusiones cada vez más complejas. La arrogancia de los cristianos cuando asumen que ellos tienen la verdad absoluta es inmensa, pues pensad que la realidad es tan inmensa y tan compleja, que entenderla completamente es algo que ningún ser humano podrá realizar nunca. Solo mediante la duda podemos un poquito acercarnos, pero siempre seguiremos siendo ignorantes si comparamos lo que sabemos con la realidad. Nuestro cerebro no tiene capacidad suficiente. La buena noticia es que llevamos la Naturaleza dentro de nosotros, somos parte de ella. Es por ello que los antiguos dioses deben ser tenidos en cuenta. En la moderna civilización mercantil e industrial, no tienen cabida dioses que representan y obligan a considerar la Naturaleza como algo sagrado e intocable, con lo que deberíamos vivir en armonía, y esto es algo que no encontraréis en el cristianismo desde luego, una religión del desierto (como lo es el Islam también, pues el Islam deriva del judaísmo).

EL ESCLAVO ECONÓMICO.

A lo largo de la historia, ha habido muchos tipos de esclavitud, y los sigue habiendo en el planeta actualmente. La más conocida es la esclavitud en la que un ser humano es forzado a trabajar sin recibir nada a cambio, más allá del mínimo sustento para vivir, que es la que realizaron en el imperio romano o en el imperio británico por ejemplo. Existió también la esclavitud sexual, en la que seres humanos, generalmente mujeres son obligadas a prostituirse, cosa que ha ocurrido lamentablemente en muchos lugares, desde los ya antiguos harenes del Islam, hasta los tiempos actuales (no hablamos aquí de la prostitución que es ejercida voluntariamente o de la que se escoge entre comillas por carecer de dinero). Ha habido muchos tipos de explotación directa de este tipo. La esclavitud económica, que es la que vivimos muchos hoy en día sin que se nos vea por ello como auténticos siervos (por no tener al amo delante con el látigo, o por no llevar cadenas sujetas a nuestros pies) es sin embargo igualmente penosa.

Me gustaría haceros comprender los síntomas de ser un esclavo económico. Una cosa es el trabajo, y otra la esclavitud, y hay una gran diferencia entre ambas. El que escoge libremente un determinado puesto de trabajo y se dedica a un oficio, no por ello es un esclavo. Si consigue ahorrar una cierta cantidad de dinero para invertirlo en su propia vida, la cantidad que ahorre e invierta en sus planes, propósitos o deseos será lo que represente su libertad económica. En cambio, una persona que trabaja a cambio de una cierta cantidad, por ejemplo, 1.300 euros, y luego resulta que tiene que gastar: 600 en el pago de un alquiler, 150 en facturas de luz, agua o gas, 50 en ciertos seguros médicos, de coche u otros, 100 en pagarse el coche, 100 en gasolina o diesel, 200 en alimentarse y los 100 restantes en algún capricho como por ejemplo una colonia o algo similar, resulta que esta persona no trabaja para ella misma, sino para una serie de empresas que se enriquecen a costa de su trabajo. Esas empresas son las que dirigen su vida. Trabaja únicamente para sobrevivir y continuar así trabajando para otros.

Veréis, desde que nacemos, la sociedad que nos rodea está creada para que trabajemos, ganemos un cierto dinero, y luego gastemos todo el dinero posible en tonterías, en lugar de ahorrarlo para gastarlo en cosas que realmente nos importan. Hay un entramado institucional gigante, titánico, creado para arruinar a los países y a los gobiernos, y también lo hay para arruinarnos personalmente uno a uno e inducirnos a gastar todo lo que ganamos en ciertas empresas. Eso es lo que nos hace esclavos. Y en gran medida, podemos dejar de serlo. Es muy sencillo. Solo consiste en llevar un estilo de vida más frugal, más simple, ahorrar todo el dinero que podamos en lugar de gastarlo en cosas innecesarias. Solo así seremos más libres.

Si puedes vivir sin pagar un alquiler ni una hipoteca porque ya tienes donde vivir, hazlo, ahorra ese dinero. Si puedes vivir sin un vehículo motorizado, hazlo, a menos que te sea imprescindible. Si lo necesitas, recurre al vehículo más barato que puedas. No hace falta que tu alimentación incluya cosas muy caras todos los días, incluso puedes mantenerte con alimentos realmente muy baratos y tener una dieta muy sana. No compres cosas innecesarias: joyas, electrodomésticos como el lavavajillas o el microondas, vajilla cara, ropa de ciertas marcas más caras… Si puedes hacer deporte en el exterior sin pagar por un gimnasio, hazlo también. Si puedes sacar libros de la biblioteca en vez de comprarlos, recurre a esa posibilidad. Aprende de autosuficiencia para producir cosas por ti mismo, hacerte tú mismo una página web o arreglarte las cosas en casa. Y así sucesivamente. Todo esto y más son pasos hacia la libertad.

Y tú, ¿crees que eres o has sido un esclavo económico?

esclavo económico

LOS DISCURSOS DEL ODIO.

Hola, esta vez quiero tratar un tema que está muy de moda últimamente, y que se oye mucho en los llamados “medios de comunicación” (cuando en realidad, para que haya una comunicación debe haber alguien que emita un mensaje y alguien que responda, lo que excluye a la televisión, a la prensa y a la radio). Se trata de los discursos del odio. Escuchad, no hay dictadura más totalitaria que la que afirma ser ejercida en nombre de la libertad, del amor, de la paz, de la tolerancia. Ninguna dictadura podría funcionar a las claras, por lo que necesitan muchísimas capas de maquillaje lingüístico, palabras que suenen bien al oído, que deleiten al que escucha, que haga caer en sus redes a cualquiera que no sea crítico o que no piense por si mismo. Pues eso es lo que está pasando en los tiempos actuales sin que la inmensa mayoría de la población se dé cuenta de ello. Estamos llegando al punto alarmante en el que a cualquiera que discrepa de los temas predominantes en la “opinión pública” (opinión difundida mediante el marketing masivo y asimilada sin razonar por las masas) se le tacha de realizar algo llamado un discurso del odio.

Lejos de mi intención querer propagar el sentimiento del odio. Este sentimiento puede comprenderse cuando ha sucedido algo horrible en nuestras vidas, causado por otros, por ejemplo, si han asesinado a alguien muy querido, o si han quemado nuestro hogar, por poner algunos ejemplos. Sin embargo, nunca es un sentimiento que nos favorezca: lo ideal es mantenernos en un estado de calma, de serenidad sostenida. Sin embargo, el hecho de que se aplique la palabra odio a la simple discrepancia con un punto de vista predominante, es algo que no deberíamos permitir, y muy peligroso, pues nos acerca cada vez más a una dictadura ideológica, política y social.

Cuando veáis en lo sucesivo que alguien o algo (como la televisión o la prensa) habla de discurso del odio, hazte la siguiente pregunta: ¿realmente quien habla ha manifestado que desea algún mal a otras personas, o simplemente está hablando de lo que piensa?

Muy lejos de defender la libertad de expresión, quienes hablan de discursos del odio creen que hay una serie de dogmas que son incuestionables, que nunca pueden ni deben ser criticados, porque hacerlo es para ellos expresar odio. Por eso, imágenes como la siguiente no tienen ningún sentido (a veces, el supuesto discurso del odio es, precisamente, un simple uso de la libertad de expresión, aunque algunos totalitarios quieran llamarlo de otro modo):

Otra pregunta que podéis haceros es: ¿quién está cortando realmente la libertad de expresión, quién no permite hablar al otro, el que emite su opinión, aunque sea discrepante, o quien le tacha de emitir un discurso del odio por ello?

De este modo, usando el sentido común, podréis distinguir entre lo que es dar una simple opinión o punto de vista, y la ignorancia más profunda. Pongamos algunos ejemplos.

1) El feminismo.

Este es sin duda uno de los dogmas incuestionables de nuestro tiempo, si lo criticas se te califica como emisor de un discurso del odio (contra las mujeres en este caso) si no de cosas aún peores. Y sin embargo, ¿qué pasa si simplemente dudas de algunos de los postulados de este movimiento ideológico? Por ejemplo, si dudas que exista un patriarcado (pues los hombres son sometidos al mismo nivel o más que las mujeres) o de esa otra afirmación según la cual las mujeres cobran menos que los hombres en igualdad de condiciones, siendo que esto carece de datos o evidencias? Si dudas de esto, se te calificará como machista, agresor, o de odiar a las mujeres en general, o de considerarlas inferiores. Cosas todas muy distantes de la realidad, que no provienen del uso de la lógica, sino de la estupidez, y que no honra al movimiento feminista actual (le honraría más bien dar datos objetivos de lo que afirman sin alarmarse de que alguien se los pregunte).

1) La inmigración masiva a Europa.

Otro de los temas en los que se tergiversa la realidad es la inmigración de millones de personas de los inmensos continentes africano, asiático, etc, a la pequeña Europa. Muchas son las dudas o planteamientos que esto puede generar de un modo natural, pero todos serán calificados como ‘discurso del odio’ o xenofobia por todos aquellos que solo se centran en el dogma de que la inmigración es algo bueno y solidario, y que solo puede traer bien, o de que tenemos la obligación moral de aceptarlo. ¿Qué tiene que ver dudar de las ventajas de esta inmigración masiva de extranjeros a Europa con el odio personal a esas gentes? Creo yo que absolutamente nada. Pero cuidado con no estar conforme o de acuerdo con lo que está ocurriendo, con nada que tenga que ver con los extranjeros, porque ellos están “libres de crítica” como un limbo que escapa a la lógica humana, a la razón. Se esconde tras ello la ideología de que ellos son buenos y nosotros malos. Si te sales de ese patrón, serás tachado de racista, xenófobo, o fascista.

DE NUEVO ME CENSURAN EN TWITTER.

Hola a todos. Hace unos días publiqué este artículo, pidiendo que me siguiérais en una nueva cuenta de la red social Twitter.

OS INVITO A SEGUIR MI NUEVA CUENTA DE TWITTER.

Hola a todos. Como últimamente no estoy escribiendo casi nunca en el blog las visitas han descendido mucho (de 300 al día a 100 al día más o menos) y he creído que tengo que promocionar un poco el blog. Tenía una cuenta de Twitter hace tiempo pero por un motivo que desconozco no consigo entrar, me dice que la cuenta está suspendida, sin informarme del porqué, y a pesar de que he restablecido la clave varias veces, no me permite escribir ni agregar a nadie. Me enfadé con Twitter y no lo he vuelto a abrir hasta ahora, pero bueno, peores cosas pasan en la vida. Los casi 2.000 seguidores que tenía los tendré que ir recuperando poco a poco.

Os invito a que me sigáis en la siguiente cuenta:

Cuenta de Twitter del blog Para Mí Son Enigmas

Y a que me ayudéis a difundir mis artículos, que actualmente están completamente disgregados y separados uno de otro porque el formato gratuito de WordPress no me permite nada mejor. Cuando en un futuro alquile un servidor propio para este blog y pueda organizarlo a mi gusto, entonces estará todo más accesible y organizado, pero de momento, y aunque no es excesivo el dinero que cuesta, necesito ahorrarlo y dedicar tiempo a otras cosas, de ahí que no tenga ese tiempo para escribir con tanta frecuencia como antes.

En definitiva, os animo a que me ayudéis a revitalizar y dar visibilidad un poco a esto. Recordar que aquí tenéis los artículos del blog ordenados cronológicamente (en lugar de por temas, que sería lo óptimo, pero algo es algo).

TODAS LAS ENTRADAS DE ESTE BLOG

Pues bien, lo único que hice en esta cuenta fue agregar a dos o tres contactos, entre ellos la ONU (porque me salía recomendada y quería estar un poco al tanto de sus intenciones globalistas). Tuve la “osadía” de responder a una publicación de la ONU en la que decían tener 7 pruebas de que el calentamiento global es cierto. Yo les puse en un comentario:

‘Con todo respeto, esto se trata de pura propaganda. No existe ninguna prueba científica de que la temperatura del planeta a nivel global, la cual, por cierto, lleva 15 años sin subir según los datos científicos, se deba a la emisión de co2. Os recomiendo leer este artículo para profundizar: LA ACTIVIDAD DEL SOL INFLUYE EN EL CLIMA DE LA TIERRA‘.

Solo por esto, ya me han vuelto a censurar y anular la cuenta, de modo que no puedo usarlo. Me han cortado así una vez más una vía de difundir mis artículos. Y quiero llamar la atención sobre estas “redes sociales” respecto al nivel de censura que están ejerciendo, algo que también me ha pasado personalmente con Wikipedia y, según me cuentan, suede con muchos en Facebook. Independientemente de lo que uno piense sobre el tema del cambio climático, ¿no ha de existir la opción para todos de expresar libremente sus opiniones? Y otro tema relacionado con esto son los llamados ‘discursos del odio’. Se está llamando con este nombre a cosas que tan solo son mera discrepancia o tener un punto de vista distinto. Por ejemplo, si piensas que la inmigración masiva no es buena, o dudas de que sea algo bueno, a eso lo llaman un discurso del odio. ¿Por qué? Lo sería si se afirmase: ‘los extranjeros deben ahogarse en el mar’ o algo similar, que solo sería propio de una persona altamente frustrada o con muy pocas luces. Pero el hecho de preguntarse las causas o la necesidad, o los posibles efectos negativos del fenómeno de la inmigración masiva, ¿qué tiene de odio o desprecio hacia los extranjeros? Se están llevando las cosas hasta el extremo. Y hay una serie de dogmas que son incuestionables. Cuando alguien los critica, se le tacha de difundir el odio, de racista, xenófobo, fascista o cosas similares. Y así se pueden identificar de qué dogmas estamos hablando: el cambio climático es uno, la inmigración masiva otro, el holocausto otro, el feminismo otro. Y muchos más que seguramente conoceréis si lo pensais.

censura

LA MANIFESTACIÓN FEMINISTA.

Hola a todos, esta tarde estaba recorriendo el centro de Valencia con la bici y he visto a muchas personas, en especial mujeres, con camisetas, logotipos pintados en su cara o pancartas feministas. Al parecer hoy, el 8 de marzo, es el llamado ‘día de la mujer’ por las instituciones globalistas que nos gobiernan. Mi sensación ha sido sencillamente, la de no entender nada, ya que en efecto, no comprendo qué es lo que se está reivindicando en este día en el que multitudinarias manifestaciones se han producido en las principales ciudades de España (desconozco si también en otros países).

Fotografía de la manifestación en Valencia.

En la fotografía pueden leerse varios mensajes en pancartas que indican la ideología que está detrás de estos actos, y que convencen a tantas personas. Lo que se lee y lo que demuestra no puede inducir más que un sentimiento de tristeza. Distingo uno que pone ‘Gritamos porque estamos vivas, pero no sabemos hasta cuando’. Lo que esto quiere decir es que, si esto es realmente representativo de todos los que han acudido a estas manifestaciones, que las mujeres sienten un peligro de amenaza, incluso mortal, por parte de los hombres en general, y no solo de aquellos de los que haya evidencia de que podrían hacer algo así, que son sin duda una minoría, aunque por desgracia existen, al igual que mujeres. Es algo muy de lamentar que se produzca un miedo generalizado a los hombres en general.

Otro asunto que también he visto reivindicar, aunque solo de pasada, es el tema del machismo, o del patriarcado, como enemigos a los que se debe frenar. Sin embargo, ¿qué significan estas palabras? Entiendo que se trata de una opresión unilateral que las mujeres en general sufren por parte de los hombres en general, y nunca a la inversa. ¿Realmente esto es una realidad? Para saberlo deberíamos plantearnos varias preguntas:

  • ¿Hay alguna prueba de que los hombres sufren una opresión menor que las mujeres en la sociedad?
  • ¿Hay alguna evidencia de que entre aquellos que oprimen a los demás, hay más hombres que mujeres?
  • ¿En qué sentido se oprime a las mujeres más que lo que se oprime a los hombres?
  • ¿Existen hombres o mujeres que son maltratados o que sufren violencia física o psicológica por parte de mujeres?
  • ¿Tienen estos los mismos derechos de protección por parte de los tribunales estatales?

Me gustaría intercambiar opiniones o información con vosotros sobre este tema. Yo en particular, lo que veo es que tanto los hombres como las mujeres somos oprimidos de las mismas formas, hacemos los mismos sacrificios, y entre los más ricos o desahogados hay tanto mujeres como hombres. No veo que a las mujeres se las pague un salario inferior por hacer las mismas funciones (quizá ocurra esto en algún caso puntual, como puede suceder en el caso de un hombre a quien se pague menos por no ser familia de cierto alto cargo), tampoco veo que las mujeres tengan prohibido el acceso a ningún puesto de trabajo o estudio. Si alguien tiene pruebas de esto, ¿podría ponerlas en los comentarios? ¿Dónde está, pues, el patriarcado?

Es cierto que en sociedades antiguas, como la de los romanos, o que algunas instituciones como la iglesia cristiana, han considerado a las mujeres como inferiores en muchos sentidos a los hombres. Si hablamos de esto, estoy de acuerdo en gran medida. Pero incluso en la época de los romanos había esclavos hombres, gladiadores que eran sacrificados en los circos, y que eran considerados escoria al igual que muchas mujeres lo eran. En esto no había distinción. La iglesia, por su parte, imponía sus normas a hombres y a mujeres, a monjes y a monjas. Todo ello me parece condenable, pero debería reivindicarse en conjunto, y no solo lo sucedido a las mujeres, pues esto es entonces bastante discriminatorio. En cuanto a los tiempos actuales, no veo que exista ese patriarcado, existe en cambio la explotación económica de hombres y de mujeres por igual.

Es algo sorprendente que no haya salido en esta manifestación una crítica al auge del Islam en España, cuando precisamente es una de las religiones que peor y con más desprecio trata o considera a las mujeres. ¿No debería ser esto motivo de alarma para el llamado feminismo, y uno de los elementos contra los que más deberían posicionarse o protestar?

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Manifestaciones como estas son claramente organizadas por las mismas instituciones globalistas que nos explotan. Divide et impera dijo Julio César, el asesino de cientos de miles de celtas galos. Cuando las mujeres adquieren odio o miedo a los hombres en general, y pasan a ser sus enemigas, entonces seremos gobernados mucho más fácilmente. Nunca veo en cambio, manifestaciones por motivos razonables y auténticos. Por ejemplo, ¿cuándo se producirán por toda España manifestaciones multitudinarias contra las innumerables mentiras de los canales de televisión, o por la fraudulenta usura bancaria utilizada por todo el sistema bancario? ¿Cuándo por la continua acumulación de plásticos en los océanos, debido a que todo se envuelve con plástico hasta la exageración? Creo que nunca lo veré, porque todas las manifestaciones que alcanzan a tanta gente han sido organizadas por las mismas organizaciones internacionales globalistas que dirigen esta sociedad. No reivindicando nada claro, sirven de muy poco. Lo triste es que haya tantas personas que acudan creyendo estar haciendo algo bueno, no siendo más que instrumentos o herramientas de quienes ostentan el poder de influencia sobre las masas.

Si cada una de estas personas hiciera a nivel individual cambios para luchar contra la globalización (aquí tenéis unas 35 ideas, aunque hay otras muchas: CÓMO HACER FRENTE A LA GLOBALIZACIÓN) el llamado ‘sistema’ (la sociedad o civilización) cambiaría muchísimo. En lugar de eso, solo hacen caso a las consignas de ese mismo sistema, y engañadas siguen los pasos que les marcan los mismos a los que creen estar criticando.

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CÓMO EL CRISTIANISMO DESTRUYÓ EL PAGANISMO.

Escribo este artículo y os pido que lo leáis seáis o no creyentes de alguna religión. Investigando en profundidad sobre el cristianismo y la historia de su implantación a través del imperio romano, me he visto en la obligación de redactar estas líneas invitando al planeta entero a abandonar este culto que se originó en el desierto de Judea, y tengo unos motivos para ello que os pido que leáis.

En primer lugar, conviene dejar en claro que el Cristianismo es una variante del judaísmo, es decir, Dios no es otro que Yahveh o Jehová, una divinidad adorada antiguamente por los judíos en el Templo de Salomón, en Jerusalén. Jesús de Nazaret, quien probablemente existió, pero del cual se han inventado muchísimas cosas en la Biblia que, no sé por qué motivo, incluso historiadores consideran como fuente de datos verídicos: por ejemplo, su resurrección una vez que murió, o los milagros que se le atribuyen. Lo cierto es que la gente dudaba de que un señor que había sido crucificado por los romanos y muerto de esa indigna forma pudiera ser el enviado por el Creador del Mundo, y por ello inventaron posteriormente lo de la resurrección. ¡Eh, sí que soy inmortal! ¿Sabíais que no se tienen escritos sobre la vida de Jesús hasta 30 años después de su muerte?

Sí, el cristianismo es puro y simple judaísmo, lo dicen las palabras de Jesús en la Biblia:

‘No penséis que he venido para abolir la ley o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir. Porque en verdad os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la ley hasta que toda se cumpla’. (Mateo, 5:17-19)

Una de las ideas principales del cristianismo era promover ‘el reino de Dios’ el cual aparece en las tres religiones (judía e islámica también) y que consiste en la destrucción de todas las naciones o bien su unión para la obediencia del ‘único dios verdadero’ es decir, el dios judío Yahveh. El Reino de Dios empezó con Jesús quien dijo que era inminente, y que él era el agente del mismo enviado por el propio Dios. Se realizaría finalmente con su retorno y con el Juicio Final. El reino de Dios es claramente una idea política de dominio mundial, por ello, Jesús le entrega a Simón Pedro las llaves del reino celestial, concediéndole así autoridad. La idea es fundar un reino que perdure para siempre y que englobe a toda la humanidad, bajo las directrices de Dios, que se comunica a través de Moisés, Jesucristo y otros. Esto es equivalente al dominio del pueblo judío sobre la Tierra. De ahí el interés de los judíos por el estado de Israel.

El cristianismo es una locura colectiva que utiliza el victimismo, la amenaza, el miedo, el dogmatismo, la opresión y la persecución para ganar adeptos y expandirse. Han ido a la gente más necesitada para ofrecerles salvación: ciegos, cojos, desgraciados, pobres, inválidos, marginados… Requiere una fe ciega, sin raciocinio, sin un significado profundo, ni siquiera simbólico, es puro dogma. Fanáticos, herejes, falsos, mentirosos, locos… Así serán llamados quienes no comulguen con los dogmas, no solo por el emperador Teodosio y los grandes jerarcas, sino en la Biblia, los filósofos cristianos, etc. Ellos se ensalzan a si mismos y se atribuyen todas las virtudes, palabrería tras la cual se esconde una enorme soberbia: sólo quien acepte mis palabras será digno, los demás van errados, son ignorantes, son egoístas, incrédulos, dogmáticos… Nadie hay más fanático que aquel que llama fanáticos a los que no piensan como él.

Tanto el Islam como el cristianismo son métodos y estrategias para expandir las creencias y planes de los judíos a lo que ellos llaman los gentiles o paganos, es decir, hacerse sencillos y aceptables mediante unas normas sencillas, pero exigiendo a la vez obediencia y creando una jerarquía política y administrativa desde el primer momento. El uso de propaganda fue masivo (mártires, predicaciones, etc). Reescritura de la Biblia sobre la marcha, por ejemplo, la gente dudaba sobre Jesús porque le habían matado siendo el supuesto enviado de Dios. Para ello inventaron la resurrección. Vendían la esperanza de una vida más allá de este mundo. Despreciaban este mundo. Absorbieron muchas cosas de las otras culturas (Navidad, Pascua y otros son de origen pagano) y eliminaron muchas del judaísmo (Pablo de Tarso eliminó la circuncisión, las normas del Sábado y los alimentos prohibidos).

El Islam es más de lo mismo: se reduce a orar, viajar a la Meca, ayunar en el Ramadán, limosna y poco más (cinco pilares fundamentales).

El cristianismo dispuso de una jerarquía administrativa muy potente: el obispo se encargaba de la comunidad de creyentes de una región o ciudad, cada obispo tenía una serie de presbíteros o sacerdotes, y también había diáconos, que hacían diversas funciones organizativas. Estaban también los profetas, los apóstoles (encargados de evangelizar a los no cristianos) y los fieles. Entre las diversas iglesias se comunicaban con eficacia, intercambiando escritos o noticias acerca de mártires. Se hacían concilios.

Entre los paganos siempre hubo tolerancia en materia religiosa: se admitía la adoración de diferentes divinidades. Generalmente los dioses estaban relacionados con el mundo real y con los procesos vitales, en cuanto que representaban fuerzas de la naturaleza. El cristianismo se impuso ejerciendo una opresión inmensa sobre los otros cultos, creencias y formas de vida. Trajo la intolerancia: los cristianos no aceptaban la existencia de otras religiones formas de pensar, por lo que trató de absorber todo o de lo contrario eliminarlo. La historia seguía un curso determinado que fue aplastado por la expansión de las religiones abrahámicas. ¿Por qué había que destruir toda la riqueza literaria, artística, el pensamiento y el conocimiento de lo que no era cristiano? Solo un enorme odio e intolerancia puede explicar esto. Un odio a la naturaleza, a la sensualidad. Un sentimiento de inferioridad y un terrible miedo a la verdad, a la realidad, que era adorada y honrada de muchas formas diversas por otros pueblos. Para los paganos, lo importante eran las virtudes: el bien, la justicia, la templanza, la fortaleza, la sabiduría… No era realmente importante qué tipo de divinidad se adorase, había multitud de cultos diversos: Mitra, Sol Invictus, Apolo, Zeus, Afrodita, Poseidón, los Dioscuros, los antepasados (lares y penates) … Se aceptaban también religiones extranjeras como el culto a Isis. En cambio, para los cristianos, lo más importante era seguir a su Dios, ahí estaba la única verdad posible, y no concebían nada más.

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¡Reivindiquemos nuestras propias raíces, seas del continente que seas! Nosotros los europeos tenemos mucho que recuperar. Como dijo el filósofo Celso:

Las naciones más venerables por su antigüedad están de acuerdo entre sí en los dogmas fundamentales, es decir, en las opiniones más comunes. Egipcios, asirios, caldeos, indios, odrisos, persas, samotracios y griegos tienen tradiciones poco más o menos semejantes. Es en esos pueblos donde se debe buscar la verdadera fuente de la sabiduría, que en seguida se esparció por todas partes en todas direcciones por mil senderos y riberas. Sus sabios, sus legisladores, Lino, Orfeo, Museo, Zoroastro y otros, son los más antiguos fundadores e intérpretes de estas tradiciones y ellos son los verdaderos patronos de la cultura toda. Nadie piensa en contar a los judíos entre los países de la civilización, ni en conceder a Moisés honras semejantes a las concedidas a los más antiguos sabios. Las historias que contó a sus compañeros son propias de su carácter y nos aclaran plenamente quién era él y quiénes eran ellos. Las alegorías mediante las cuales intentaron acomodar sus historias al buen sentido común son insostenibles: nos revelan que las plantearon con más complacencia y bondad que espíritu crítico. Su cosmogonía es de una puerilidad tal que sobrepasa todos los límites. El mundo es mucho más hermoso de lo que Moisés cree.

Discurso verdadero contra los cristianos, Celso.

¿QUÉ ES UNA REPÚBLICA?

La república no es como la mayoría de la población piensa, cualquier cosa que no tenga un rey a la cabeza del Estado. Por ejemplo, España tiene un rey y sin embargo, es una república. Sin embargo la república de la antigua Roma es bastante diferente de lo que conocemos como una república moderna.

En realidad, hay detrás del concepto la idea de universalismo, de que todos pertenecemos a lo mismo, constituyendo la sociedad, como asociados. Los cristianos ya tenían la idea de fundar en la Tierra una República Cristiana, que agrupara a toda la humanidad. Thomas Hobbes ya hablaba de ello en su libro ‘el Leviatán’ con dicho monstruo refiriéndose al Estado, y hasta en San Agustín, en ‘la Ciudad de Dios’. Os recomiendo estos dos enlaces si os queréis informar mejor del tema:

https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/27104.pdf

https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/5792706.pdf

La república moderna, tuvo muchos teóricos antes de la revolución francesa, y todos tienen en común la consideración de los hombres y mujeres como ciudadanos, así como su obediencia a la ley (el imperio de la ley). Además, se supone que rige también la voluntad general, que debe ser aceptada por todo el mundo, un concepto que aparece por primera vez en ‘El Contrato Social’ de Rousseau. Aunque esta pequeña obra de Rousseau puede considerarse como el fundamento de los modernos regímenes políticos (lo que llaman erróneamente democracias) la verdad es que allí aparece una puñalada a esos sistemas. Rousseau afirma que la elección de representantes políticos por el pueblo le quita a éste la soberanía. Si un pueblo no es soberano directamente, no puede hacer sus propias leyes, y por tanto, no es libre. Hoy en día no hay ningún país donde esto se cumpla. Otros teóricos no menos importantes, como Antonio García Trevijano, en su libro ‘Teoría Pura de la República’ han defendido que sí es posible ser libre mediante la elección de representantes, siempre que se tengan garantías de que su poder será estrictamente controlado por los electores.

Lo cierto es que sea como sea, la república es propia de etapas avanzadas de una cultura, es decir, de lo que se conoce como civilización (fase madura o tardía de desarrollo cultural, en la que la ciudad y la gran urbe son predominantes, y el dinero da el poder a quien lo maneja). La población abandona el campo y pasa a ser cada vez más controlada por el Estado. La libertad se pasa a entender como formar parte de la sociedad, estar integrado en las instituciones, disponer de derechos, garantías, seguridad, comfort… En fin, todo ello otorgado por instituciones a cambio, siempre, de dinero. La carencia de todas estas cosas, de este bienestar y esos derechos, ocasiona revueltas y revoluciones que no hacen más que hacer más sólido y fuerte el control sobre la población por parte de esas mismas instituciones, reformadas y modificadas. Surgen dos bandos, los conservadores (o la derecha) y los reformadores (la izquierda), bandos cuyo origen proviene de la revolución francesa. La izquierda es quien realmente aprieta la tuerca, con el pretexto de liberarnos, pues se trata de una libertad muy mal entendida.

La única libertad que hay que defender es la que nos permite valernos por nosotros mismos, libertad entendida como responsabilidad de gestionar POR NOSOTROS MISMOS nuestros propios asuntos. Libertad que las repúblicas nos arrebatan tanto más cuanto más crecen, cuanto más nos otorgan, cuanto mayor es el bien que afirman hacer por nosotros.